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TRIBUNA

Nostalgia de Rajoy

Jesús Carasa Moreno
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carasajesusgmailcom/11/11/17
https://www.jcarasa.com/
viernes 13 de diciembre de 2024, 20:15h

Es muy tentador inscribir el desmadre político que padecemos en España dentro del que padece el llamado “mundo occidental”; pero nosotros, liberamos, a veces, a nuestros “demonios familiares”, sin ayuda exterior. Nos bastamos y sobramos para lograr nuestra perdición.

En la España que hemos vivido, desde la Transición, hay un punto de inflexión, que marcó el Presidente Zapatero. Él liberó nuestros “demonios familiares”. Él es la viva encarnación de todos ellos. Aunque se esmera en presentarnos un aspecto de “no haber roto un plato”, él rompió toda la vajilla.

Mariano Rajoy fue solo un pequeño tramo horizontal en esa rampa decadente, que inició Zapatero. Rajoy era de los “antiguos”, de los que creían que su trabajo consistía en elaborar políticas que fueran en beneficio de la nación, despachando con ministros elegidos por su competencia, en su parcela.

Y se dio cuenta tarde de que, además del acierto en la solución de los problemas reales, había una faceta que no podía despreciar, si quería seguir gobernando: su imagen, sus presencias, sus declaraciones, su polémica con la oposición. Labores para las que estaba poco preparado y predispuesto.

A lo que hay que sumar su inconcebible desinterés por los asuntos exteriores, ya imprescindibles. Hasta el punto de no saber Inglés, una carencia inexplicable, en un hombre de exquisita preparación, que le condenaba, como a Zapatero, a hacer el ridículo en los foros exteriores.

Rajoy apenas pudo aplicar su receta liberal de gobierno, pues se encontró con un singular caos económico, incubado por Zapatero, con amenaza de Europa para intervenir. Pero lo arregló. Y para redimirlo tuvo que hacer prioritaria una política de austeridad, contraria a su ideología, de la que fue acusado, incluso por los que habían causado el desastre. Hasta le cargaron en su cuenta, arteramente, la ruina de las Cajas de Ahorro, la mitad del sistema financiero, especializado, para mayor desastre, en el manejo de los ahorros más populares.

También fue Zapatero el que despertó, con su habitual, venenoso, “buenismo”, el dormido separatismo catalán que alentó disturbios, de tal calibre, que obligaron a Rajoy, el hombre más sosegado de España, a llevar las tropas. De lo que, también ha sido acusado.

El cambio producido por Zapatero es tan importante que supone el paso de la gestión a la sectorización. Y cuando se suelta la alimaña sectaria, es muy didicil volverla a encerrar. Es lo que estamos viviendo.

No sabemos quien gobierna y resuelve los asuntos. Lo que comprobamos es que un equipo de expertos en márquetin, está detrás de los políticos al mando, elaborando presencias, actuaciones, discursos, silencios y eslóganes, para la ininterrumpida campaña electoral en que se ha convertido cada legislatura. Gobierno para permanecer.

Rajoy es un político que ha sido muy atacado; pero si miramos quienes lo han hecho, tendríamos que convenir, que esto es un gran tanto a su favor. Incluso ha sido menospreciado por parte de los de “su costado”, por blando y por no saber utilizar las mismas armas que utilizan sus enemigos. Pero, amigos, también eso me parece a su favor.

“Lo que Vd. estime oportuno y conveniente”. Su mítica frase. El intentó marcar un nivel de elegancia y de profesionalidad en el comportamiento personal y

político que ha sido considerado como debilidad. Por parte de todos. Los suyos y enemigos.

Pero amigos, la gran desgracia de Rajoy es que le precedió Zapatero. Y la de todos, porque sigue ahí.

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