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EN LA FRONTERA

¿Dónde está Albares?

sábado 22 de febrero de 2025, 19:15h

José Manuel recuerda aquel mes de julio del 2021, cuando subió por primera vez, como Ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, la imponente escalera de mármol del Palacio de Viana que había reconstruido en 1957, Fernando María Castiella, cuando ocupó la cartera de Exteriores. Ahora Albares, ya cuatro años y medio en el ministerio a donde llegó tras su paso por la Embajada en París como titular de la representación española en la capital gala, anda un poco perdido ante los últimos acontecimientos mundiales y después de saber que muchos compañeros de la “carrera” están bastante molestos con él, por no utilizar, palabras más fuertes, por las últimas decisiones tomadas por el Ministro en el juego del cambio de Embajadas y Consulados.

Por eso, José Manuel, tras subir la escalera ha pasado directamente al salón rojo del Palacio de Viana y allí se ha sentado en un sofá junto a un mueble-biblioteca que perteneció a Godoy, el que fuera favorito de Carlos IV, que consiguió el impensable entonces, título de Príncipe de la Paz en 1795, por el conflicto con Portugal por la llamada “guerra de las naranjas”. De ahí que Albares, con un libro de Godoy en las manos, intente encontrar algo de inspiración, pues parece ser que Moncloa no anda muy contenta con sus últimas acciones y no cuenta mucho con él, en este nuevo escenario internacional que se avecina, a pesar de sus declaraciones en el sentido de que “la política exterior española la marca el ministerio”, haya provocado más de una sonrisa en los asesores diplomáticos del Presidente.

El libro que tiene Albares en las manos relata esa guerra de las naranjas que en 1801 enfrentó a España con Portugal y tiene el nombre del cítrico, porque cuando Godoy entró en la población portuguesa de Elvas, los soldados recogieron unas cuantas naranjas que el político hizo llegar a su supuesta amante, María Luisa de Parma, esposa del Rey Carlos IV.

Ahora la guerra de Ucrania con más de tres años de duración no tiene a las naranjas como protagonistas, sino a miles de muertos y a dos superpotencias que juegan en el tablero mundial, moviendo las piezas a su gusto con una Europa que no pinta nada y esto lo sabe el ministro español y lo que es peor para él, que no puede ni siquiera sugerir un movimiento en el juego y solo leer los mensajes cifrados que le remiten los diplomáticos que están de guardia en el vecino Palacio de Santa Cruz, sede oficial del Ministerio, que antaño fue cárcel de nobles, y en donde había una biblioteca que llevaba el nombre de Castiella y de la que José Manuel, dicen, ha suprimido el nombre del bueno de don Fernando.

Es normal, por tanto, que Albares esté hecho un lío y que recuerde ahora, que tiempos, un párrafo de un artículo suyo publicado poco antes de las pasadas elecciones europeas por el Instituto Elcano, y en el que bajo el título “España da seguridad a Europa”, el ministro escribía:” Una España que mira hacia el futuro, recupera el impulso en Europa, supera las dificultades e innova, será fundamental en los próximos meses para seguir construyendo el proyecto común europeo en una Europa unida, fuerte y consciente de sus capacidades y responsabilidades. España es una garantía para el modelo europeo y sus ciudadanos”.

Qué lejos quedan esos días, piensa José Manuel, mientras cierra el libro de Godoy y camina hacia el cercano dormitorio.

Suerte Ministro y manda naranjas a Moncloa.

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