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TRIBUNA

¡Qué escandalo! Trump habló con Putin para acabar la guerra en Ucrania

domingo 23 de febrero de 2025, 19:06h

Todo vale a los adversarios de Trump para criticar y desprestigiar al actual presidente de los EE.UU. Incluso cuando él intenta iniciar el proceso de parar la guerra ruso-ucraniana, pasando de las palabras a las acciones.

Durante toda su campaña electoral estuvo prometiendo que si ganaba las elecciones presidenciales, primero que haría es ponerse en contacto, tanto con el presidente ucraniano como con el ruso, para empezar las negociaciones de paz para poner fin a la guerra en Ucraniana.

Trump tuvo la ocasión de verse “tete-a-tete” con Zelenski dos veces. Una durante la campaña electoral del líder republicano y la segunda, cuando él ya fue elegido Presidente, pero no había entrado aún en la Casa Blanca (se citaron en Paris durante la inauguración de la “salida de las cenizas” de la mundialmente famosa la catedral parisina Notre Dame de Paris).

Durante estas entrevistas Zelenski ha podido conocer de primera mano las principales ideas del plan de su homólogo norteamericano y expresarle las suyas. En términos generales, el presidente ucraniano aceptaba dicho Plan, él mismo así lo ha expresado en varias ocasiones en sus intervenciones en los medios.

Lo que no se sabía es ¿cuál sería la postura del presidente ruso, cara al Plan, y sus objeciones?, para poder iniciar el proceso de la negociación del futuro acuerdo de Paz en Ucrania. Trump no se ha visto con Putin desde hace más de 6 años (la última vez fue durante su primer mandato presidencial) ni tuvo ningún contacto con él durante todo esto tiempo. Por eso, hace pocos días habló con Putin por teléfono para tomar el primer contacto e intercambiar opiniones con él, en primer lugar, sobre cómo parar conjuntamente la guerra en Ucrania. De esa manera, Trump ha empezado a cumplir su promesa electoral.

¿Qué de raro y extraño puede haber en esta tan “lógica” actuación del presidente norteamericano, para que pudiera provocar un auténtico vendaval de críticas, de descalificaciones, de acusaciones, de rechazo, de parte de la mayoría de los medios, de los politólogos, de los analistas en temas geoestratégicos? Incluso, algunos de ellos, a los que yo estaba considerando como moderados, también se han lanzado, con rabia inusitada, al yugular del presidente norteamericano.

Varios analistas, sólo el hecho de que el presidente norteamericano se puso hablar con el ruso lo proclaman como un acto de traición por parte de Trump cara a Ucrania, y a su presidente. Estos “pacifistas” son por la paz, pero sin hablar con el que la ha infringido flagrantemente. ¡Qué postura más falsa y absurda!

Y, volviendo a la conversación telefónica, ¿qué motivos concretos ha dado Trump para todo este linchamiento que le organizaron? Pues, realmente, ninguno. La conversación ha sido larga y cortés, sin ningún dato concreto revelado por los interlocutores acerca de qué asuntos y temas han tratado.

Sólo ha salido a la luz del día un escueto comunicado de Trump en su cuenta personal del “twitter”, del que no se puede sacar ningún detalle concreto sobre el Plan del presidente norteamericano o hacer las conclusiones tan grandilocuentes y totalmente falsas como: “Trump traicionó a Zelenski”; “Trump vendió Ucrania a Putin”; “Ucrania se quedará sin territorios que el ejército ruso había conquistado durante la guerra”; “Putin ha ganado la partida a Trump en una sola conversación telefónica”; “Trump va a negociar el acuerdo de Paz sólo con Putin, dejando fuera a Ucrania y la Unión Europea”, “América dejara prestar ayuda militar a Ucrania, obligando a Zelenski a la rendición y la firma del Acurdo de Paz en condiciones del agresor Putin”, y cosas por el estilo.

Y aunque al día siguiente, después de haberse aparecido el mencionado “twitter” de Trump, el propio presidente y los miembros de su equipo empezaran a desmentir todos esos bulos, los medios prosiguen con las mismas mentiras y poniendo algunas nuevas.

Por ejemplo, el hecho de que Trump ha desplegado a los pesos pesados de su administración y los ha enviado a Europa (al Secretario de Defensa, Pete Hegseth, a la muy importante reunión en el formato “Ramstain” (que reúne a más de 50 países europeos que prestan la ayuda financiera y militar a Ucrania), y al Vicepresidente JD Vance, junto con el Secretario de Estado, Marco Rubio, a la Conferencia de Seguridad en Múnich, con el propósito de involucrar lo máximo posible a Europa en el proceso de negociación de una paz justa y duradera con el agresor ruso, no les hizo a la mayoría de los analistas de los medios “afines” dejar de mentir, insistiendo que Putin y Trump han acordado negociar la paz en Ucrania entre ellos dos, dejando “in off” a Ucrania y a la Unión Europea.

Lo mismo pasa con los desmentidos del propio presidente norteamericano de que él no está en contra del ingreso de Ucrania en la OTAN, como un elemento de seguridad para Ucrania – contradiciendo lo que aseguraban los citados analistas – y que esta cuestión no depende sólo de la postura norteamericana, sino también de la de los miembros de la Alianza Atlántica, cuyos países más importantes, como Alemania y Francia, están en este momento en contra de la adhesión de Ucrania a la OTAN, manteniendo la misma postura que ellos tenían, cuando Trump durante su “primera” presidencia había presentado la propuesta de integrar a Ucrania y a Georgia en la Alianza.

Trump también desmintió en una conferencia de Prensa que la nueva administración norteamericana piensa dejar de ayudar militarmente a Ucrania, afirmando todo lo contrario. El Secretario de Defensa norteamericano declaró en voz alta y clara que “los EE.UU no van a traicionar a Ucrania”. El vicepresidente Vance dijo en Munich que si Putin resiste en aceptar el Plan de paz norteamericano, EE.UU tienen suficientes medios para obligarle hacerlo.

Seguramente, las mentiras como las que he citado, seguirán apareciendo en los medios poco escrupulosos con la veracidad informativa hasta que Trump, por fin, no haga público su Plan, que él hasta ahora ha preferido guardarlo en el secreto, lo cual, desgraciadamente, permite a sus enemigos inventar bulos y desprestigiar sus actuaciones.

No obstante, para unos analistas con más profesionalidad, con menos sesgo anti-Trump, con más capacidad para el análisis, el corto “twitter” mencionado, sí, que está dando pistas para poder pescar algunas ideas y detalles acerca del “desconocido” (hasta ahora) el Plan que el presidente norteamericano tiene en su cartera

Primero lo que quisiera resaltar es que Trump dice en su mensaje que él ha hablado con Putin de muchas cosas, no sólo de Ucrania, incluso de la Inteligencia Artificial. ¡Qué curioso! En este momento, cuando todo el mundo espera ver cómo Trump consigue convencer a Putin sentarse a la mesa de negociación con su homólogo ucraniano, el mandatario norteamericano habla con su colega ruso de la Inteligencia Artificial. ¿Por qué? Luego lo veremos.

También habla de la gran Alianza que la URSS y los EE.UU estaban formando durante la Segunda Guerra Mundial, lo que les permitió vencer conjuntamente a un terrible enemigo, la Alemania Nazi. Quizás, con estas palabras Trump pretende transmitir a Putin la idea de que ahora Rusia está en un bando “equivocado”, en el del “fascista” agresor, y que ya es momento de cambiar del bando, entrar en razón y unirse de nuevo con los EE.UU. para acabar con la cruel e injusta guerra que se está librando en Ucrania, en el pleno corazón de Europa.

Creo que no es casual que el presidente norteamericano ha elegido este tema para hablar con el presidente ruso. Es que el próximo día 9 de mayo, para los rusos se va a cumplir el 80 aniversario del final de la guerra ruso-alemana (que fue una parte sustancial de la Segunda Guerra Mundial) y en Rusia es una fiesta nacional más importante y se celebra como “El Día de la Victoria” (sobre la Alemania Nazi).

Trump como si quisiera decir a Putin que sería mucho mejor y más solemne celebrar este día – cuando se recuerdan a los caídos – en un ambiente de paz, para lo cual fuera necesario poner el fin a los combates en el frente ucraniano.

Para mi es evidente, que Trump está intentando tender la mano a Putin, invitándole a entrar en razón y parar la guerra, que él ha iniciado, enfrentando a Rusia con todo el mundo civilizado y alineándola con las dictaduras tan nefastas, como Irán, Corea del Norte, China y otras tantas en América Latina, África, Asia y el Oriente.

La dependencia, cada vez más estrecha con China hace de Rusia un país vasallo del “gigante asiático”, que durante la existencia de la Unión Soviética, fue un simple satélite de la Gran URSS, su “hermano menor”. Y ahora todo es al revés. Para Rusia, el “obligado” estrechamiento de relaciones con China resulta cada vez más humillante, menos rentable y más ruinoso. Rusia se está convirtiendo en la “gasolinera” China, vendiendo a su “hermano” asiático los recursos energéticos y materias primas a precios muy bajos, en la moneda China, que no es convertible, lo que obliga a Rusia a comprar los productos chinos que son de muy baja calidad y a precios más altos que los que otrora Rusia estaba importando de los países occidentales.

Trump sabe todo esto y pretende tocar la fibra del orgullo de Putin, invitándole salir de esta humillante dependencia de China. Tan humillante, que el presidente ruso tuvo que tragar una “grosería”, como la publicación (por el ministerio chino responsable de la cartografía), en plena guerra ruso-ucraniana, de los “nuevos” mapas del territorio del país, en las que la gran parte de la Siberia Occidental, incluido el famoso lago Baikal, estaban marcados como los territorios chinos.

La creciente dependencia de China no le gusta ni al pueblo llano, ni a los nacionalistas “rusos”, ni a la parte de las elites económicas, privadas de los anteriores boyantes negocios con los países occidentales, ni a los militares rusos, preocupados por la pérdida de la soberanía y de la “dignidad nacional”.

Putin lo sabe, los servicios secretos le informan debidamente, y supongo que él no estaría en contra de romper de alguna forma la cadena que le ata al insaciable Dragón chino. Trump le quiere ayudar hacerlo, le está ofreciendo a cambio de cortar con China la colaboración de los EE.UU y de los demás países occidentales, con los cuales Rusia, hace tres años, antes de la guerra en Ucrania, mantenía magníficas relaciones. Le propone al presidente ruso la cooperación en las inversiones en la alta tecnología, tan necesarias para el futuro de Rusia, de dejar ser una “gasolinera china” y convertirse en una potencia en la Inteligencia Artificial. Quizás por eso Trump en su corto mensaje en “twitter” resalta que había hablado con Putin sobre la Inteligencia Artificial.

Es algo parecido a cuando el presidente norteamericano, Ronald Reagan, había ofrecido a su colega ruso (entonces soviético), Mijail Gorbachov, la alternativa: o la “Guerra de las galaxias”, que arruinaría por completo la economía soviética, que ya estaba teniendo unos graves problemas (especialmente con la producción de los productos del consumo popular), o un desarme (nuclear y convencional) y una provechosa para la URSS cooperación económica y comercial con el Occidente. Gorbachov eligió la cooperación. Y quien sabe, a lo mejor, en este nuevo momento histórico, Putin apostaría por la Inteligencia Oficial en lugar de ser la gasolinera de alguien.

Sigamos descifrando el “twitter” de Trump. El presidente norteamericano comenta que se quedó satisfecho con la conversación con Putin, y que los ambos mandatarios decidieron empezar de inmediato los preparativos para iniciar el proceso de negociación de paz en Ucrania. ¿Qué ha podido haber hecho cambiar a Putin su postura tan inamovible hasta ahora, la de no querer sentarse a la mesa de negociaciones hasta que Ucrania no aceptara las “inaceptables” condiciones del Kremlin?

Puede que Trump haya conseguido convencer a Putin a empezar el proceso negociador “por las buenas” (ya he mencionado los atractivos de esta opción), porque, seguramente, también le habló a su interlocutor kremlineano acerca de la formula “por las malas”. El presidente norteamericano lo estaba mencionando en varias de sus intervenciones y entrevistas durante su campaña electoral y luego, cuando fue ya elegido presidente: el aumento drástico de las sanciones económicas, un rearme de Ucrania hasta que su potencial bélico no superara el de Rusia, lo que posibilitaría a Ucrania la victoria en el campo de batalla y la liberación de todos sus territorios ocupados por las tropas rusas.

Para demostrar lo que puede ocurrir si Putin se niega a negociar la paz en Ucrania según el plan elaborado por la Casa Blanca, Trump ordenó a la fracción republicana, mayoritaria en el Congreso norteamericano, a presentar para su aprobación la Ley de “Land-Lease” para ayuda militar a Ucrania (un préstamo en condiciones altamente ventajosas, por un importe prácticamente ilimitado y el tiempo de amortización prolongado). El “Lend-Lease”, concedido por los EE.UU, durante la Segunda Guerra Mundial, a la Gran Bretaña y la Unión Soviética, resultó ser un factor decisivo en la victoria de los aliados sobre la Alemania de Hitler (más detalles sobre lo que representa y significa “Lend-Lease” se puede leer en mi artículo “Lend-Lease 2”, publicado en este periódico, el 6 de mayo de 2022).

Un detalle muy significativo: la propuesta del “Land-Lease” fue presentada al Congreso norteamericano justo un día antes de la conversación telefónica de Trump con Putin. ¿Una coincidencia? No lo creo.

Aparte de este instrumento financiero, el presidente norteamericano mencionaba otras medidas de presión contra Putin, para obligarle a sentarse a negociar la paz, entre ellas pactar con Arabia Saudita (un país clave de la OPEP) un bajón de precios de petróleo que afectaría muy negativamente los ingresos en las arcas del Estado ruso, reduciendo sus posibilidades de financiar la guerra en Ucrania y sostener el equilibrio económico.

Pero, la opción “por las malas”, inevitablemente, prolongaría la guerra y provocaría muchos más muertos entre los soldados y la población civil. Trump intenta evitarlo, parar cuanto antes la fase más caliente de la guerra y obligar a Putin y a Zelenski sentarse a la mesa de las negociaciones. En esto él ve su principal misión.

Hay que destacar que Trump es el primer líder mundial que se ha atrevido hacer lo que ningún otro lo ha intentado, aunque casi todos se llenaban la boca con las palabras contra esta guerra – pararla urgentemente. Con eso el “nuevo” presidente norteamericano ha demostrado que tiene valor. Y también moral, una moral cristiana, que enseña “no matarás”. Porque él habla, en primer lugar, sobre las víctimas humanas, que está provocando la guerra en Ucrania, habla de los muertos, de las “bajas” en el campo de batalla y en las ciudades ucranianas y no de la “subida” de las facturas de la electricidad a efectos de los embargos y otras medidas de castigo emprendidas contra el agresor ruso.

Resulta que este “impresentable”, “mentiroso”, “incompetente”, “cínico” (como llaman a Trump en los medios bien afinados contra él), dijo en una conferencia de prensa que él está rezando por ambos pueblos, el ucraniano y el ruso, involucrados en esta tremenda guerra. Lo que extrañó a muchos y suscitó críticas y hasta indignación porque Trump estaba rezando por el pueblo ruso, el pueblo agresor. Muchos no entendieron que con esto él, aparte de su compasión cristiana, también quiso dar a entender que no asocia a todo el pueblo ruso con sus nefastos gobernantes (Putin y su camarilla), quienes también están haciendo sufrir al propio pueblo de Rusia.

¡Más cristiano imposible! Pero que importa todo esto a los críticos de Trump, quienes desde hace tiempo han perdido todos los valores, tanto cristianos como democráticos. De lo que, precisamente, habló el vicepresidente Vance en su brillante intervención en la Conferencia Internacional de Seguridad, celebrada hace poco en Munich, provocando una crítica y hasta la ira de los varios líderes europeos.

Por tanto, intentemos ver y juzgar al presidente Trump por los valores que el demuestra y, más que nada, por lo que él está haciendo y lo que hará, por el resultado final de sus acciones, por sus “obras”, como nos enseña el Señor. Y no por la burda propaganda de los que quieren lavar nuestros cerebros con sus detergentes ideológicos de la marca “woke”.

Dejemos al Presidente Trump que haga bien su trabajo del pacificador. No permitamos que nos confundan los medios y sus servidores a sueldo, sacando del contexto y manipulando las declaraciones y los comentarios del propio Trump y de los miembros de su equipo. No saquemos las conclusiones precipitadas de las posturas contradictorias de las partes implicadas en esta complicadísima negociación del fin de la guerra ruso-ucraniana.

Hay que comprender que para llegar a firmar una paz justa y duradera, todas las partes implicadas deben ceder en sus exigencias y no lo harán sin quejas, disgustos y decepciones. Lo que importa es llegar a un acuerdo. Y si éste no le guste cien por cien a ninguna parte, sería una buena señal, ya que demostraría que es un empate, que nadie ni ha ganado ni ha perdido. Y éste es, a mi juicio, el papel que pretende jugar Trump, un reconocido maestro negociador.

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