Sólo con el apoyo del PP, el Gobierno será capaz de aprobar en el Congreso el incremento del gasto armamentístico de España impuesto por la UE. Todo un dilema tanto para Feijóo como para Sánchez. El presidente del Gobierno no puede contar con sus “socios progresistas” como Sumar, que se oponen a que nuestro país dedique dinero a comprar armas y, menos aún, a participar en la guerra de Ucrania con el envío de tropas. Pero está obligado por la decisión de la UE que ha aprobado rearmarse ante la amenaza de Rusia, envalentonada tras negociar con Estados Unidos una paz que pasaría por mantener su soberanía en los territorios ocupados. Y, con razón, Europa intuye que Putin seguiría con su estrategia de extender el antiguo imperio soviético y proseguir invadiendo países limítrofes. Y, en especial, por la amenaza de Trump de salir de la OTAN o, al menos, abandonar el apoyo militar al Viejo Continente.
Pedro Sánchez, a pesar de su grima por pactar con el PP, intentará convencer a Núñez Feijóo para lograr su apoyo en el Parlamento y poder, así, aprobar en el Congreso el incremento en los gastos de defensa. El líder de la Oposición se ha mostrado indignado por la maniobra del presidente, que le relega al mismo nivel que a Bildu en sus negociaciones ante la votación en el Congreso. Se siente emboscado, pues en el caso de que el PP se desentienda y no vote a favor en la Cámara Baja, la propaganda de Moncloa culparía al PP de ser el responsable del fiasco. Pero, al tiempo, se siente obligado ante sus socios europeos, aunque ello suponga sacar a Sánchez del atolladero.
Los portavoces del PP ya han advertido de que su posible apoyo no puede ser un cheque en blanco para Sánchez. Que, a cambio, pedirían contrapartidas como romper el pacto con Junts en las transferencias de inmigración y el control de fronteras a Cataluña. Una exigencia tan sensata como imposible de conseguir. Pues, en último caso, Sánchez prefiere mantener su idilio con Puigdemont con el propósito de mantener su apoyo parlamentario para aprobar los presupuestos y prolongar la legislatura.
Y ese es el dilema, que al final, atrapa incluso más al partido de la Oposición que al Gobierno. En el PP existe un gran debate entre su obligación ante Europa para que España pueda contribuir a que España participe en que la UE se rearme ante la amenaza rusa o sacar a Sánchez de su eterno laberinto parlamentario y su contradicción ideológica.
El encuentro entre Sánchez y Feijóo se celebrará este jueves. Se desconoce todavía qué ocurrirá. Es posible que el líder del PP salga de la reunión amenazando con votar en contra y pidiendo a Sánchez que disuelva las Cortes y convoque elecciones por la inestabilidad del Gobierno. Pero es probable que, al final, se vea obligado a apoyar la medida en el Congreso. En cualquier caso, el PP tiene todas las de perder. Si ayuda a Sánchez con su apoyo parlamentario será criticado por los partidarios de dejar al Gobierno a la intemperie ante sus contradicciones; pero si vota en contra será señalado por no ser un “partido de Estado”, por impedir que España cumpla con su compromiso europeísta.
Lo más inteligente sería que el PSOE y el PP aprovecharan la ocasión para acordar un pacto de Estado que abra el camino a otros, como las pensiones o la inmigración. Pero no hay que ser ingenuos. Pues eso nunca ocurrirá mientras Pedro Sánchez sea el líder del PSOE. Los partidarios de la Gran Coalición deben esperar. Mientras, Núñez Feijóo se prepara para salir despellejado de la nueva trampa que le ha tendido Sánchez. Pues haga lo que haga, saldrá trasquilado.