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TRIBUNA

Imagina

martes 11 de marzo de 2025, 19:07h

Hay algo repugnante en el grado y naturaleza de la mendacidad de nuestra vida social. Tenemos que respirar en la atmósfera acre de un mundo en descomposición. Los nihilistas más violentos se visten de pacifistas a la defensiva, los farsantes impostan la voz para pronunciar el sagrado nombre de la verdad, los puteros se alzan contra la prostitución y una multitud afila sus uñas lacadas para desgarrar el rostro del inocente. Entre semejante comparsa el actual presidente de los USA podría resultar el más fiable de los comediantes. Se dice ahora que da bandazos porque presiona a Rusia en la misma dirección en la que presiona a Ucrania, tratando de forzar un armisticio que, al parecer, desagrada a los burócratas de la Unión Europea, esos a los que les gustaba entonar lo de Imagine there's no countries. It isn't hard to do. Es cierto que están dispuestos a hacer la más criminal de las guerras justamente para acabar con los countries en nombre de la plataforma burocrático comercial de la Unión.

Si el mundo en general se descompone, España alcanza tan extrema perversión que parece la imagen invertida de la perfecta inocencia. Aquí la mentira se hace tan evidente que resulta la más verdadera de las mentiras, de modo que ya nadie es capaz de engañar a nadie: a nadie que no insista en ser engañado. Entre nosotros ya no es posible el engaño de modo que vivimos paradójicamente en un océano de verdad. El que se pretenda engañado es responsable de su propio engaño, que es un indudable autoengaño. Si se acepta la moneda falsa no será por inadvertencia. Todos los que la admiten lo hacen porque negocian con el metal fraudulento, aceptan la mercancía adulterada porque la colocan de nuevo en el mercado. Que nadie diga que no sabía, aquí todos sabemos.

El Paraíso invertido no es, sin embargo, el Paraíso, aunque en su superficie pudiera confundirse. Es la realización plena del mundo que tiene la forma negativa de la absoluta inmundicia. Las brujas se jactan de serlo, los decadentes dan ejemplo y se difunde el aroma sulfuroso de la nada. Siglos de liberación concluyen en una sociedad de individuos amurallados tras su mirada, ocultos en el claustro de una conciencia cenicienta y predatoria que sólo dan la cara en nombre de su propia satisfacción. Quizás sin percibir que esa satisfacción es imposible porque somos arrastrados en una escalada de deseos sin norte orquestada por una economía cuyo fundamento es la misma libertad que juzgamos conquistada por no sé qué luchas históricas. No ha habido otra revolución triunfante que la gran revolución que culminó el despliegue de los estados bajo el dominio de financieros, comerciantes e industriales. La fuerza real que ha dado su forma al mundo.

El error de ese programa de liberación que ha conducido a la sustantivación del mercado radica en la idea del ser humano como individuo solitario y autosuficiente, radicalmente autónomo y capaz de darse a sí mismo su propia identidad. El resultado es el consumidor agitado por sugerencias constantes que sujetan su atención y la someten a las demandas comerciales, mientras lanza miradas de desconfianza a su entorno, incapaz de mirar de frente la mirada del prójimo que padece como un gesto de acoso.

Se ha conformado una subjetividad rapaz y anhelante, suspicaz y desposeída que no encuentra descanso y se agota en la respuesta ininterrumpida a las falsas solicitaciones de un mercado infinito. Aceptamos la mentira a sabiendas porque es la sustancia misma de nuestras vidas publicitadas y falaces. No nos engañamos, sin embargo, y sabemos que sabemos. Alguna vez reconoceremos en el silencio intangible de la noche más larga nuestra menesterosa insignificancia. A nadie debiera sorprender que el histrión delatara la farsa y el más desmedido de los gobernantes fuera capaz de sostener su palabra. Los demócratas autodesignados no toleran que el gran comediante, elegido por la mayoría de los votantes, les tome la palabra. La única respuesta a Trump que podríamos ofrecer desde España, si ese país todavía existiera, apelaría a la hermandad hispana si ésta no estuviera ya asimilada por la comedia mundial. You may say i´m dreamer, but i´m not the only one. Alguna vez despertaremos todos de este sueño sin mañana.

Fernando Muñoz

Doctor en Filosofía y Sociología

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