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EN LA FRONTERA

Indignación

sábado 29 de marzo de 2025, 19:54h

Eso es lo que realmente siento. Indignación ante un artículo firmado por Jaime Gurpegui y publicado en INFOVATICANA , en el que el citado señor se pregunta: “¿Hasta cuándo hay que rezar por la recuperación del Papa?”, y se responde que “no se trata de falta de caridad ni de respeto. Se trata de realismo. El Papa tiene 88 años, está visiblemente deteriorado, su movilidad es limitada, su voz se apaga, su salud está frágil. ¿De verdad tenemos que estar pidiendo cada semana que se recupere plenamente? ¿Qué significa eso? ¿Volver a estar como a los 60 años? ¿Aguantar hasta los 120? ¿Es eso siquiera razonable?..¿por qué nos aferramos a oraciones que parecen pedir que el Papa nunca muera, que se mantenga en este mundo indefinidamente? Quizá lo que necesitamos no es tanto rezar por su recuperación física, sino por su alma, por su preparación espiritual para el gran encuentro, y por la Iglesia, que debe empezar a mirar al futuro. Lo demás, con todo respeto, suena a negación de la realidad”.

Estimado señor Gurpegui, yo rezaré por el Papa siempre. Por este, por los que ha habido y por los que sucederán al actual. El Pontífice es la cabeza visible de la Iglesia y como tal oramos por Él, por ejemplo, en todas las Eucaristías que se celebran diariamente en todo el mundo, igual que lo hacemos por los obispos, presbíteros y diáconos.

Su pregunta solo puede venir del deseo, ya no tan escondido, de la desaparición física de FRANCISCO que quieren grupos mediáticos que sirven a intereses de unos eclesiásticos obsoletos, más propios de tiempos pasados y que no han sabido, mejor dicho, no han querido servir a la Iglesia y por tanto a todos los miembros de la misma, de acuerdo a los momentos que vivimos, en donde la caridad, es decir, el amor y el servicio a los demás está por encima del propio servicio a ciertos poderes que siguen oliendo a Trento.

Ahora, esos que viven el pasado y quieren que ese pasado sea de nuevo el presente, ven con mucho desagrado los cambios necesarios que tiene que haber en la Iglesia y se disgustan, y de que manera, cada vez que hay un nombramiento en una sede episcopal que no es de su agrado y claro el culpable, para ellos, es FRANCISCO. Por eso, ¿para qué rezar por la salud del Papa?. Pues, insisto yo seguir é rezando por FRANCISCO, como lo hice por Benedicto XVI, San Juan Pablo II, San Pablo VI, San Juan XXIII y Pio XII, que son los Papas que yo he conocido.

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