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ORIENT EXPRESS

40º aniversario del atentado contra El Descanso

Ricardo Ruiz de la Serna
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ricardo_ruiz_delasernayahooes /22/22/28
domingo 20 de abril de 2025, 18:23h

Este año se cumplen 40 años del atentado yihadista contra el restaurante El Descanso. El estallido de un artefacto explosivo en el local dejó el terrible resultado de 18 víctimas mortales y 84 heridos. 14 de las personas fallecidas eran mujeres, casi el 78% de las víctimas. Diez de ellas tenían menos de 30 años. Se barajaron varias teorías acerca de la autoría. Hoy todo parece indicar que pudo ser obra de una organización terrorista palestina. Se señaló al Frente Popular para la Liberación de Palestina - Comando Especial (FPLP-CE) y se recibió una reivindicación en nombre de una supuesta organización llamada Waad (La promesa) que adjuntaba un sobre de azúcar del restaurante, pero no logró identificarse a ningún autor conocido. La causa terminó archivada. Creo que no sería exagerado decir que fue una tragedia que pronto cayó en el olvido.

Con ocasión del aniversario, la Fundación Víctimas del Terrorismo ha organizado la exposición«El Descanso. 40 años del primer atentado yihadista masivo en España». Comisariada por el documentalista de RTVE Manuel Aguilar, exhibe en 12 paneles fotografías de la Agencia EFE y otras cedidas por familiares de las víctimas habidas en aquel atentado y se complementa con un podcast con testimonios y dos audiovisuales extraídos del archivo documental de RTVE.

A partir de una introducción a la historia del terrorismo, la muestra nos va conduciendo a la España de 1985 y, en particular, a la vida política de aquellos años. El visitante recordará, por ejemplo, los debates en torno a la adhesión de España al Tratado de la OTAN y la cambiante posición del PSOE en el gobierno.

El catálogo añade que «las primeras investigaciones indican que el artefacto fue colocado en las proximidades de la puerta de acceso al restaurante, cerca de un radiador y los lavabos. La explosión produjo el derrumbamiento de la primera planta del edificio sobre la zona destinada a cafetería, una barra situada a la entrada del local, y a su vez una parte de la planta baja se derrumbó sobre el sótano. Por ello, quedó totalmente destruida la fachada principal del edificio y parte de la pared maestra del lado izquierdo. La policía deduce que se trata de una bomba de no mucha potencia explosiva, sin metralla, de unos seis kilogramos, y activada por sistema eléctrico con retardo. Los restos de cloratos y azufre encontrados son habituales en artefactos “de fabricación casera”, sin descartar la pentrita».

Lo más interesante de la exposición es la reconstrucción del atentado gracias a croquis y a imágenes de archivo así como la atención que se le presta a los problemas en torno a la investigación de la autoría. Seguramente quisieron atentar contra soldados y personal estadounidense, pero las víctimas fueron en su mayoría españolas. Cuenta el catálogo que «el principal objetivo de los terroristas en este atentado eran los norteamericanos que trabajaban en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz que solían acudir a cenar al restaurante con sus familiares, si bien lo habitual era que estuvieran a horas más tempranas y de hecho hubo varios que acababan de salir del lugar.

También es valiosa la atención que se presta a las teorías de la conspiración que han ido apareciendo en torno a la tragedia y a sus inconsistencias a la hora de arrojar luz sobre los hechos. La exposición termina con un repaso a las distintas medidas de apoyo a las víctimas del terrorismo así como al papel desempeñado por la Fundación Víctimas del Terrorismo.

Es inevitable que el visitante se pregunte cómo pudo caer este atentado en el olvido. Podría pensarse que -en unos años en que ETA, GRAPO y los GAL eran las principales organizaciones terroristas operativas en España- el terrorismo yihadista tenía un menor protagonismo. Sin embargo, la exposición recoge atentados de este tipo cometidos tanto en España como en otros países europeos por aquellos años. El catálogo aporta, de nuevo, información muy útil:«Los atentados contra embajadas, centros culturales, aerolíneas y el restaurante por parte de organizaciones terroristas provenientes de Oriente Medio dejaron un balance de 31 muertos (20 españoles) y unos 130 heridos en España en el período 1979- 1989. Un antecedente importante respecto al ataque a El Descanso fue la detención de un palestino del FPLP-CE en Fráncfort (Alemania) el 19 de febrero de 1985, Thamed Birawi, procedente de Damasco camino de Barcelona con 10 kilos de explosivos, supuestamente destinados a perpetrar un atentado en España contra un objetivo norteamericano. Además, el 1 de julio de 1985 se producen en Madrid ataques con bomba contra las oficinas de las compañías aéreas British Airways y Royal Jordanian. Murió Esther Grijalbo Gómez, de 45 años, y 24 personas más resultan heridas».

La opinión pública, sin embargo, tiene sus propias dinámicas. Frente a las organizaciones terroristas más activas en España, aquellos atentados yihadistas recibieron una atención menor. Al olvido, se sumó el sobreseimiento por falta de autor conocido, que dejó a las víctimas con el dolor añadido de la impunidad del delito. Los paneles en los que se cuenta la historia de las víctimas mortales resultan conmovedores. No sólo se exponen sus nombres y sus fotografías, sino también fragmentos de sus vidas. Dado el tiempo transcurrido, uno imagina qué podría haber sido de ellas si los asesinos no las hubiesen matado.

Por esto, esta exposición tiene algo de reivindicación histórica y de justicia. Esta tragedia, cuyo 40º aniversario se cumple este año, merecía una exposición como esta que ha organizado la Fundación Víctimas del Terrorismo y que puede visitarse en la sede de la Delegación del Gobierno en Madrid hasta el próximo 30 de abril previa inscricipción en el sitio web de la Fundación.

Vayan a verla.

Ricardo Ruiz de la Serna

Analista político

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