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TRIBUNA

El misterio del último Stradivarius

miércoles 07 de mayo de 2025, 19:26h

Lo esencial en todo escritor de talento es dar impulso a las palabras con el añadido del epíteto; es decir, con ese agregado que otorga belleza al sustantivo, sin ejercer una función restrictiva, sino todo lo contrario, ampliándola, enriqueciéndola y otorgándole libertad a su expresión al hacer volar las frases como si fueran mariposas o golondrinas. Alejandro Guillermo Roemmers, que empezó como poeta y sigue en ese sendero decididamente firme, es de los que piensan que para ser un buen narrador es fundamental ser poeta, y persiste en su literatura con asombrosa naturalidad convirtiendo al verbo y al adjetivo en eficaces herramientas comunicativas sin caer en un barroquismo insustancial, sino con el complemento de la belleza, que otorga un palpitante elemento de expresión poética y hace que todo fluya naturalmente como juegos de ingenio al utiliza esos verbos aleatorios que dan sentido único y épico al concepto literario y, sobre todo, belleza; el rasgo original, que persigue todo escritor de talento, y Roemmers logra sin esfuerzo en todo el decir de esta magnífica novela que nos ocupa y deleita en cada página de su lectura.

Se suma así a su poderosa imaginación la frase que esboza una cláusula precisa y otorga encanto a sus palabras sin suprimir los nexos poéticos, confiando en la brevísima contundencia que brinda privilegio al verbo, transformándolo en adjetivo. Y cuando las palabras están encantadas (sin duda el principal objetivo de la literatura, de toda buena literatura), desaparece esa aparente división que intenta separar la poesía de la prosa, cuyo destino gramatical es el logro de la belleza. No se equivocaba Baudelaire cuando exigía que el prosista debe asistirse de un lenguaje lírico y nunca dejar de lado su condición de poeta. En eso marca su diferencia la palabra meramente informativa del periodismo que, como bromeaba Borges “se parece peligrosamente a la literatura”.

Roemmers sabe muy bien que las palabras se desgastan con el uso y busca una posibilidad estética que en ocasiones suele estar más allá del idioma, sobrepasándolo. No en vano, como lo demuestra en esta novela, es un artífice de la construcción original de palabras. Y así, todo en su estilo es definitivamente literario.

En el misterio del último Stradivarius Roemmers toma, con un rasgo de originalidad, a personajes que son elementos usuales y en el arte de la literatura algunos llaman “teatro de objetos” o “ficción de objetos” o, simplemente “historia de objetos”; aunque también pueden referirse a una forma que explora en la vida y las emociones de elementos que adquieren personalidad y existencia para participar como actores en la trama cotidiana. La novela presenta entonces dos narrativas entrelazadas: una histórica que sigue el viaje del último violín de Antonio Stradivari desde la Europa del siglo XVIII hasta el presente; junto a otra contemporánea y menos épica que se centra en un crimen cometido en Paraguay, llevando a una alternancia de capítulos apasionantes que van desde el género policial a la novela histórica, creando una trama menos compleja que grata al lector, desarrollada a través una escritura original y poética que explora el impacto de la arrobadora magia del sonoro violín a través del tiempo y se entrelaza con el misterio que rodea al espantoso asesinato.

En el desarrollo de la historia del Stradivarius se siguen los pasos del precioso violín a través de diferentes dueños y culturas, desde su creación en la ciudad de Cremona hasta su llegada a Paraguay. Luego el violín se convierte en un símbolo de poder, sin dejar de representar una forma única de belleza y también de tragedia, ya que su presencia parece estar relacionada con hechos dolorosos, como el inhumano crimen donde son en concreto un padre y su hija las víctimas, y hace que la investigación se centre en la posibilidad de que el violín esté involucrado en el crimen. La trama policial en manos de dos experimentados protagonistas intenta descubrir el móvil del asesinato y la relación entre el violín y los despiadados asesinos.

Con soltura de diestro narrador, Roemmers va retomando los elementos clave de la novela para alternarlos en dos tramas, que se apoyan en una estructura donde los capítulos pares e impares se enfocan en las narrativas histórica y policial, generando un misterio del que participa el lector que debe resolverlo a lo largo de la lectura. Los personajes no son complejos y forman parte de la trama humana que los rodea y respiran. En la ficción son personajes históricos que se mezclan con los contemporáneos de diversas maneras, sin dejar de relacionarse con el otro principal actor o protagonista, el sonoro violín del asesinato.

Hay también una busca de la verdad que en la trama de la novela no solo intenta resolver el misterio del crimen, sino también comprender el significado del violín y su esencial papel en la historia humana. En definitiva, “El misterio del último Stradivarius” es una atrapante novela que combina la aventura histórica con la intriga policial, creando una experiencia de lectura fascinante y exploradora de la relación entre el arte, la historia y el misterio de la vida.

El desaparecido maestro de la narrativa contemporánea, el bien admirado y querido Mario Vargas Llosa, fue uno de los sorprendidos lectores de esta excelente novela de Alejando Guillermo Roemmers, y es el autor del lúcido prólogo, que la antecede. Me contó Alvaro, su hijo, que Mario, muy enfermo y casi sin fuerzas, le dictó entusiasmado el texto que la antecede y otorga reconocimiento a esta obra destinada a perdurar en la historia de nuestra literatura.

Una novela magnífica, inteligente, con una estructura eficaz que roza lo fantástico sin serlo y que responde a una tradición literaria que tiene como protagonistas a seres inanimados, lo cual no excluye que tenga un caleidoscopio de ilustres personajes animados, maravillosos”, celebró Vargas Llosa en uno de los párrafos dedicados al libro.

Oscar Wilde afirmó que un hombre es en cada instante de su vida, todo lo que fue y todo lo que será; vale decir, todo su pasado y todo su porvenir. Una confirmación de ese sabio parecer puede buscarse en las selladas mónadas de Leibniz, otra en las páginas de esta consagratoria novela de nuestro amigo Alejandro Guillermo Roemmers.

Roberto Alifano

Escritor y periodista

ROBERTO ALIFANO es escritor y periodista argentino, autor de algunos libros de poemas, de relatos y ensayos.

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