Llevamos dos días (miércoles y jueves) asistiendo a las sesiones en el Congreso de los diputados, en las que se han abordado asuntos tan variopintos que merecen hacer una reflexión de los pronunciamientos y enfrentamientos derivados de la exposición de los mismos.
Por un lado el Presidente y la vicepresidenta Sara Aagesen, se enrocan en su defensa a ultranza sobre la falta de responsabilidad de la empresa semipública Redeia y especialmente de su presidenta Beatriz Corredor, que se hizo del cargo en 2020 en el preciso momento del movimiento de rotación sobre el eje de las puertas giratorias. Por muy experta que sea esta política de oficio en materia de viviendas y del registro de la propiedad, para un cargo tan vital y estratégico habría que poner un técnico y no una persona que no sabe diferenciar lo que es un voltio de un amperio.
En otro momento el Presidente en un acto de ingenuidad (Estilo zapaterista) anuncia que llevará a la ONU una resolución para abordar el fin del genocidio del pueblo palestino. Nos parece fenomenal, pero alma de cántaro, si el lobby judío en Estados Unidos va a poner el veto, no pierda Vd. el tiempo en sueños celestiales, ni malgaste más dinero público ni utilización del Falcón en viajes infructuosos.
En una de las confrontaciones con una retórica desafiante, un diputado del PSOE recrimina a los parlamentarios de Vox la falta de humanidad del portavoz de Vox en la Comunidad valenciana al dirigirse a las asociaciones de victimas de la Dana con estas palabras: “ Las asociaciones de víctimas en su mayoría no suelen ser verdaderos afectados, sino interesados en llevar el movimiento a la calle en un ejercicio de agitación política.” Estas expresiones han sido secundadas por la Vicepresidenta de la Comunidad valenciana Susana Camarero.
El presidente se ha volcado en una de sus declaraciones al Congreso con detalladas puntuaciones sobre el presupuesto de Defensa, elevando el gasto miliar por encima del 2 %, en contra de uno de sus partidos aliados en las votaciones: Podemos.
La vicepresidenta de Trabajo Yolanda Díaz, quiso ser también protagonista anunciando la aprobación en el consejo de ministros de la reducción de la jornada laboral, que se someterá al Parlamento en la próxima semana. El presidente de la CEOE Antonio Garamendi ya ha advertido de que antes de debatir esta ley en el Congreso hay que reunirse y analizar bien como ello, repercute en la productividad contando con la pequeña y mediana empresa.
Con relación a la oposición de Podemos y las declaraciones un tanto veleidosas de la presidenta de Sumar sobre la necesidad de emplear fondos públicos en armamentos, considero que habría que recordarles la célebre cita latina: “Si vis pacem, para bellum” Si quieres la paz prepárate para la guerra. Es un tema que guarda una relación con nuestra propia naturaleza bélica que llevamos como carga genética:
“Si hay guerras, es porque hay ejércitos, y si tenemos ejércitos, es porque fabricamos armas, y si la producimos, es porque la naturaleza del ser humano desde el momento de su concepción, libera millones de guerreros espermas, quiénes en una lucha sin cuartel, solo uno sale victorioso de la batalla por lograr la existencia.
Estas dos sesiones tan movidas me trae el recuerdo de una extraordinaria película protagonizada por los hermanos Marx: Una noche en la ópera, y especialmente el Sketch del camarote de los hermanos Marx, rodada en el año 1935. Este film ha quedado como moraleja de tantos momentos críticos de la sociedad, reflejando muy bien los efectos de la crisis de la gran depresión de 1929. Es una obra maestra repleta de relatos humorísticos. A través de la agudeza de la sátira y de situaciones tan disparatadas como se producen en el pequeño camarote, nos invita a cuestionar que en cualquier momento de la historia (Cómo el que estamos padeciendo ahora con la guerra e Ucrania, Gaza, Yemen, las imposiciones arancelarias de un imperialista como Trump y su exigencia a Europa de aportar más fondos para la Otan) queda entredicho tanto la Autoridad, cómo las jerarquías y las expectativas sociales, transformando la vida ordinaria en una experiencia intensa y conmovedora, reflejada en un laberinto de espejos puestos en pie y convirtiéndola en una comedia interminable con la muerte cómo única certeza.
Nos queda todavía por ver al presidente Sr. Sánchez cuando llegue su agonía política (Que llegará) lanzar un grito al hemiciclo: “Diputados y diputadas he gobernado todo este tiempo con mis principios, si no les ha gustado, no os preocupéis Que tengo otros. (emulando a Groucho).