Los Reyes Don Felipe VI y Doña Letizia han vuelto a subrayar la Monarquía que defendió su abuelo...
Los Reyes Don Felipe VI y Doña Letizia han vuelto a subrayar la Monarquía que defendió su abuelo Don Juan III durante sus largos años de oposición al dictador Franco: la Monarquía de todos. Así que se han desplazado a Mauthausen, aquel campo del genocidio nazi liberado hace 80 años y en el que se cometieron atrocidades difíciles de imaginar. Varios miles de españoles fueron torturados y sacrificados por los sicarios de Adolf Hitler. Sólo un tercio de nuestros compatriotas esclavizados en Mauthausen sobrevivieron. El sufrimiento atroz de los trabajos impuestos y el hambre permanente se multiplicaron con la muerte de los compañeros asesinados. Mauthausen fue tragedia, dolor, espanto, torturas, indescriptibles vejaciones, enfermedades, muerte, muerte, muerte…
Las víctimas eran republicanos perdedores de la guerra incivil española. Tras su liberación, y durante largos años, se vieron acosados por la agresividad de la dictadura franquista, por los insultos, los desprecios y las descalificaciones. La Monarquía que Juan Carlos I impulsó en España fue la Monarquía de todos, no la Monarquía franquista, y el Rey padre multiplicó sus atenciones a los republicanos y condenó las injusticias con ellos cometidas por el dictador.
Han pasado 80 años desde que concluyó la página estremecedora de Mauthausen. Los Reyes han tenido el acierto de acudir al aniversario y depositar una corona de flores en recuerdo y homenaje a los españoles allí asesinados. Eran republicanos. Tenían todo el derecho a serlo. La discrepancia ideológica con ellos exige el respeto y la consideración. La Monarquía parlamentaria española ha demostrado desde el primer momento, desde 1976, que es la Monarquía de todos y que de ella no están excluidos ni los que la combatieron ni los que la combaten, siempre dentro de la ley constitucional, que fue votada y refrendada por la inmensa mayoría del pueblo español en 1978.
Bien por Don Felipe y Doña Letizia. Don Juan se sentiría especialmente satisfecho al comprobar el acierto de su nieto al respaldar, una vez más, la Monarquía que él defendió contra la dictadura y que tuvo siempre un objetivo sustancial e invariable: devolver al pueblo español la soberanía nacional secuestrada en 1939 por el Ejército vencedor de la guerra incivil.