Los expertos que han probado el coche destacan que supone un cambio cualitativo respecto de los anteriores. No es sencillamente mejor; es “nuevo”, “fresco”. La línea, ciertamente bella, ya adelanta todo lo que le espera al conductor.

El Fairlady Z tiene menos espacio entre ruedas y pesa menos. Pero está animado por un motor más potente que el anterior, un 3,7 litros con seis cilindros en V que tiene el prolijo nombre de VQ37VHR. Tiene una transmisión manual con un control rev sincronizado, el primero del mundo en tenerlo, o una transmisión automática de siete marchas, que permite cambiar a manual. La suspensión es a su vez más fina, por lo que combinados todos los elementos, la conducción resulta notablemente mejor.
Entre los muchos sistemas asociados a la seguridad, el Fairlady Z tiene Vehicle Dynamic Control (VDC), cinturones de seguridad con sistema de pretensionado y de límite de carga, y con bajos niveles de fricción, y sistemas SRS de airbag.
La compañía calcula que venderá unas 500 unidades al mes, a un precio de entre 38.000 y 47.000 dólares.