El consorcio Tess Defence, liderado por Indra y del que forman parte Santa Bárbara, Escribano y Sapa, ha entregado ya al
Ejército de Tierra once unidades del vehículo blindado
8x8 Dragón, que en estos momentos están en evaluación operativa por parte de las Fuerzas Armadas, pero "son ya de su propiedad".
Así lo ha asegurado el director general de Santa Bárbara Sistemas, Juan Escriña, en un encuentro informativo, en el que ha augurado que a partir de ahora "lo que debe ocurrir es que la producción coja un ritmo normal y se empiecen a entregar vehículos con mayor seguridad".
Las empresas están esperando recibir los primeros resultados de la evaluación operativa, "que seguro que originarán algún cambio", que habrá que implementar y, aunque ello pueda parecer que origine un retraso inicial, "nos vamos a ahorrar muchos problemas", ha asegurado.
El director de Santa Bárbara ha reconocido que tanto los socios del consorcio fabricante como el Ministerio de Defensa han cometido "un pecado de optimismo" respecto a este programa, un producto de "altísimo nivel" en el que se han producido "problemas de ajuste".
"Es un gran producto y al final el Ejército de Tierra se lleva una plataforma cien por cien fabricada por nosotros y adaptada por nosotros, o sea, un producto cien por cien nacional", ha señalado Escrina, que ha confiado en que el blindado sea exportable "y que tenga mucho éxito".
Los continuos retrasos en la entrega de estos blindados llevó a Defensa el pasado mes de diciembre a sopesar imponer una sanción multimillonaria a Tess Defense, aunque finalmente no se ha llegado a materializar la multa. l compromiso del consorcio fabricante del Dragón era entregar ese mes las primeras 92 unidades.
El programa, que se remonta a 2007, contempla la fabricación de 348 unidades de estos vehículos con un coste de más de 2.000 millones de euros, el mayor contrato licitado por el Ministerio de Defensa y que constituye un proyecto esencial para el Ejército de Tierra, como ha señalado en varias ocasiones la ministra Margarita Robles.
En principio, la fase de fabricación de los blindados iba a comenzar en 2014 pero los planes se desbarataron con la crisis económica de 2008.
En 2015 el Gobierno retomó el proyecto pero no fue hasta julio de 2019 cuando el Consejo de Ministros dio luz verde a la celebración del contrato, con el objetivo de que los blindados se fueran entregando progresivamente hasta el año 2025.
Tras quedar desierto el concurso al no cumplir la empresa adjudicataria, Santa Bárbara Sistemas, con el pliego de condiciones, el Gobierno lo sacó de nuevo y en agosto de 2020 Defensa y Tess Defence firmaron el contrato.
A finales de 2021 comenzó la fabricación en serie en la factoría de Santa Bárbara en Trubia (Oviedo).