www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Otro congreso sobre Marx

Martín-Miguel Rubio Esteban
viernes 06 de junio de 2025, 20:06h

Los marxólogos César Ruiz San Juan y Clara Ramas San Miguel, adscritos a la Universidad Complutense, sede de esta convención marxista, han organizado un Congreso Internacional los días 3, 4 y 5 de junio con el marbete “La Actualidad de Marx: Nuevas Lecturas y Perspectivas”, título más académico y hermenéutico, que político, lo cual está muy bien en un pensador que ya es más, sobre todo, una lujosa referencia cultural y una sección importante de una biblioteca universitaria, que un agitador político. En el Congreso se han pronunciado ponencias de nombres de marxistas de muchas campanillas, como Pierre Dardot, Terry Eagleton, Silvia Federici, Roberto Fineschi, Michael Heinrich, Luis Arenas, Carlos Fernández Liria, y la propia Clara Ramas, profesora aún joven, pero que se ha posicionado en pocos años en el campo del pensamiento marxista y que ha sido el alma del Congreso. A estas alturas, efectivamente, el marxismo ya es un puro objeto de cultura – alta cultura, incluso -, y la figura de Carlos Marx, sin duda uno de los dos o tres pensadores más grandes del siglo XIX, un magnífico orfebre de ideas y pensamientos y, sin duda, descubridor de muchos hallazgos sobre lo humano, como Kant o Hegel, es ya un amplísimo tema universitario con muchísimas ramificaciones, incluso una asignatura en sí, pero nada más, muy poco ya una bandera de combate político. Que Carlos Marx ya no hace la revolución comunista es una evidencia por los temas académicos que aparecen en este muy interesante Congreso: La transformación de los “valores” en “precios de producción”. La transcendental cuestión del concepto de “tiempo disponible” en Marx, quizás el objetivo político más básico del marxismo. El marxismo como teoría de la historia. El marxismo feminista. Distintas interpretaciones de los Grundrisse. Los precedentes del capitalismo como desviaciones de la economía arcaica. La influencia del primer capítulo de San Lucas en la teoría y práctica marxista. La política marxista como una República ilustrada con mucho tiempo libre. Las equivocaciones de Marx con respecto a un par de conceptos hegelianos. Marxismo y feminismo transnacional. La lectura de Engels del Apocalipsis. La teoría del valor y la comprensión del Estado. El Capital como artefacto literario en la historia de las grandes épicas, y el sujeto moderno como un nuevo polýtropos, un nuevo Ulises. Formas de coacción directa del capitalismo. Cambios de significados de las palabras después de algunos procesos y acontecimientos. La obra de Karl Korsch como restitución del contenido revolucionario de Marx. Una percepción personal de Marx. El desenmascaramiento de la aparente neutralidad ideológica de la tecnología. Modos de abstracción en la exposición crítica de El Capital en Marx. El rol de la naturaleza en el pensamiento de madurez de Marx. El marxismo en el contexto de la crisis ecológica contemporánea. La función de Roma en El 18 Brumario de Luis Bonaparte, de Marx. La gestión racional del metabolismo social en el equilibrio del entorno natural. La mirada de Marx en el movimiento cantonalista español de 1873, que hubiera convenido relacionarlo con las magníficas crónicas que Dostoyevski escribió sobre este hecho histórico. El marxismo ante la acuciante crisis ecológica. La interpretación marxista de la enfermedad mental: la antipsiquiatría. El capitalismo como una forma de tratar con el tiempo. Y un largo etcétera que ha hecho apasionante, intelectualmente hablando, este Congreso.

Uno muy modestamente hizo una pequeña comunicación en la que relacioné a Marx con la Filología Clásica, rama del saber muy querida para Marx que le entrañó una pasión vitalicia. Así, recordé las veces que Marx relaciona la etimología de “capital” con ganado ( Cuaderno V de los Grundrisse ), y que las hordas que vagaban con sus manadas por las estepas del Asia septentrional habrían sido los primeros capitalistas, con su “vivente – participio de presente - capitali” ( viviendo el ganado ), en contraposición con los “fructus mortui terrae” ( frutos muertos de la tierra ). ¿El capital muerto? El joven Marx interpretará por vez primera la libertad desde la filosofía de Epicuro. Así, el origen de la misma sería la deviación del átomo de la línea recta, quebrando así los fati foedera o pactos del destino y generándose con esa repulsión de la línea recta la autoconciencia del ente, convirtiéndose la paráklisis física, en una parékbasis político-moral en el conglomerado de finos átomos que forman el alma humana. La libertad como la resistencia de la materia a obedecer las Leyes Eternas. Probablemente Marx permanezca siglos, a pesar de que casi todos sus discípulos que han tomado el poder político no han creado ningún bienestar al género humano, ni le han dotado de mayor libertad. Ahora bien, Marx fue un hijo de la Altertumswissenschaft, fruto del mejor background cultural alemán, y no se le puede entender sin conectarlo con la Cultura Clásica y una pasión por las obras de Plutarco y Tito Livio. Nadie como Marx ha entendido el atomismo moral y político de Demócrito, que llegó a conciliar el poder del nómos de Protágoras con el de la phýsis de Antifonte. Sus análisis juveniles sobre los fragmentos de Estobeo siguen sin superarse. La propia crítica a la economía política de su época, en la que la producción es el objetivo del orden económico y no el ciudadano y el hombre, pudo nacer de la consideración humanística de la riqueza en el Mundo Antiguo. “Nunca encontraremos entre los antiguos – nos dice Marx en los Grundrisse – una investigación acerca de cuál forma de la propiedad de la tierra, etc., es la más productiva, y crea la mayor riqueza”. La riqueza no aparece como objetivo de la producción, aunque bien puede Catón investigar qué cultivo del campo es el más lucrativo en su De agri cultura, o Bruto prestar su dinero al mejor interés, tal como nos dice Cicerón en sus cartas a Ático. La investigación versa siempre – recordemos a Jenofonte – acerca de cuál modo de propiedad crea los mejores ciudadanos. Por eso, para Marx, la concepción antigua según la cual el hombre, cualquiera que sea la limitada determinación nacional, religiosa o política en que se presente, aparece siempre, igualmente, como objetivo de la producción, parece muy excelsa frente al mundo moderno donde la producción aparece como objetivo del hombre y la riqueza como objetivo de la producción. Para Marx la infancia del hombre, concretada en el Mundo Clásico, no sólo creó un arte sublime que sigue proporcionándonos los mayores goces artísticos, ya inalcanzable, sino que aquella ingenuidad propia de una infancia normal también colocó al hombre como objetivo de la producción. Es discutible la existencia o no de la isonomía o igualdad ante la ley en nuestras democracias liberales, pero es del todo punto indiscutible que los ciudadanos de estas democracias no son isopolitas, o ciudadanos con iguales derechos. Finalmente, Marx tiene como la mayor riqueza la misma que tenía Aristóteles: el excedente de tiempo, el tiempo libre, el ocio. Recordemos que para Aristóteles de todos los miembros de la koinonía sólo forman la pólis aquellos que gozan de tiempo libre, y que por ello no actúan por interés personal en la política de la ciudad. Toda la obra de Marx supura por todas partes Cultura Clásica.

Martín-Miguel Rubio Esteban

Doctor en Filología Clásica

MARTÍN-MIGUEL RUBIO es escritor y catedrático de Latín

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (22)    No(0)

+
0 comentarios