La boda del magnate estadounidense Jeff Bezos con la expresentadora Lauren Sánchez ha desatado las protestas ciudadanas, que denuncian la transformación de Venecia (Italia) en un "escaparate de lujo" al servicio de los multimillonarios, mientras las autoridades replican que es sólo "una boda más".
"El Ayuntamiento ve Venecia como la gallina de los huevos de oro", asegura a EFE Marta Sottoriva, de la plataforma ciudadana "No Space For Bezos", que ha convocado una manifestación el próximo 28 de junio para bloquear el acceso de los invitados al centro histórico de una de las ciudades más turísticas del mundo.
Con 15 millones de visitantes anuales y picos diarios de hasta 100.000 personas, los venecianos han intensificado en los últimos años la lucha contra un turismo de masas que ha convertido su ciudad en un "parque temático". Y eso a pesar de ser la primera del mundo en imponer un peaje turístico de entrada.
Para el matrimonio del fundador de Amazon se espera una larga lista de famosos y multimillonarios y una serie de eventos exclusivos, previsiblemente del 26 al 28 de junio, aunque ni las ubicaciones ni las fechas exactas han sido confirmadas todavía, lo que está generando un constante cambio de versiones.
Venecia, "un parque de atracciones"
"Bezos representa el tipo de economía que ha contribuido a vaciar la ciudad de residentes", afirma Sottoriva. Con casi el mismo número de residentes (49.313) que de plazas de alojamiento (49.176), desde 2017 la población se ha reducido un 7%, la misma proporción en la que han crecido los visitantes, según el Observatorio Cívico de la residencia (Ocio), un colectivo local de investigadores y habitantes.
"No Space For Bezos" denuncia que la privatización del espacio público, el posible cierre de accesos al centro y el refuerzo del control policial refuerzan la sensación de que Venecia "ya no es una ciudad real, sino un parque de atracciones".
El lugar de la ceremonia principal no está confirmado por motivos de seguridad, pero medios locales avanzan que será la Escuela de la Misericordia, un edificio histórico en el corazón de la ciudad que, según los opositores al enlace, está vinculado a los intereses privados del alcalde, el conservador Luigi Brugnaro, investigado por una presunta trama de corrupción.
Allí se llevará a cabo la protesta el 28 de junio, con el objetivo manifiesto de frenar el acceso de los invitados.
"Es un lugar muy fácil de bloquear. Esperamos que la policía intente detenernos, pero esta es la forma que Venecia tiene de resistir", asegura Sottoriva, que también critica que las ganancias que el evento dejará en la ciudad son solo "migajas", concentradas en pocas manos.