Este lunes comienza otra semana dura para Pedro Sánchez, un presidente del Gobierno cercado por los casos de corrupción en su entorno más próximo. José Luis Ábalos y Koldo García están citados ante el juez del Tribunal Supremo Leopoldo Puente. La investigación de la Guardia Civil apunta a dos nuevos delitos dentro de una trama en la que también participó presuntamente Santos Cerdán.
Ábalos ha llegado a las 9:30 de este lunes mientras que su ex asesor Koldo García, ha solicitado 'in extremis' aplazar su declaración, prevista este mismo lunes, algo que el juez ha desestimado. Finalmente, Koldo se ha presentado en el Alto Tribunal pasadas las 11:30 de la mañana.
Las pesquisas de la Guardia Civil les involucran en presuntas adjudicaciones irregulares de obra pública y reparto de mordidas, en un escándalo en el que todavía se desconoce la magnitud de las consecuencias para el PSOE y para el Gobierno. Mientras tanto, Pedro Sánchez ha optado por cancelar su agenda y bunkerizarse en el Palacio de La Moncloa.
El exministro de Transportes y su compinche regresan al Supremo después de que la UCO registrase el pasado viernes la sede socialista, el propio Ministerio de Transportes, las instalaciones de Adif y la Dirección General de Carreteras. Los investigadores ejecutaron el operativo para clonar los correos corporativos de Santos Cerdán y Ábalos. Y, tal y como se ha sabido, las conclusiones apuntan a que Ábalos y Koldo mediaron en favor de las constructoras Acciona, LIC y OPR para "la obtención, presuntamente fraudulenta, de contratos de obra pública". Todo ello para embolsarse como contraprestación en torno a 620.000 euros. Cerdán, según la reconstrucción de la Guardia Civil, fue el encargado de repartir el botín. Asimismo, el juez ve indicios de que Isabel Pardo de Vera (ya investigada en la Audiencia Nacional por la contratación de una expareja de Ábalos, Jéssica Rodríguez, en las empresas públicas Ineco y Tragsatec) y Javier Herrero, los responsables de Adif y la Dirección General de Carreteras, siguieron "directrices" que Ábalos para que las adjudicaciones "pudieran llegar a buen término".
Las declaraciones de Ábalos y Koldo ponen a temblar a Sánchez
Leopoldo Puente ve delitos de organización criminal y cohecho. Ambos ya pesaban sobre Ábalos y Koldo, amén del tráfico de influencias. Por eso se les han impuesto medidas cautelares como la prohibición de salir del territorio español y la obligación de comparecer ante el juzgado cada quince días. Esa es la situación procesal en la que se encuentran ambos y por eso están empezando a permitir que salgan a la luz los bajos fondos de esta trama socialista. Se sienten maltratados y ninguneados por el PSOE, formación a la que han servido durante décadas, y por Sánchez, al que han apoyado casi como fontaneros desde que recorriese España en aquel Peugeot. Ahora estos dos acusados por la Justicia se perciben como insultados y se han vuelto un auténtico peligro para Ferraz. Entre otras cosas, porque sus abogados les están recomendando que "tiren de la manta" con toda la información que han registrado, y guardado todos estos años, para aligerar el calibre de las penas que les pueden caer.
Ábalos acudió a la 'Cadena Ser' el jueves pasado para proclamar que él era "el imbécil de todo esto". "Santos Cerdán y Koldo venían con una dinámica previa de corrupción desde Navarra y penetraron en el Ministerio. Me presionaron para tratar de influir en las contrataciones", añadió. "Soy un gilipollas. He sido utilizado", recalcó en esa charla antes de lamentar que ha sido "maltratado" por Sánchez mientras que el presidente del Gobierno ha defendido hasta el final a Santos Cerdán. Esos recelos son el veneno que le está quitando el sueño al secretario general del PSOE. Sabe que la UCO ya está analizando la memoria requisada en el registro, la que Abalos escondió en el pantalón de una actriz porno, y teme que ahí se encuentren conversaciones con Carles Puigdemont que facilitaron su polémica investidura.
Mientras tanto, en Ferraz se limitan a rezar para que esta trama corrupta les salpique lo menos posible. "Nos asusta lo que le pueda pasar a un partido que representa la decencia y la dignidad", declaró este sábado Diana Morant, ministra de Ciencia, Innovación y Universidades. Al tiempo, Óscar López, secretario general del PSOE de Madrid y ministro de Transformación Digital y Función Pública, deslizó que Sánchez "está fuerte" pero la división en las filas socialistas amenaza con eclosionar de verdad llegados a este punto. Y el presidente del Gobierno también sabe que Koldo ha permitido y va a seguir permitiendo la filtración de sus audios. Porque este personaje también se siente menospreciado y despreciado por los socialistas. Y la venganza se sirve en plato frío. Él ha dejado claro que ha grabado más de 10 años de conversaciones telefónicas y mensajes con políticos del PSOE, y ha susurrado que está dispuesto a compartirlo, caiga quién caiga, para rebajar su castigo. Consiguió que cayera Cerdán. Era sólo un aviso.
Sánchez, temeroso por si el contenido del USB revela sus tratos con Puigdemont para lograr la investidura
Por otro lado, los socios del Gobierno de Sánchez siguen apretándole para que dé explicaciones. "Consideramos que el presidente debe comparecer cuanto antes y no el 9 de julio (...) El presidente de España debería comparecer antes. Y desde luego no debería hacerlo mezclando asuntos como la OTAN o el Consejo Europeo en una misma comparecencia. Eso es simplemente inadmisible", ha asegurado este sábado Aitor Esteban, presidente del PNV. Antes, la ministra Yolanda Díaz fue más dura: "Nosotros no robamos. No somos iguales". Y le dijo de los socialistas que "no pueden ir a nuestros espacios porque no serían capaces de sostenernos la mirada". ERC ya insistido en la necesidad de conocer lo que ha ocurrido y Junts, en su caso, supedita la continuidad de su apoyo a que Moncloa cumpla con el llamado 'acuerdo de Bruselas', en el que se comprometió a contar con un mediador para el diálogo entre España y Cataluña, la aprobación de la Ley de Amnistía secesionista, la oficialidad del catalán en las instituciones comunitarias y un nuevo modelo de financiación para Cataluña. Ahora es cuando más le agobia al Ejecutivo el cariz de aquellos pactos que le mantuvieron en el poder.
Este es el ambiente asfixiante en el que se va a desarrollar la semana para Sánchez. Con su legislatura cada vez más inestable, el presidente además vislumbra la esperada declaración ante el juez de Santos Cerdán, que tendrá lugar el próximo lunes, 30 de junio. Salvador Illa, que se reunió por sorpresa el viernes con Sánchez, quién sabe si para asegurarse del sostén de sus socios separatistas, ha definido este domingo la situación como "un momento doloroso para los socialistas porque un compañero, ya excompañero, ha traicionado los valores" del partido. Y ha fijado la posición de Ferraz, alegando que su jefe "ha actuado rápido y bien, con contundencia y rotundidad". Por último, ha subrayando que la trama que se sienta en el banquillo se trata sólo de tres manzanas podridas. Nada más que eso.