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Novela /Ensayo

Pierre Adrian: Hotel Roma

domingo 22 de junio de 2025, 23:47h
Pierre Adrian: Hotel Roma

Traducción de Juan Manuel Salmerón Arjona Tusquets. Barcelona, 2025. 208 páginas. 19 €. Libro electrónico: 10,99 €.

Por Rafael Fuentes

“Vendrá la muerte y tendrá tus ojos /-esta muerte que nos acompaña/de la mañana a la noche, insomne, /sorda, como un viejo remordimiento/o un vicio absurdo. Tus ojos / serán una palabra hueca, /un grito ahogado, un silencio. /Así los ves cada mañana /cuando a solas te inclinas hacia el espejo”, escribió Cesare Pavese en un poema -que nos evoca la última pieza de la dramaturga María Velasco: Vendrán los alienígenas y tendrán tus ojos- que se publicó póstumamente en 1951.

El escritor italiano, nacido en Santo Stefano Belbo, en 1908, no la esperó, sino que fue a su encuentro en la habitación número 49 del Hotel Roma de Turín, donde decidió instalarse, en lugar de en la casa que compartía con su hermana, y allí se quitó la vida: “Era una habitación individual, la última del largo pasillo de la tercera planta […] Al entrar, el encargado vio enseguida algo inusual […] El escritor se había suicidado unas horas antes ingiriendo una dosis letal de fármacos y había pasado todo un domingo sin que nadie lo descubriera, un domingo de agosto”, relata Pierre Adrian en Hotel Roma, finalista de los Premios Femina y Renaudot 2024.

¿Al tomar esa decisión le rondaba ya la idea del fin? Tenía cuarenta y dos años. Escritor y traductor -tradujo, entre otros títulos Moby Dick, de Melville- trabajó en la editorial Einaudi, y, aparentemente, llevaba una vida normal. Pero bajo ella- ¿es posible conocer lo que se esconde en el interior de los demás e incluso de nosotros mismos?- bullía un abismo, la atracción por el suicidio.

Cuenta Pierre Adrian que cuando uno de sus compañeros de instituto se suicidó, un adolescente Pavese quedó fascinado y admirado: “Me has dado ejemplo y me esperas”. Y su estremecedor diario El oficio de vivir, aparecido póstumamente, y que termina con una frase premonitoria: “Todo esto da asco. Palabras no. Un gesto. No escribiré más”, rezuma esa fascinación por desaparecer voluntariamente.

La misma fascinación que ejerce este gran pesimista, y dicen que acomplejado, aunque también disfrutaba de pequeños placeres, al que ahora nos acerca con acierto Pierre Adrian en este libro, a medio camino entre la ficción, la crónica y el ensayo, donde un singular narrador transita por un sugerente Turín, repasa momentos de la existencia de Pavese, explora y analiza su obra, sus frustraciones y fracasados amores, su obsesión por el suicidio: “Pavese había hablado toda su vida del suicidio y ya había contado el suyo en Entre mujeres solas. Había que reconocerlo en el personaje de Rosetta, mujer febril y valiente que vivía discretamente, siempre en segundo plano. Un día, la joven desaparecía”, y hallamos figuras como Pier Paolo Pasolini, Monica Viti, Italo Calvino y Michelangelo Antonioni.

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