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EL SANCHISMO ASFIXIA A LA EMPRESA ESPAÑOLA

martes 01 de julio de 2025, 12:17h
Las cifras no engañan. La presión fiscal empresarial en España ha escalado puestos...

Las cifras no engañan. La presión fiscal empresarial en España ha escalado puestos y se encuentra ya en cuarto lugar entre la treintena de los países de Europa. Respecto al PIB, solo Chequia, Polonia y Eslovaquia adelantan a nuestra nación en la fiscalidad agobiante. Las empresas de los 25 países restantes pagan menos al fisco que las españolas. La media de la Unión Europea es del 14,8 por ciento y la nuestra se encarama en el 17,8 por ciento. El 30 por ciento de los beneficios de la empresa española engrosa las alcancías de Hacienda. Parte del gigantesco esfuerzo empresarial se esteriliza en un gasto público cada vez más desbocado, aparte de esa realidad delictiva de corrupción, mordidas y comisiones, que agobia la vida social de nuestra nación. En la Monarquía española la presión fiscal se cifra en 119,5 puntos mientras en la Monarquía danesa, por ejemplo, la cifra se reduce a 43,4.

Durante algún tiempo, la política económica sanchista permite regar el gasto público con una teórica satisfacción general. En pocos años, el resultado se convertirá en negativo, se está convirtiendo ya, porque varias empresas nacionales e internacionales se han lanzado a la fuga. A nadie le agrada trabajar con exceso para el fisco. Se aceptan, claro es, los impuestos razonables. Se rechazan los que el sanchismo impone para dedicar la recaudación, en parte considerable, a sus fines ideológicos y políticos.

El dinero es muy sabio y en el Occidente libre no está sujeto a decisiones abusivas o dictatoriales. Se mueve hacia los lugares más convenientes. Cuando España se convirtió en una democracia pluralista plena bajo la Monarquía parlamentaria, se vivieron varios años de libertad y progreso que nos convirtieron en un paraíso para las inversiones internacionales y también para las nacionales. Hoy predomina ya el recelo y la inseguridad. Y esos son términos que cancelan las expectativas a inversores y emprendedores