Durante la gestión de Pedro Sánchez, el número de islamistas nacionalizados se ha elevado...
Durante la gestión de Pedro Sánchez, el número de islamistas nacionalizados se ha elevado en España hasta 1.200.000, con derecho a voto. Alberto Núñez Feijóo, antes de echar las campanas al vuelo, debe tener en cuenta este dato, sobre todo, si además se entera de que cerca de 900.000, entre los musulmanes nacionalizados, son marroquíes.
En nuestra nación se han levantado ya 1.700 mezquitas para atender a las 2.500.000 personas que forman el total de la población musulmana. Resulta difícil de creer, pero ya hay ciudades, como Salt, en las que el número de mezquitas supera al de los templos católicos. Por otra parte, los profesores que enseñan religión islámica han crecido un 70%. La Constitución española garantiza, siempre dentro de la ley, el respeto tanto a los islámicos nacionalizados como a los que todavía no son españoles. Es necesario que todos los partidos acaten la ley y defiendan los derechos humanos. También que tengan en cuenta la incidencia electoral de la nueva situación.
Resulta absurdo, y además es un error, identificar la crecida de la inseguridad ciudadana con los islamistas porque el yihadismo entre los musulmanes que viven en España es muy minoritario. Sí conviene tener en cuenta que los hijos, los nietos y las próximas generaciones de musulmanes afincados en España aumentarán en número difícil de cuantificar, pero proporcionalmente por encima de los nativos españoles. La situación no es menor en algunos países europeos. En Francia, por ejemplo, se está estudiando con especial atención la islamización del país y las consecuencias que de tal circunstancia puedan derivarse. Los políticos serios españoles tienen la obligación de reflexionar primero y actuar después sobre la nueva realidad social española y, sobre todo, sobre la incidencia en los resultados electorales.