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EDITORIAL

El caos ferroviario debería suponer el fin de la carrera política de Óscar Puente

jueves 07 de agosto de 2025, 08:10h

Los trenes de Alta Velocidad Española (AVE) llegaron junto a las Olimpiadas de Barcelona y la Expo de Sevilla, y fueron en su momento un símbolo para la España próspera y moderna que miraba con optimismo la llegada del siglo XXI. “Con más de cinco minutos de retraso, le devolvemos su dinero”: así rezaba el eslogan de aquellos años, lo que da una idea de cuáles eran los estándares de calidad que regían en este buque insignia de Renfe que fueron los AVE.

Sin embargo, en los últimos años, el ministro Óscar Puente ha terminado de dilapidar el prestigio de la compañía pública. El lema con que su Ministerio ha empapelado las estaciones ferroviarias de Adif, “Disculpen las mejoras”, ya es motivo de mofa, si no de abierto enfado, para los viajeros.

Porque la situación resulta insostenible a medida en que comienza a ser habitual que los trenes de alta velocidad puedan quedar detenidos durante toda la noche en medio del campo, hasta la madrugada, como ha sucedido este mismo martes. Un sórdido panorama de viajeros atrapados, agentes de la Policía y de Protección Civil movilizados, bomberos y servicios de emergencias desplazados para atender las numerosas incidencias en los trenes comienzan a ser parte de la nueva normalidad en el tráfico ferroviario español.

El asunto resulta más sangrante todavía cuando no hay ningún tipo de explicaciones ni de disculpas públicas. El ministro Óscar Puente, cuya frenética actividad en las redes sociales no le deja ni una polémica por comentar, ha mantenido un elocuente silencio. El así llamado ‘ministro tuitero’ tenía tiempo en las últimas jornadas para llamar mentirosos o corruptos a cargos del PP, o a opinar sobre el último chiste de Alberto Núñez Feijóo, pero al parecer no ha sido capaz de entonar el más mínimo ‘mea culpa’, si quiera por un vago sentido del decoro.

El espectáculo es tan intolerable, de hecho, que muchos incluso sospechan de un plan deliberado para rebajar los estándares democráticos en el país. Guardar las formas, en una democracia, es una parte fundamental para su funcionamiento. El ministro Óscar Puente debería haber dado explicaciones y rendido cuentas ante la ciudadanía hace mucho tiempo, en vez de dedicarse a insultarla, como ocurre a menudo, en las redes sociales. Ahora ya solo le queda un único camino digno y es la dimisión.

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