La directora y guionista Robin Swicord resume la satisfactoria experiencia de haber dirigido su primer largometraje, precisamente con una cita de Jane Austen, que en una carta a su sobrino se refería a su escritura como ”el pequeño trozo de marfil sobre el que trabajo con un pincel muy fino para producir muy poco efecto después de mucho trabajo”. Para Swicord “Hacer una película está a años luz de la figura metafórica de Jane tallando un trozo de marfil, pero en realidad buscamos lo mismo: contar historias que dejen ver nuestras vidas y cómo nos sentimos sobre el amor y la amistad”
La película es una adaptación del libro de Karen Joy Fowler (El club de lectura de Jane Austen), y se desarrolla muy lejos de los paisajes británicos tan maravillosamente descritos por Austen. Estamos en California, donde cinco mujeres y un hombre forman un club de lectura de los libros de Jane Austen. A lo largo de seis meses, de febrero a julio, irán leyendo las seis novelas de la escritora británica y la reunión mensual la presidirá cada vez un miembro del grupo en su propia casa. Como si se tratase de una versión del siglo XXI de las novelas de Austen, los miembros del club de lectura se debaten entre la esperanza romántica y el desengaño, los consuelos y malentendidos de la amistad y las infinitas complicaciones de la vida como seres sociales en una comunidad compleja.
Definitivamente Jane Austen está de moda, o más bien nunca ha dejado de estarlo. En 2007 nos encontramos un acercamiento biográfico de la autora y son múltiples las versiones cinematográficas y televisivas de sus obras. Y es que su vigencia se explica por su finura para captar los pliegues de la psicología humana, masculina y, sobre todo, femenina.
