Para sus directores, Frédéric Forestier y Thomas Langman, la aventura de los dos héroes galos en los Juegos Olímpicos es, sin duda, la más visual y espectacular y, por tanto, la más cinematográfica. Por otro lado, añaden, el argumento ha ofrecido la posibilidad de contar con actores de diversas nacionalidades que han hecho no sólo una comedia, sino también una auténtica película de acción y aventuras, al estilo de los clásicos como Ben-Hur y Espartaco.
Después de visitar varias localidades en Europa y el Norte de África, se eligieron los nuevos estudios de "La ciudad de la luz", en Alicante, que cuentan con enormes terrenos vírgenes con vistas al mar en los que pudieron instalar uno de los decorados insignia de la película y uno de los más espectaculares jamás construidos para una película francesa: el estadio olímpico.
En la pequeña aldea de los irreductibles galos, además de romanos y jabalíes, también se persigue el amor. Lunátix, un joven guerrero, valiente y romántico, se enamora de la bella princesa griega Irina, desafiando al mismísimo Bruto, que también compite por el amor de la chica. Y ambos deberán competir en los juegos olímpicos para ganarse su mano. Axtérix, Obélix y Lunátix, ayudados por la famosa poción mágica de Panorámix, compiten y van pasando todas las pruebas con la intención de dar una buena lección al César.
