www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Wow woke

lunes 01 de septiembre de 2025, 19:57h

No podría señalar una fecha. Hace ya algunos años aprendí a evitar algunos temas, excluí algunas palabras de mi vocabulario, a sabiendas de que designaban aspectos de la realidad – “realidad” se encuentra entre las palabras a evitar – soslayé algunas fórmulas, al principio deliberadamente y luego sin advertirlo. Me sometí al programa de reeducación que se presenta como simple educación, como formación en la auténtica imagen del mundo – acabo de excluir el adjetivo “verdadera” – fruto de la conciencia esclarecida de la vanguardia hegemónica.

Debería agradecer a mis alumnos (alumnas y demás) el haber alcanzado ese nuevo grado de “conciencia” y “libertad” pese a que no puedo dejar de considerar su esfuerzo en mi liberación como un constante acto de acoso y represión. Será que todavía no he alcanzado la definitiva ilustración, será que queda un oscuro rincón en mi conciencia que ha de ser iluminado por los señores de la vigilia, los auténticos despiertos. La tiranía woke dotada hoy de una enorme potencia de cancelación, no se limita a la aniquilación del oponente, sino que exige su renovada reconstrucción. Destruam et aedificabo, a su momento crítico o negativo le sigue un momento constructivo. No basta con que evitemos prudentemente ciertas ideas, se trata de que no las tengamos en absoluto, porque hayan sido gozosamente sustituidas por las ideas adecuadas. Gozosamente. No se olvide.

Si en tu fuero interno alimentas la disidencia y sufres por un silencio obligado, entonces ocultas al réprobo o al pecador que alimenta el lado oscuro de la historia. Réprobo que no sólo ha de ser cancelado, sino reconvertido. Haz penitencia, arrepiéntete y admite tu error para ingresar en la esfera creciente de los reconciliados bajo la luminosa evidencia del pensamiento esclarecido. Me gustaría pensar que algo está cambiando y que esta página es signo de ese cambio, pero no las tengo todas conmigo.

Ahora que se inicia otro nuevo ciclo en la espiral descendente de la educación, ahora que empieza el curso – quiero decir – vuelven a mi conciencia todos los temores. Al fondo está, naturalmente, el miedo al martirio. Dar testimonio de la verdad siempre ha sido un riesgo enorme, de manera que no hay que rasgarse la vestiduras ante el fanatismo atildado de nuestro tiempo. Los que practican el oficio de Sócrates lo saben y lo saben, muy especialmente, los mártires de Cristo cuyo testimonio es hoy cubierto por un ominoso manto de silencio.

Ese temor tuvo siempre dos costados: por una parte, podemos doblar la cerviz y pasar por el aro sometiéndonos al prejuicio que afirma que vivimos, por fin, en un mundo sin prejuicios desde el que podemos cancelar la historia para dar paso a una era inmaculada de orden y progreso – cualquier persona letrada reconocerá una larga tradición a este prejuicio de la ausencia de prejuicios –. Seremos acogidos y viviremos como podamos con nuestra conciencia postrada.

Por otra parte, podemos esforzarnos por desvelar la inanidad del mito del progreso y, especialmente, el mito de su plena realización actual, dado el íntegro dominio tecnocientífico sobre realidad: el mito de la singularidad y de la revolución social que la acompaña. Tendremos que estar dispuestos a asumir el estigma del mal sin matices, seremos el monstruo absoluto cuya aniquilación es el deber primero de todo sujeto biempensante. Seremos el objetivo de la sociedad democrática que nos señala en nombre de un Bien – emotivo y sentimental – en cuyo nombre clavará sus dientes en nuestra carne.

Espero poder practicar una tercera vía que consistirá en ejecutar el difícil juego del funámbulo que se sirve del péndulo para avanzar por la estrecha línea que dibuja un cable, a cuyos lados se abre el mismo abismo. Esa es nuestra cruz, la que dibuja el cable sobre el que avanzamos con el péndulo que nos sostiene. Es la imagen viva del maestro que empieza a resultar hoy una imagen atroz. Bienvenidos a un nuevo curso en la industria de la educación consciente, quiero decir, despierta.

Fernando Muñoz

Doctor en Filosofía y Sociología

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (8)    No(0)

+
0 comentarios