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TRIBUNA

Y lo más grave de todo

martes 02 de septiembre de 2025, 20:05h
I. Las personas poseen valor y por eso carecen de precio. Las cosas tienen precio y por eso carecen de valor.

II. En el universo de las personas existen diferencias. En el resto del universo desigualdades.

III. Las personas tienen para ser; a menos tener, más ser. Las cosas son para ser tenidas.

IV. Economía de la persona: nihil habentes, omnia possidentes. Economía del dinero: pecuniae obediunt omnia.

V. El hombre espiritual hace casi superfluo lo necesario. El hombre material hace casi necesario lo superfluo.

VI. Una economía personalista del don valora lo inútil. Una economía impersonalista inutiliza cuanto valora.

VII. Tiende al optimismo el imaginativo. Tiende al pesimismo el consumista.

VIII. Las mentalidades reicistas hacen negocio con el ocio. Las propositivas hacen del negocio ocio.

IX. No se puede hacer economía a costa de las personas. No se debe hacer economía sin las personas.

X. Una economía personalista pregunta: “¿quién eres?” Una economía instrumentalista inquiere: “¿para qué sirves?”

XI. El trabajo hace al hombre hombre y a la mujer mujer. El desempleo les para/liza y desam/para, sean hombre o mujer.

XII. El homo lo es, si faber. El homo no lo es, si robot.

XIII. Capitalismo: hacer pobres desde la abundancia. Seudocomunismo: hacer pobres contra la abundancia.

XIV. Marginación: enfermedad yatrogénica del desarrollo. Desarrollo: enfermedad marginante del subdesarrollo.

XV. Si quieres economía del Norte, aplasta la del Sur. Si quieres la del Sur, socializa la del Norte.

XVI. Progresismo: huída hacia el Futuro. Oscurantismo: huida hacia la Prehistoria.

XVII. La pobreza por la pobreza. La riqueza por la riqueza. Dos caras de un mismo dilema.

XVIII. Contradicción en los términos: Estado de bienestar. Contradicción en los términos: paraíso del proletariado.

XIX: Si no piensas cómo vives, vivirás como no pensaste. Si no vives como piensas, también vivirás como no pensaste.

XX: Si vis pacem para bellum, dice el gorila armado. Y se lamenta luego de la parabellum nueve milímetros.

XXI. Ora et labora, dice el personalista. Labora, labora, ora el capitalista.

XXII. Se posee lo que se comparte. Parte lo que no se comparte.

XXIII. Del individuo a la comunión crece la persona. Del individuo a la masa decrece.

XXIV. Persona: presencia amorosamente comunicada. Animal: burócrata con moqueta y sillón al fondo, llegó donde iba, domina su territorio con la mirada y la meada.

XXV. Muchos pobres lo son por causa de los ricos. Los ricos lo son sin causa alguna: la propiedad es un robo.

XXVI. Todo ladrón o es ladrón o hijo de ladrón o nieto de ladrón. Muchos pobres han sido empobrecidos por ladrón, hijo de, o abuelo de: genealogía profanadora.

XXVIII. El zapeo primero, luego la filosofía, dice el televidente. No sólo de zapping vive el hombre, dice el simple vidente.

XXIX. Todo hombre tiene derecho al mínimo salarial, afirma la economía de mínimos. Nadie tiene derecho al máximo salarial, asegura la economía de comunión.

XXX. El nacionalismo protege mi economía diferencial, masculla el rico. En Castilla nadie es más que nadie, asevera Machado.

Sólo una minoría vive bien, precisamente la que ya no quiere saber nada en absoluto de los pobres, después de haberles prometido el oro y el moro. Rectificamos: sí quiere saber de los pobres, pero para esquilmarlos más. Vergüenza para aquellos empresarios que matan a los niños con su egoísmo. Vergüenza para aquellos políticos que mantienen a los niños en esclavitud a causa de su desinterés. Vergüenza para aquellos consumidores que se hacen cómplices de la explotación de los niños porque compran los productos obtenidos con su sudor. Vergüenza también para nosotros si no hacemos nada contra estos crímenes. En África, en Asia, en Latinoamérica, cien, quizá doscientos millones de niños se levantan de sus camastros, comen un poco de sopa abiada desde la tarde anterior y parten de casa para afrontar una jornada de trabajo que puede durar 14 horas. Con frecuencia trabajan y -no raramente- mueren por nosotros. Una vez más se nos pide que actuemos. Pero antes de actuar debemos saber. Debemos saber qué productos incorporan trabajo infantil. Debemos saber por qué existe el trabajo infantil y en qué contexto socioeconómico se desarrolla. Debemos conocer los mil rostros que tiene el trabajo infantil. Debemos saber de qué modo se explota el trabajo infantil. Causa horror y produce escalofrío pensar que muchos de los niños explotados hoy lo son por adultos cuyos padres fueron niños explotados. Viven en el limbo de su beata somnolencia, mientras el mundo está hirviendo sobre un barril de pólvora y, pese a los esfuerzos publicitarios por enmascararla, la verdad se ha de imponer más tarde o más temprano.

“Y lo que es más grave de todo, robas, te adueñas de las riquezas, no obligado por la pobreza ni forzado por el hambre, sino para recubrir de oro el freno de tus caballos, el techo de tu casa y los capiteles de tus columnas. ¿De qué infierno no serás digno por estas acciones cuando al hermano, a éste que es contigo partícipe de los bienes eternos y que ha sido honrado como tú por el Señor, le infringes miles de daños para adornar no ya a los brutos animales, sino los pavimentos y las piedras que no sienten?” (San Juan Crisóstomo: Sobre la epístola a los romanos).

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