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EDITORIAL

Deprisa, deprisa, Zapatero a Suiza para aplacar a Puigdemont

jueves 18 de septiembre de 2025, 08:22h

Yolanda Díaz aprovechó y se vengó de Sánchez por ir al cine en lugar de votar su fracasada reducción de la jornada laboral. Y se enfrentó a cara de perro a Miriam Nogueras al tachar a Junts de “representar al empresariado español más reaccionario”. El presidente se aterrorizó de las consecuencias de que su vicepresidenta insultara a Puigdemont. Y ahora quiere complacer, deprisa, deprisa, al golpista catalán para recuperar sus 7escaños de oro, imprescindibles para dejar de sufrir los habituales batacazos parlamentarios.

Para empezar, después de aceptar la independencia fiscal de Cataluña, de transferir las políticas de inmigración, entre un largo etcétera de regalos, ya ha decidido imponer a las empresas con más de 250 empleados y que facture 50 millones la obligación de responder en catalán a los clientes que lo soliciten, una medida delirante que atenta contra la libertad empresarial y que encarece los costes de las compañías, como acaba de denunciar la CEOE. El presidente, también con urgencia, ha ordenado a Conde-Pumpido que el TC avale de una vez la ley de amnistía para poder recibir en La Moncloa al prófugo de Waterloo. Y, mientras, ha pedido a Zapatero que viaje a Suiza para aplacar a Puigdemont, enfurecido por los insultos de Yolanda Díaz. Al embajador de Maduro le ha encargado que confirme al golpista catalán que sus deseos son órdenes para él.

La absoluta minoría parlamentaria del PSOE y su coalición se ha convertido en el agujero negro de Sánchez. Las continuas derrotas del presidente en el Congreso de los Diputados son la evidencia más clara de la debilidad e inestabilidad de su Gobierno. Cada ley o medida que llega al Hemiciclo sufre un batacazo. Además del PP y Vox, tanto Podemos como Junts votan también en contra habitualmente. Los presupuestos generales siguen guardados en un cajón, después de ser rechazada una de sus medidas más electoralistas como la reducción de la jornada laboral. Y, de momento, no es capaz de aprobar ni las medidas contra Israel ni la ley de la vivienda.

Y no parece que la situación pueda cambiar pronto por mucho que Zapatero se apresure a complacer a Puigdemont. El golpista catalán no deja de exprimir a Sánchez y lograr todos sus caprichos. Pero mantiene la cerrazón y vota en contra de cualquier propuesta del Gobierno, en especial las que llevan la huella de Yolanda Díaz. Según se rumorea en los pasillos de La Moncloa, Sánchez está tan desesperado que cualquier día se sube al Falcon y se va a Waterloo a rendir pleitesía al golpista. Pero quizás, ni así, logre recuperar los 7 escaños de Junts hasta que el prófugo sea amnistiado de verdad y pueda celebrar por todo lo alto el referéndum de autodeterminación.

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