Felipe VI destacó el orgullo de España por sus raíces sefardíes y subrayó la hermandad con el pueblo judío, al que reconoció un vínculo histórico.
El Rey Felipe VI lanzó este miércoles un contundente llamamiento desde la Asamblea General de Naciones Unidas para detener la violencia en Oriente Próximo y abrir el camino hacia una paz duradera. En su intervención, denunció con dureza los ataques en la Franja de Gaza, donde señaló que hospitales, escuelas y refugios han sido alcanzados por bombardeos que han causado miles de víctimas civiles.
“Son actos aberrantes que repugnan a la conciencia humana y avergüenzan al conjunto de la comunidad internacional”, afirmó el monarca, antes de exigir a Israel que ponga fin a lo que definió como una “masacre”. Felipe VI evocó los lazos históricos entre España y el pueblo judío sefardí, pero subrayó el dolor y la incomprensión que provoca la ofensiva israelí. “Clamamos, imploramos, exigimos: detengan ya esta masacre. No más muertes en nombre de un pueblo tan sabio y tan antiguo, que tanto ha sufrido a lo largo de su historia”, recalcó.
El Rey condenó con la misma firmeza “el execrable terrorismo de Hamás” y recordó la matanza del 7 de octubre de 2023 contra civiles israelíes. Reconoció además el derecho de Israel a defenderse, aunque insistió en que debe hacerlo con pleno respeto al derecho internacional humanitario en Gaza y Cisjordania. En este sentido, exigió que la ayuda humanitaria llegue “sin dilaciones”, que se acuerde un alto el fuego con garantías y que se produzca la liberación inmediata de todos los rehenes que Hamás mantiene en su poder.
Felipe VI defendió que la comunidad internacional debe asumir su responsabilidad para hacer realidad una solución de dos Estados, con un Estado palestino plenamente reconocido y conviviente en paz y seguridad con Israel. Recordó que España se sumó en mayo al creciente número de países que reconocen a Palestina, una decisión que, dijo, debe servir para avanzar hacia una paz “regional, justa y definitiva”.
Aunque centró su intervención en Oriente Próximo, el Rey también reiteró la condena de España a la invasión rusa de Ucrania, que calificó como una “agresión no provocada e injustificable” y que, advirtió, viola la soberanía e integridad territorial de un Estado miembro de la ONU. “La paz en Europa no será posible sin justicia, sin responsabilidad”, concluyó.
Reivindicación del papel de la ONU
Más allá de Oriente Próximo, el Monarca situó su intervención en el marco del 80º aniversario de Naciones Unidas, reivindicando el papel esencial del multilateralismo en un mundo “trepidante y desbocado” que, advirtió, no puede sucumbir a la lógica de la rivalidad y la fuerza. Reivindicó la vigencia de los valores fundacionales de la ONU —paz, dignidad, igualdad, justicia y progreso— y advirtió de que la dignidad humana “no es negociable”.
El Rey subrayó el compromiso de España con la Agenda 2030 y con la financiación del desarrollo sostenible, recordando la reciente “Conferencia de Sevilla” y la puesta en marcha del Plan Sevilla de Apoyo al Multilateralismo. Enfatizó la defensa de los derechos humanos, la igualdad de género y la transición ecológica como ejes de la política exterior española.
En este sentido, se detuvo en tres prioridades: la lucha contra el racismo, la abolición de la pena de muerte y la defensa de sociedades abiertas y democráticas; el impulso a la igualdad real entre hombres y mujeres, coincidiendo con el 30º aniversario de la Plataforma de Beijing; y la urgencia de acelerar la transición energética global para hacer frente a la “triple crisis planetaria” del cambio climático, la contaminación y la pérdida de biodiversidad.
El monarca mencionó además la necesidad de regular de forma justa el impacto de la inteligencia artificial y celebró el consenso alcanzado en torno al Acuerdo sobre Pandemias, que refuerza el papel de la OMS tras la experiencia del COVID.
En política exterior, reiteró la importancia de África como socio estratégico, respaldando el trabajo de la ONU en el Sáhara Occidental y destacando la nueva Estrategia España-África 2025-2028. Señaló igualmente la vecindad estratégica con Marruecos, la proyección hacia América Latina y el Caribe, y el papel de la Unión Europea como actor clave del multilateralismo, recordando también el reciente acuerdo con el Reino Unido sobre Gibraltar.