La decisión de mantener a los dos agentes bajo custodia hasta el juicio coincidió con la quinta jornada consecutiva de disturbios y una huelga general convocada hace un mes, que hizo aumentar la presión sobre el Gobierno conservador de Costas Caramanlis. El dictamen judicial se produjo después de que los dos agentes, Epaminontas Korkoneas y Vasilis Saraliotis, prestaran declaración y aseguraran que la muerte del menor fue accidental. El testimonio de Korkoneas, autor del disparo que mató a Alexis Grigoropulos, insistió en esta teoría, según recogieron los medios griegos.
Korkoneas, apodado "Rambo" por sus compañeros, aseguró que el pasado sábado él su compañero fueron agredidos por un grupo de 30 radicales e indicó que "asustado y temiendo por su vida" sacó el revólver y disparó dos o quizás tres veces al aire. Ya antes, el letrado de los agentes, Alexis Kugias, anunció que según el primer informe balístico, la bala que mató al muchacho fue resultado de un rebote y no de un disparo directo. Sin embargo, la familia del joven, que fue enterrado ayer, anunció que solicitará que un experto examine ese peritaje, cuyas conclusiones no son aún oficiales.
El trágico suceso del pasado sábado en un conflictivo barrio de Atenas ha desencadenado la mayor crisis social de los últimos 40 años en Grecia, al destapar el latente malestar social, que se ha manifestado en numerosos ataques vandálicos, pero también en protestas pacíficas contra el Gobierno.
Con una historia de corrupción estatal que se viene arrastrando desde la década de los años 80, bajo los gobiernos socialistas primero y ahora con los conservadores, el descontento popular ha encontrado una válvula de escape y miles de personas, sobre todo jóvenes, se han lanzado a las calles del país.
Las reformas en la Enseñanza, la Sanidad, la Justicia y la Administración Pública anunciadas por el Ejecutivo conservador en sus seis años en el poder no han sido suficientes para satisfacer las demandas de los jóvenes, de la llamada en Grecia "la generación de los 700" (euros), en relación a los salarios de muchos de ellos.
Ahora, a los escándalos de corrupción, la debilidad económica y el elevado desempleo juvenil, el más alto de toda la Unión Europea con un 23%, se ha unido este caso de presunta brutalidad policial. Sólo en Atenas han sido dañados 435 comercios y locales, entre ellos bancos, supermercados y teatros, con pérdidas económicas que, según el gremio de comerciantes, alcanzan los 200 millones de euros.

En cualquier caso, pese a que en las inmediaciones del Parlamento se registraron esta mañana duros enfrentamientos entre jóvenes radicales y fuerzas antidisturbios, la jornada de este miércoles transcurrió con menos incidentes violentos y limitados a unos pocos focos en los alrededores de algunas centros universitarios. En medio de la situación de tensión, los sindicatos mayoritarios siguieron este miércoles adelante con una convocatoria de huelga, prevista desde antes de la muerte del joven, que dadas las circunstancias ha puesto aún más contra las cuerdas al primer ministro, Costas Caramanlis.
En un 90 por ciento cuantificó la Confederación General de Trabajadores el seguimiento de un paro que afectó a los empleados públicos, el transporte, la enseñanza y los medios de comunicación. Con una mayoría absoluta garantizada por un sólo escaño, la situación del Gobierno de Caramanlis parece empeorar.
Pese a ello, el jefe del Ejecutivo reiteró este miércoles su llamamientos a los partidos de la oposición a apoyarles en su decisión de imponer una mano dura contra lo que llamó "grupos extremistas con una manía catastrófica y violencia cruda". n un mensaje a la nación, Caramanlis repitió que la prioridad es la de proteger a los ciudadanos y sus bienes, y anunció un amplio paquete de medidas para ayudar a los cientos de pequeños empresarios cuyos comercios se han visto dañados por los vándalos.
Más disturbiosNuevos enfrentamientos se produjeron este miércoles en Atenas en las cercanías del Parlamento, cuando unos doscientos jóvenes comenzaron a lanzar piedras y otros objetos contra las fuerzas del orden, informó la emisora Alpha.
La huelga general se produce cuando el país sigue sacudido por la ola de disturbios violentos desatada desde el pasado sábado, cuando un balazo de un policía mató a un joven en Atenas y desató un violento levantamiento popular.
Los sindicatos de trabajadores, funcionarios, docentes y estudiantes rechazaron el llamamiento del primer ministro griego, Costas Caramanlis, a desconvocar la huelga general de 24 horas que estaba prevista desde hace una semana, es decir, antes de la tragedia que desencadenó la destructora ola de disturbios callejeros.
La Confederación General de Trabajadores (GSEE) y la Unión de Funcionarios Civiles (ADEDY), que representan a más de dos millones de personas, habían convocado la huelga en protesta por las reformas económicas del gobierno conservador, que según declararon sus portavoces, "carecen de justicia social".
Las concentraciones de los manifestantes se ubican en tres puntos en el centro de Atenas cercanos al Parlamento, lugar que ha sido escenarios de violentos disturbios desatados por radicales que se infiltraron en las manifestaciones de repudio contra la muerte de Alexis Grigoropulos, de 15 años.
Otras manifestaciones han sido convocadas en las principales ciudades griegas.
La huelga general afecta a gran parte del transporte público, se han cancelado todos los vuelos por la participación en ella de los controladores aéreos, los barcos permanecen en los puertos y los colegios y universidades están cerrados. También los periodistas se sumaron a la protesta con dos horas de paro.
La policía está en extrema alerta para hacer frente a los posibles disturbios que se esperan por cuarta jornada consecutiva.