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SÁNCHEZ Y LOS PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO

martes 14 de octubre de 2025, 14:36h
En la mayor parte de las naciones que disfrutan de la democracia pluralista plena, los Presupuestos...

En la mayor parte de las naciones que disfrutan de la democracia pluralista plena, los Presupuestos Generales del Estado resultan definitorios. En caso de no ser aprobados, se entiende que el presidente del Gobierno ha perdido la mayoría parlamentaria y debe dimitir o convocar inmediatas elecciones generales.

Pedro Sánchez no piensa dimitir y, a pesar de las encuestas de Tezanos, tampoco está dispuesto a convocar elecciones generales. Con dos espectaculares dídimos ha declarado: “Me siento muy a gusto con los Presupuestos que tenemos”, y se ha quedado tan fresco.

Para mayor inri, se trata del tercer año en que prorrogaría esos Presupuestos que tanto le complacen. No sé si alguien encontrará precedentes de este calibre en las naciones democráticas. Primero para ser investido, después para aprobar las escasas leyes que saca adelante. Pedro Sánchez debe contentar a una veintena de partidos políticos, casi todos de extrema izquierda y dos de ellos alineados, el PNV y Junts, en el centro derecha. El presidente no repara en gastos. Compra todo lo que haya que comprar y eso explica el vuelco de algunos partidos.

La Ley de Presupuestos Generales del Estado, sin embargo, se le resiste. No hay que descartar que tres años después consiga vencer resistencias, aportando directa o indirectamente suculentas cantidades de dinero. Pero si sus maniobras, que se distinguen siempre por su extraordinaria habilidad, le fallaran, se ha curado en salud declarando que se encuentra muy a gusto gobernando -o haciendo que gobierna- con unos Presupuestos prorrogados por tres años. La estupefacción en España y sobre todo en Europa resulta considerable. Gobernar contra la normalidad democrática es algo que repugna a las Monarquías y a las Repúblicas europeas. A Pedro Sánchez las críticas le entran por un oído y le salen por el otro, sin romperlos ni mancharlos. Está más cerca de la Venezuela de Maduro que de la impecable Monarquía de Dinamarca. Y lo que ahora más le ocupa es el esfuerzo para despedazar a Alberto Núñez Feijóo, estimulando a través de las encuestas de Tezanos a un Abascal que dirige con eficacia Vox.