Sí, y no somos alarmistas. Nos remitimos al informe de FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y Sociología) que es la Fundación que con el impulso de Cáritas nos da cuenta de la situación social de España, y ese informe nos dice que ahora la clase media española se está deteriorando, llevando a muchas personas a los estratos más bajos y disparando la exclusión social, nada más y nada menos, que a un 52,% desde el año 2007.
Cáritas nos advierte que “no fallan las personas, sino el sistema”, pues en nuestro país viven 4,3 millones de personas en exclusión severa, de los cuales, un tercio 1,4 millones son menores de edad.
Cáritas Española, creada en 1947 por la Iglesia Española, nos muestra ahora con crudeza la realidad que viven de las clases bajas en España, o lo que es lo mismo, precariedad laboral, precios de la vivienda disparados, desigualdades heredadas o servicios públicos insuficientes. Una situación que es límite en muchas familias que ven cómo ni siquiera tener un trabajo les permite salir de la pobreza. No se trata de una situación coyuntural, sino de un modelo socioeconómico que Cáritas cree que está haciendo aguas, porque España es uno de los países europeos con las
tasas de desigualdad más altas. Una situación especialmente dura entre los niños, ya que el 29% de los menores sufre exclusión social, además con el problema de la vivienda que agrava aún más esta situación, pues uno de cada cuatro hogares sufre exclusión en el acceso a la vivienda, lo que impide emanciparse a los jóvenes.
El informe nos dice que en el pasado, tener un empleo era una garantía para escapar de la pobreza, pero esto ya no ocurre, pues el 67% de los hogares en situación de exclusión moderada tiene al menos uno de sus miembros con trabajo, una situación que ocurre también en el 53% de los hogares en exclusión severa.
FOESSA argumenta que “la exclusión social no es un problema que hayamos importado”, ya que el 69% de las personas que viven en esta situación son españolas, aunque la pobreza golpea a los inmigrantes con mayor crudeza, pues el 24% de los inmigrantes de fuera de la Unión Europea viven en una situación de exclusión severa, cuatro veces más que la media española y de los inmigrantes comunitarios. Además, gracias al informe, sabemos que el 81% de los hogares en exclusión social realiza actividades de inclusión, porcentaje que baja al 77% en el caso de los hogares en exclusión severa. Cáritas entiende como actividades de exclusión, hogares cuyos miembros están cursando estudios reglados, se están formando para el empleo, están buscando trabajo activamente o que estén siendo atendidas por los servicios sociales.
El problema más grave lo tenemos con los jóvenes, que entran en el mercado laboral con sueldos que son entre un 15% y un 30% inferiores a los que tuvieron las generaciones anteriores. Además, Cáritas constata que esta cicatriz se arrastra durante toda la vida laboral, ya que los afectados por estas peores condiciones de trabajo no consiguen cerrar la brecha ni con el paso de los años.
Los políticos nos hablan de lo bien que va España, pero es la macroeconomía y obvian la microeconomía, es decir, con la que tenemos que lidiar todos los días y por eso, según argumenta FOESSA, “necesitamos un nuevo pacto social que cuestione consensos asumidos como la meritocracia o como el crecimiento ilimitado".
Ahí estamos, con este duro informe que nos habla de la preocupación de la Iglesia por los más necesitados, cuando precisamente este domingo celebramos el Dia de la Iglesia Diocesana.