El Ministerio de Hacienda da este lunes el primer paso hacia la elaboración de los presupuestos para 2026 con la celebración del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF), en el que presentará a las comunidades autónomas su propuesta de senda de estabilidad para el periodo 2026-2028.
La presentación de la senda de estabilidad a las regiones y su posterior aprobación en Consejo de Ministros constituye el pistoletazo de salida hacia los presupuestos, que acumulan ya meses de retrasos.
En el encuentro del lunes, Hacienda propondrá unos objetivos de déficit, deuda y regla de gasto para el periodo 2026-2028, tanto para el conjunto del sector público como desagregados por subsectores, que serán acordes con los compromisos europeos y que tienen garantizada su aprobación porque el Gobierno cuenta con la mitad de los votos.
Estos objetivos serán después aprobados en el Consejo de Ministros junto al techo de gasto -que no se vota- y remitidos a las Cortes, que podrán avalarlos o rechazarlos -si los aprueba el Congreso pero los rechaza el Senado, la Cámara Baja podría retirar el veto-.
En caso de rechazo -algo previsible dada la oposición de Junts, que ya tumbó la senda de estabilidad 2025-2027-, el Gobierno tendrá que volver a aprobar la senda en el plazo de un mes, ya sea la misma o una nueva, y reiniciar todo el procedimiento.
Si la segunda senda también es rechazada, entrarán en vigor los objetivos remitidos a Bruselas, sin que Hacienda haya aclarado si serán los del programa de estabilidad de 2023 (2,5 % del PIB de déficit para 2026) o los la del plan fiscal (2,1 % del PIB).
En cualquier caso, con objetivos aprobados o no, tanto el Gobierno central como los autonómicos contarán con una senda en vigor sobre la que construir sus presupuestos para el próximo año.
Nueva prórroga
En el caso del Estado, tras la aprobación del proyecto de presupuestos en Consejo de Ministros se remite al Congreso, donde arranca una tramitación que se suele alargar durante unos tres meses, con el debate de totalidad como primer escollo, ya que si prospera cualquiera de los vetos, el texto se devuelve al Gobierno.
El futuro proyecto de presupuestos para 2026 sería el primero que presenta el Gobierno en esta legislatura -con el gran reto de incorporar el aumento del gasto en defensa- y, de resultar aprobado, sustituiría a las cuentas de 2023, que son las actualmente en vigor tras dos prórrogas.
De hecho, la tramitación de la senda de estabilidad y del propio presupuesto hace imposible que esté en vigor el 1 de enero, por lo que será necesario prorrogar de nuevo las cuentas de 2023, al menos hasta que las de 2026 estén aprobadas.