La petrolera estatal venezolana PDVSA planea como un dron sobre la política sanchista. Tal vez no llegue a explosionar, ni siquiera a aterrizar, pero si lo hace varios nombres de máximo relieve quedarán comprometidos.
¿Qué escondían las maletas con las que Delcy Rodríguez aterrizó en el aeropuerto de Barajas? Si el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, derriba finalmente al dictadorzuelo Maduro, ese misterio de las valijas, múltiples y pesadas, se desvelará. Pero tal vez se trate de una cuestión menor. Los analistas más sagaces cifran en una cantidad desmesurada, 50.000 millones de euros, las mordidas que se han repartido bajo cuerda dirigentes venezolanos y amigos extranjeros. Entre esos “amigos extranjeros” se citan nombres relevantes de la clase política española.
El escándalo se hará mayúsculo y de poco servirán las torpes tapaderas españolas. Donald Trump y su equipo de colaboradores harán explotar nombres y situaciones a lo largo y a lo ancho de los cinco continentes.
De ahí la alarma que se acrecienta en los pasillos de Moncloa. Lo único que le faltaría a Pedro Sánchez es que se desatara un escándalo internacional, implicados nombres muy cercanos a él, aunque, por supuesto, desconocidos personal o familiarmente.
La Armada estadounidense desplegada en el Caribe no solo amenaza al dictador Maduro y a Venezuela, así como a la Colombia que balbucea, sino también, por supuesto, se ha convertido en una pesadilla para aquellos políticos, aquellos partidos y aquellas naciones que se beneficiaron de concesiones sobre el petróleo venezolano y que mantuvieron sus intrigas y sus jugarretas en favor de un dictadorzuelo, perdedor de las elecciones democráticas y denostado, salvo alguna excepción, por las naciones instaladas internacionalmente en el Estado de Derecho.