Datos oficiales proporcionados por el BEPSAP (Boletín Estadístico del Personal al Servicio...
Google reprodujo íntegramente este artículo aparecido en La Razón y del que es autor Luis María Anson, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades. Lo reproducimos a continuación
Datos oficiales proporcionados por el BEPSAP (Boletín Estadístico del Personal al Servicio de las Administraciones), julio de 2025, certifican que el empleo público alcanzó la cifra de 3.107.195 personas. Se incluyen en este desmesurado dato funcionarios de carrera, internos, eventuales y personal laboral. En 1978, las Administraciones Públicas no pasaban de los 700.000 empleados. Los partidos políticos han multiplicado por cinco esta cifra, en gran parte a base de colocar a sus parientes, amiguetes y enchufados. El empleo público, con su adenda de asesores y colaboradores en organismos y empresas públicas, galopa desbocado hacia los 4.000.000 de personas. ¿Mejora con ello el funcionamiento de las Administraciones en favor de la ciudadanía? Todo lo contrario. Para justificar los cargos sin contenido se inventan incontables trabas burocráticas que agobian a agricultores, empresarios y profesionales hasta decir basta. Varias naciones han elevado la voz de alerta en la Unión Europea. Desde Bruselas, incluso, se ha advertido a España de que el acoso burocrático contribuye a dificultar la solución que precisa la grave crisis de la vivienda.
Fue Margaret Thatcher quien en sus certeras Memorias anunció la irrupción en Europa de dictaduras burocráticas y se opuso a la nueva Administración europea porque no haría otra cosa que incrementar una situación insostenible. Y así ha sido, por cierto. Al menos, en gran parte.
Ciudadanas y ciudadanos, tanto en España como en otros países europeos, luchan hasta la extenuación contra una dictadura burocrática que asedia sus vidas y su actividad mientras avanza la caravana de las incontables prohibiciones. Por otra parte, para pagar el gasto multiplicado de la burocracia, los partidos políticos acuden al sistema más fácil: incrementar los impuestos hasta la hemorragia de los contribuyentes. Pedro Sánchez, por cierto, ha demostrado ser un maestro en el manejo de la fiscalidad. El origen del gigantesco disparate burocrático es que, salvo alguna excepción, la democracia pluralista plena no ha sabido embridar a los partidos políticos, cercenando su entusiasta capacidad para inventarse empleos y cargos innecesarios pagados por los contribuyentes. Ese es uno de los motivos por el que el barco europeo navega a la deriva.
Tenía razón Margaret Thatcher. Los partidos políticos resultan imprescindibles en la democracia, pero, sin control democrático, conducen a fórmulas de sutil dictadura insoportable.