Rubalcaba dimisión
lunes 15 de diciembre de 2008, 22:02h
Son contados los casos en España en los que la dignidad personal ha primado por encima de la permanencia en el cargo. Recuerdo muy bien aquel 6 de mayo de 1994, día en el que el Ministro del Interior, Antonio Asunción, presentó su dimisión irrevocable. Tuvo el pundonor de asumir políticamente una responsabilidad que, con el paso del tiempo, ha elevado su categoría personal. Obviamente, Antonio Asunción no era responsable directo de la fuga de Roldán pero, ante la desaparición del ladrón de la Guardia Civil, decidió dimitir. Ha sido el Ministro más breve de la democracia española pero su actitud quedó como ejemplo para la historia. Antonio Asunción demostró que estaba en política para servir al ciudadano y no para servirse del cargo. Exactamente todo lo contrario que Alfredo Pérez Rubalcaba.
Estamos viviendo un episodio de una gravedad política intolerable. El Ministro del Interior practica sobre terrorismo la mentira como política rutinaria. El todavía Ministro del Interior dijo, el 23 de mayo de 2006, que “no son necesarios más informes para verificar el alto el fuego de ETA. El alto el fuego de ETA es completo y real”. Rubalcaba mintió al pueblo español y al Parlamento con sus informes sobre ETA. A través de sus mentiras se organizó la negociación política con los terroristas en la que, entre otras cosas, se causó un daño irreparable a la Fiscalía y a la Justicia. Y ETA continúa activa y asesinando. Rubalcaba dijo el 3 de enero de 2007, después del atentado de la T4, que “El proceso está roto, acabado, liquidado (…) La violencia es incompatible con el diálogo en cualquier democracia y esto el gobierno lo va a mantener a capa y espada”. Y como todos sabemos el Gobierno siguió negociando con los terroristas. Y gracias a los informes de Rubalcaba, en connivencia con Cándido Conde Pumpido, los terroristas están en los ayuntamientos donde siguen gobernando.
El Ministro que miente con toda sinceridad se ha puesto serio para afirmar “Los diálogos con ETA son hechos del pasado y como tal no se van volver a producir”. ¿Alguien le cree? El todavía Ministro Rubalcaba dijo en la Mirada Crítica de Telecinco: “Sabemos dónde está De Juana. No lo podemos decir pero lo importante es que lo sabemos”. Y De Juana huido de la justicia y en busca y captura internacional apareció a su manera. Ahora, tiene abogado de lujo, guardaespaldas y sigue en libertad. ¿Sabe Rubalcaba dónde está Josu Ternera? ¿Es creíble que no lo tengan localizado? ¿A que viene que siga jugando a “poli bueno” y “poli malo” con ETA, acercando a los presos más sanguinarios de la banda porque dicen ahora que no están de acuerdo con la lucha armada? ¿Para qué lo hace? El único horizonte que pueden tener los terroristas presos es el de cumplir íntegramente sus penas. La lucha contra los terroristas se demuestra instando a la disolución de los ayuntamientos que gobierna ANV y no premiando a los terroristas más sanguinarios acercándolos a las cárceles del País Vasco. ¿Por qué será que existe esa sensación de que el gobierno utiliza el terrorismo para favorecer a su partido de cara a las próximas elecciones en el País Vasco?
¿Algún día este personaje de la política tendrá un acceso de dignidad y dimitirá por todos los errores, con gravísimas consecuencias políticas, que ha protagonizado? La hemeroteca está llena de frases suyas, suficientemente graves, como para que le fuera difícil hasta salir a pasear por la calle. Eso, claro, en el caso de que Rubalcaba supiera lo que significan palabras como dignidad, decencia, responsabilidad o ética.
Rubalcaba es el Ministro del Interior capaz de seguir siéndolo después del soplo al aparato recaudador de ETA en el Bar Faisán de Behobia. Y su Ministerio sigue sin aclarar cómo es posible que desde su ámbito de poder se avise a los terroristas. ¿Está organizando otra negociación con ETA? Por su trayectoria, por mucho que lo niegue, es imposible creerle. Lo peor que puede pasar a la lucha antiterrorista es tener un Ministro al que no se le puede creer. Ya basta. Ya está bien. Rubalcaba dimisión.
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Empresario y periodista
ROMÁN CENDOYA es empresario, periodista y colaborador como analista político en distintos medios de comunicación
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