Carrick se estrena con un gran triunfo y Lautaro vuelve a ser decisivo con el líder de la Serie A.
El Manchester United lució un lavado de cara espectacular con el primer duelo en el banquillo de Michael Carrick, que dirigió a su equipo hacia la victoria en el derbi frente al Manchester City, muy tocado tras encadenar su cuarto partido consecutivo sin conocer la victoria.
Si el Arsenal gana al Nottingham Forest, el City terminará la jornada a nueve puntos de distancia. Incluso podría culminar el fin de semana en la tercera plaza si el Aston Villa suma tres puntos contra el Everton. Y la culpa la tuvo Carrick, que tras sustituir a David Fletcher a los mandos del United ensambló las piezas de su equipo para firmar un duelo de gran nivel.
El público presente en Old Trafford se divirtió por primera vez en mucho tiempo. Vio a un equipo ordenado, con una idea de juego de la que carecía y con unas salidas al contragolpe eléctricas como las que gustan a su afición.
Carrick dejó su sello con cinco cambios respecto al once que perdió la pasada jornada frente al Brighton (1-2). Se quedaron en el banquillo Leny Yoro, Manuel Ugarte, Matheus Cunha, Mason Mount y Benjamin Sesko, mientras que Harry Maguire, Casemiro, Luke Shaw, Amad Diallo y Bryan Mbeumo aparecieron en la alineación.
En el otro lado, el City, después de tres empates consecutivos, no podía fallar si quería seguir la estela del Arsenal. Pep Guardiola repitió un patrón parecido con el que consiguió derrotar al Newcastle en la Copa de Inglaterra (0-2) cuatro días antes. Jugaron casi los mismos, excepto Rodri Hernández y Rico Lewis, que sustituyeron a Nico O'Reilly y Matheus Nunes.
Con esas piezas sobre el terreno de juego, el choque, desde el inicio, fue siempre para el Manchester United, muy bien situado sobre el césped, dominador y muy enchufado con un cabezazo de Maguire a los dos minutos que reventó el larguero de la portería defendida por Gianluigi Donnarumma.
El City siempre se vio superado, careció de iniciativa alguna y se fío en exceso a las individualidades de sus extremos. Lo intentaron sin resultado alguno Jeremy Doku y Antoine Semenyo, muy mal acompañados por los laterales. Sobre todo por Nathan Aké, en exceso tímido para ayudar a Doku. Del resto, casi no hubo noticias.
De hecho, sólo acarició el gol en dos ocasiones que sumó casi al final del primer acto, con un cabezazo de Aké a la salida de un córner que salvó Senne Lammmens y con un zurdazo de Semenyo ajustado al palo.
Fue un arranque de orgullo tras casi 45 minutos de dominio del United, que marcó dos veces en fuera de juego (Diallo y Bruno Fernandes) y que gozó de una ocasión clarísima de Dorgu que salvó Donnarumma con una buena mano.
Guardiola reaccionó en el descanso. Reubicó en el centro de la defensa a Aké y colocó en la izquierda a O'Reilly para buscar más profundidad por ese costado. Y, además, quitó a Foden, desaparecido en combate. Su lugar lo ocupó Rayan Cherki.
No cambió nada, porque el United siguió a su ritmo, como un martillo pilón pero más fino al contragolpe. Donnarumma prolongó la agonía con tres paradones, uno doble: despejó un intento de Diallo, se convirtió en un coloso ante Casemiro en el rechace y después Mbeumo sufrió al guardameta italiano, que se hizo enorme con una gran estirada.
Sin embargo, no pudo con el mismo Mbeumo, que por fin, en el minuto 65, derribó la muralla. En el enésimo contragolpe del United, se plantó ante el portero del City y con un disparo cruzado provocó la explosión de Old Trafford, que diez minutos después celebró el segundo, obra de Dorgu después de empujar un centro de Matheus Cunha desde la banda izquierda.
La aparición del danés fue definitiva. Si el City ya estaba acabado, el tanto de Dorgu terminó con todo. Durante quince minutos pidió la hora para acabar cuanto antes con un baño que aún pudo ser más doloroso si Anthony Taylor no hubiese anulado otro gol a Mason Maunt.
Pero el 2-0 fue suficiente para Old Trafford, que disfrutó de una victoria que anuló a su principal enemigo, en crisis de resultados y con el título cada vez más lejos después de cuatro partidos consecutivos sin conseguir la victoria. Carrick, con un despliegue maravilloso y una puesta en escena brillante, oxigenó a su equipo en un estreno soñado por cualquier técnico del United.
El Inter, sólido líder de la Serie A
Con un solitario gol en la primera mitad, trabajado y generado junto a la perla Pio Esposito, el argentino Lautaro Martínez señaló este sábado otra vez el camino del Inter de Milán hacia el 'Scudetto', protagonista absoluto de la victoria ante el Udinese (0-1) que mantiene el liderato 'nerazzurro'.
Otro gol de Lautaro Martínez. Son 11 ya en lo que va de campeonato. Mucho más que nadie. Su máximo perseguidor, el estadounidense Christian Pulisic, con 8 dianas. También asiste el de Bahía Blanca, que acumula 4 pases de gol. En total 15 goles generados en media temporada.
Las aspiraciones del Inter no se entienden sin su capitán, sin su jugador más importante. Otro año más, y van ya al menos cuatro, es el faro que guía a los de Milán. Con Simone Inzaghi y con Crsitian Chivu, da igual. El rumano, por cierto, supera expectativas con este equipo en lo que es su primera experiencia en un gran banquillo. Su combinado empezó con alguna duda, quizá mermado por la derrota en la final de la Liga de Campeones ante el PSG, pero es un proyecto cada vez más limpio, cada vez más unido, cada vez más peligroso.
Así lo demostró ante el Udinese, otro combinado que no es nada fácil de afrontar en su fortín. Porque tiene los argumentos suficientes como para plantar cara. El Inter lo supo neutralizar en defensa durante todo el choque. En ataque, claro, con tener a Lautaro basta.
Es una garantía de que al menos el Inter tendrá una ocasión. La puede crear él mismo. Y si no está en la creación, está en la definición, mucho más ventajoso para el equipo de Chivu. Así pasó esta vez. Y no falló. Zielinski se inventó un gran pase en profundidad a Pio Esposito. El canterano, de espaldas a la portería, vio el inteligente movimiento de su capitán hacia dentro. Con un sutil tacón le cedió el balón y le dejó de cara a puerta.
Lautaro, con temple, amagó con el disparo. Recortó para hacerse hueco y superó a Okoye con el exterior de su bota derecha. Único gol del partido. El Inter gestionó perfectamente el duelo. Apenas sufrió. Y no necesitó más ventaja. El control desde el minuto 20, gracias a Lautaro, le bastó para seguir siendo líder. Nápoles y Milan, obligados para seguir en la pelea. Lautaro no falla. Lautaro marca el camino del Inter.