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JORNADA 23

LaLiga. El Real Madrid conquista Mestalla con un héroe inesperado

LaLiga. El Real Madrid conquista Mestalla con un héroe inesperado
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(Foto: EFE)
domingo 08 de febrero de 2026, 23:26h
Actualizado el: 02/09/2026 02:25h
Un de Carreras bastó para tumbar a un Valencia frágil de mente (0-2). El equipo de Arbeloa sigue sin seducir pero aumenta su racha triunfal en el torneo doméstico. Mbappé puso el broche.

El Real Madrid salió a flote en Mestalla para seguir aferrado a la caza del liderato que está protagonizando. Presionado por el triunfo sabatino del Barcelona, el conjunto merengue respondió con una victoria industrial, basada en la solidez de la estructura (reforzada por tres centrocampistas musculosos) y en una acción individual que desatascó el encuentro. El Valencia, por su parte, permaneció impotente cuando encajó el primer tanto y terminó pitado por una tribuna que ya no aguanta ni una más. Están a un punto del descenso y a estas alturas sólo han logrado cinco triunfos en LaLiga. La situación es límite y el pasional público exige cabezas del banquillo para arriba.

En ese contexto le tocó aterrizar a un equipo de Álvaro Arbeloa que había dispuesto de toda la semana para rearmarse, ventajas colaterales de competir sólo por dos trofeos. La papeleta no era sencilla, pues a la ciudad del Turia no viajaron Vinicius, Jude Bellingham y Rodrygo por sus recientes lesiones. El técnico novel hubo de elegir y le dio la alternativa a Gonzalo García, pero el plan no le incluyó fijado en el centro del área y tampoco le llegaron envíos laterales a los que optar. Sí aportó un trabajo notable, ya que en esta tesitura su sudor tiene que valer por él y por el de Kylian Mbappé. La idea nacida en Valdebebas pasó por competir con cuatro centrocampistas con el fin de ganar equilibrio... y logró dicho objetivo. Sin embargo, al juntar a Aurelién Tchouaméni, Eduardo Camavinga y Fede Valverde en el eje las variantes creativas quedaron reducidas a la influencia de un único artista, Arda Güler, con lo que el juego ofensivo rozaría el bloqueo.

Dos equipos sin poso

Asumió una posesión horizontal el sistema visitante para domar el arreón inicial del escuadrón preparado por Carlos Corberán. Llegaban dolidos tras la durísima eliminación copera del miércoles, cuando Iñaki Williams les apeó con una diana en el minuto 96, de modo que saltaron al verde con ganas de comerse a quien se les pusiera por delante. Plantaron una zaga de cinco defensas, con carrileros que llegaban muy arriba (el capitán José Luis Gayá y Luis Rioja), para asegurarse una consistencia que les permitiera explotar a la contra. Y en el cuarto de hora inicial lograron imponer su impronta, provocando varios saques de esquina y colocando un centro bombeado al que no llegó por poco Lucas Beltrán. La movilidad inteligente de este atacante argentino, cedido de la Fiorentina, trajo de cabeza a un Madrid que tardó en ajustarse y conectarse a la intensidad correcta.

Hasta que los favoritos entraron en temperatura sufrieron por el costado diestro, donde Arbeloa lanzó al ruedo al canterano David Jiménez, que paladeaba su primera titularidad liguera en semejante encerrona. Arnaut Danjuma le atacó de forma impía, una y otra vez. Mas no consiguieron sacar tajada de esa oquedad y su amenaza no fructificaría más que en un desborde del atacante neerlandés que Raúl Asencio, providencial, se encargó de taponar -minuto 34-. No le faltó a los levantinos compromiso y hambre, pero la finura en tres cuartos de cancha brilló por su ausencia y en todo el primer acto no estrenaron los guantes de Thibaut Courtois (no lo harían en todo el domingo). Se afanaron para activarse a toda velocidad tras pérdida, mas las imprecisiones les lastraron. Cabe resaltar que los visitantes también padecieron ese mal, el pase desatinado, cuando trataban de verticalizar en estático, por medio de las combinaciones.

La contradicción sistémica nubló el horizonte merengue. Al no alinear extremos regateadores no contaron con desborde en los carriles y fijar a Güler a la derecha terminó de ennegrecer el desempeño creativo coral. El fútbol da señales claras cuando percibe sinsentidos y es labor del entrenador leerlo e intervenir. Arbeloa tardó en reaccionar pero en cuanto lo hizo y el turco centró su posición, el Madrid inauguró una alegría y armonía combinativas que fueron empequeñeciendo a la convicción valenciana. Todo lo filoso en el ataque visitante partió de Arda, que en el 11 botó un córner con el que Fede Valverde conectó fuera una volea; en el minuto 18 sentó a su par y chutó una pelota que se marchó al lateral de la red tras ser desviada por un zaguero; y en el 18 puso en vuelo otro saque de esquina que terminó en un misil rasante de Mbappé que exigió a Stole Dimitrievski.

Al Madrid le basta

En torno a la media hora la delegación de Chamartín ya había ajustado su táctica y acelerado, al paso marcado por el ordenador otomano, que en el 28 filtró un pase con el que Mbappé hipnotizó a tres rivales antes de asistir para el derechazo claro e inocente de Jiménez. Carburaba más aseado el conjunto madridista, aunque se toparía con el excelso marcaje que José Copete aplicó sobre el pichichi liguero. Y como no fluía de manera frondosa su fútbol por falta de fuentes, el Valencia llegó intacto a vestuarios. Pocas ocasiones y sensaciones difusas. Ese era el balance al intermedio en las dos casetas. Aún así, el técnico local pareció confiar en que el paso del tiempo acabaría por despertar el acierto de sus muchachos, ya que no movió ficha de cara a la reanudación. En consecuencia, su guion se mantuvo. El problema es que los capitalinos sí modificaron algo: su actitud.

Subieron sus pulsaciones y el ritmo y la intención de sus pases. Ese matiz desnivelaría el choque. Sujetados atrás por las coberturas Asencio (el mejor central del presente, pues Dean Huijsen sigue inmerso en la nada), Álvaro Carreras y Camavinga (sensacional anti-aéreo cuando se colocó junto a los zagueros dentro del área para achicar los centros), los visitantes sólo se inquietaron en dos remates de Beltrán. El primero, en el 48 y a pase de Danjuma, se fue demasiado cruzado; y el segundo, más serio, se topó con la madera tras una incursión de sorpresiva Filip Ugrinic en el minuto 71. Hasta ahí llegó la producción de un bloque 'che' que ve cómo languidece en el banquillo el talento de Javi Guerra. Sin la pujanza de ese motor tarde o temprano se desinflan y el bajón esta vez también les costó muy caro.

Se encerraron demasiado y se quedaron muy lejos de la portería de Courtois. Entonces avisaron los favoritos hasta adelantarse en el electrónico. En el 52 Unai Núñez despejó de urgencia el primer desborde de Mbappé, derivado de una circulación rápida de lado a lado; y en el 65, ante la escasez de opciones, Carreras pintó un golazo inesperado. Tomó el cuero en el pico del área y trazó un eslalon en el que, a trompicones, dejó atrás a tres zagueros antes de emitir un chut mordido que se coló mansamente. El lateral sorprendió al personal con una acción individual, que era lo que demandaba la situación al Madrid. El gallego se ha confirmado como el mejor fichaje veraniego, es el único al que no le pesa la camiseta. Y, cosas de la casualidad, en esta fecha anotó su segundo tanto liguero. ¿Saben cuál fue el primero? El que le anotó también a los valencianos, en noviembre.

Con el marcador en contra quisieron reaccionar con orgullo los locales. Cuesta abajo, Corberán sí apostó por Guerra y metió también a Guido Rodríguez (el fichaje invernal más ilusionante), Thierry Correia, Lagie Ramazani y a Umar Sadiq. Terminaron compitiendo con defensa de cuatro piezas y con dos delanteros centro. Sin embargo, la fe había flaqueado a estas alturas y no mostraron veneno ni cuando el Madrid decidió replegar y contragolpear, ni cuando ellos mismos dispusieron de terreno para lanzar transiciones. La pañolada y los pitos bajaban de las tribunas como un río irrefrenable, que se agitó del todo cuando Beltrán, el único peón desequilibrante, fue sustituido. De ese marco se beneficiaron los madridistas para llegar a la orilla. El desenlace no les trajo incertidumbre y hubo espacio para que volviera Trent Alexander-Arnold. El inglés evidenció su calidad de golpeo con un puñado de pases al espacio estupendos, mas el premiado por su precisión en largo sería Huijsen, que en el 91 conectó por esa vía con Brahim Díaz y el marroquí le regaló a Mbappé su diana liguera número 23. Aún sin resplandecer, el delantero francés sigue marcando y el Madrid, ganando. Pese a los pesares, suman ya siete triunfos seguidos en el torneo de la regularidad. No hay mejor forma que ésta de suturar los desaguisados europeos.

Ficha técnica

0- Valencia: Dimitrievski; José Luis Gayá, Copete, Eray Cömert, Unai Núñez (Thierry, min. 72), Luis Rioja (Javi Guerra, min. 82); Ugrinic (Ramazani, min. 82), 'Pepelu' (Guido Rodríguez, min. 72); Danjuma, Lucas Beltrán (Sadiq, min. 82) y Hugo Duro.
2- Real Madrid: Courtois; Carreras, Huijsen, Asencio, David Jiménez (Alexander-Arnold, min. 76); Tchouaméni, Camavinga, Fede Valverde (Cestero, min. 92), Arda Güler (Mastantuono, min. 82); Mbappé y Gonzalo García (Brahim Díaz, min. 76).
Goles: 0-1, min. 65: Carreras; 0-2, min. 91: Mbappé.
Árbitro: Javier Alberola Rojas. Amonestó a Carreras y a Copete.
Incidencias: partido correspondiente a la 23ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio de Mestalla (Valencia).
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