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TRIBUNA

Excusas para un plan B por si no sale el Plan A

martes 24 de febrero de 2026, 20:30h

¿Qué tiene que ocurrir para que ocurra algo que precipite lo que tiene que ocurrir? Lo que ocurre me recuerda los tiempos de Arias Navarro cuando se esperaba a cámara lenta lo que no se decía en la cámara opaca de la televisión oficial. La televisión oficial regresa a la plena opacidad. Si antaño ignoró que aquel señor dejaba lentamente de respirar, hoy camufla cuándo este señor dejará respirar a los demás. Hogaño como antaño, el bulo inunda las redacciones disipándose en la atmósfera para revestirse de un nuevo bulo que será pronto sustituido por otro. El rumor es la comidilla para informar de lo que ocurre. El comentario se fija en la calle en la cara de enfermo estresado que se le ha puesto a Pedro Sánchez. Nadie espera que se acelere su agonía, lo que la gente atisba es que cuenta con una coartada para dejarnos tranquilos: la enfermedad del presidente se une inesperadamente al sobre cerrado de Aldama que, algunos dicen, se abrirá de un día para otro mientras llegue el día en que no sea necesario abrirlo si es que llega a abrirse alguna vez. Todo es tan confuso como la salud presidencial y el pasaporte de Begoña Gómez.

Mi médico me aconseja de año en año que tenga cuidado con las cardiopatías. Me receta simvastatina para aminorar el riesgo de la hipertensión súbita. Cada año insiste en la necesidad de cuidar el peso, hacer deporte, prevenir lo imprevisible y vigilar los triglicéridos, sobre todo los triglicéridos, un síntoma de enfermedad cardiovascular que hay que prevenir. Me asegura que todos la padecemos en uno u otro grado. Cada año matiza el riesgo de una enfermedad deletérea del que, me asegura, no necesito preocuparme porque “no llegas a estar más enfermo que otros, todo el mundo es enfermizo”. Sospecho que es el tipo de enfermedad que ahora se acusa más intensamente que antes en el rostro de Sánchez. En su caso, no en el mío, se le advierten novedosas arrugas del rostro, el declive de la voz y las siluetas venosas de las manos. Me preocupa que esté menos enfermo que yo.

Como soy receloso me pregunto si no será el plan B preparado por si fracasa al Plan A, el del “no habrá elecciones hasta verano del 27”, a menos que el pasaporte de Begoña, que todavía sigue sin aparecer, aparezca de pronto, cuando parece confirmarse que no tiene nacionalidad dominicana, aunque se encuentren sospechosos estampados de la República Dominicana que no debería ver ningún juez. ¿Los estampados forman parte del plan B o del A? Es lo que sopesan otros mejor informados que yo en los mentideros de la Corte para escribir una crónica informativa. La mía solo aspira a ser especulativa, porque fuera de las redacciones llegan rumores más inconcretos aún que los que menudean en las redacciones. Lo claro es que Libertad Digital se ha adelantado en esta ocasión a eldiario.es, lo cual tiene su mérito porque no es un diario de cabecera de Sánchez, sino uno de los que contribuye a que aumenten sus dolores de cabeza. ¿Le estallará la cabeza, no de dolor, sino por la dificultad de barajar tantas mentiras a la vez, como cartas tiene la baraja?

Lo que me ronda a mí es que Sánchez dispone ya de una doble buena excusa para un adelanto electoral, fecha que quedaba hasta ahora inaccesible a las excusas para un plan B. La primera excusa se la ofrece el CIS en sus recuentos, o lo que sea a lo que el Tezanos se dedique para encauzar el voto de los ciudadanos. De haber elecciones, el sanchismo ganaría de largo y el Partido Popular se quedaría otra vez con pantalón corto. No es excusa bastante cuando sabemos que Sánchez es tan cuidadoso de cumplir con el ciclo electoral que está dispuesto a sacrificar las ventajas que le concede Tezanos para dar crédito a su palabra. La segunda excusa es la ingrávida gravedad de su enfermedad. La carta de cinco días de ensimismamiento enamoradizo pensando en la dulce esposa, viene a mi memoria cuando sufre la enfermedad causada por el stress de su agobiante esfuerzo por salvar a España del hoyo en que la ha metido. ¿Qué más recomendable para la salud mental y física de la pareja de la Moncloa que un anticipo electoral en el que ni siquiera aparezca como cabeza de cartel? Ante todo, la salud, reducir el riesgo cardiovascular y hacer footing, a ser posible en una playa de la Dominica que es donde la arena está más blanca y el corazón enamorado descansa más plácidamente.

O tal vez tenga más razón el amigo Emiliano Page cuando advierte que por qué ha de tocar a las comunidades y alcaldías hacer frente a la situación cuando se sabe que ni siquiera va a votarle Felipe González (es probable que Guerra se pronuncie pronto sobre si le votará o no).

En un solo día el ciudadano se entera de que su presidente huyó a China, para no dar la cara donde tiene que darla al enterarse de que el DAO era más un violador que jefe de la policía. Ese mismo día quedó al corriente de los tejemanejes de su mujer para presionar en la OMT; ese día supo que Hacienda no investiga a su amigo Cabezón, adjunto a la Secretaría de Organización del PSOE, mientras abre sociedades en el extranjero para ahorrarse el IVA. Ya se anuncian manifestaciones de agradecimiento del cuerpo policial admiradores de la competencia y equidad de sus mandos. El mismo día supimos que Sánchez no solo estafó a su partido en las urnas del 2017, sino que volvió a adulterar las elecciones en el 2019. ¿Qué puede ocurrir cualquier día siguiente, cuando llegue un nuevo informe de la UCO, o cuando ocurra cualquiera de las cosas que pueden ocurrir ante un juez? Hay que disponer de un plan B.

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