www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

TRIBUNA

Woke, cristianismo y sentido común

jueves 05 de marzo de 2026, 20:19h

La editorial Ideas y libros, que cuenta con un nutrido catálogo injusta y no suficientemente conocido, y que se ha convertido en una de mis favoritas, ha publicado un título que me atrevo a recomendar abiertamente a quienes buscan ideas para entender la realidad, Woke, cristianismo y sentido común, que bucea en un magna de enormes dimensiones, hasta el punto de modificar la cultura contemporánea que se ha dado en llamar posmoderna. Su autor, al que no conozco personalmente, es Daniel Arasa, periodista, ingeniero, dos veces doctor, así como escritor brillante, que aúna profundidad y belleza literaria. Le estoy muy agradecido.

El pensamiento woke funciona, como explica nuestro autor, como una falsa religión que deforma ideas cristianas e incluso la espiritualidad budista despojándolas de su dimensión trascendental, pues fácticamente hace desparecer de su imaginario a Dios y al prójimo, al eliminar la posibilidad de reconciliación y de perdón por centrarse únicamente en categorías sociales y políticas, no antropológicas. No extrañara, pues, que intente pasar por cristianas las políticas antimigratorias y los postulados colonialistas, racistas y supremacistas, incluyendo el de las ideologías de género. Se trata, en última determinación, de una ideología en el sentido técnico del término, es decir, de una deformación de la realidad. Por decirlo lo más brevemente posible, se trata básicamente una ideología americana.

Sin embargo, determinadas iglesias han adoptado algunos de sus postulados en lo relativo a la lucha contra el odio antifeminista así como en su apoyo a algunos planteamientos de justicia relativas a las grandes cuestiones de marginalidad y de exclusión amparadas falsamente por el establishement capitalista, que también suplanta lo religioso. Malicia para nadie, caridad con todos, in omnibus caritas. Acudir a dialogar exige siempre humildad, sin prepotencia, con la honesta determinación de intentar ver la parte de verdad que pueda haber en los planteamientos del otro, sin por ello perder firmeza en los conceptos, con respeto, pero con contundencia propositiva.

Lo que está ocurriendo, en todo caso, es que en semejante magma, se está pasando de las reivindicaciones de unos derechos evidentes que exigían ser reconocidos porque eran claramente vulnerados -tales como la discriminación racial, el capitalismo brutal, o la falta de respeto e incluso la agresividad hacia las personas homosexuales-) a convertir en derechos los meros deseos, algunos de los cuales desbordados de toda lógica y contrarios a la condición humana. Así las cosas, con respeto, pero con contundencia, se trata de hacer comprender que lo que en un primer momento pudo significar el despertar de los desfavorecidos y secularmente marginados ha abocado a una nueva opresión ideológica que ha asumido las aberraciones de una serie de movimientos, agravándolo además con la agresividad hacia los contrarios y su cancelación para invisibilizarlos. Todo un mare magnum que en su conjunto ha sido calificado como “diabólico” en el sentido menos infantil del término, es decir, en su sentido etimológico al menos porque introduce enemistad, separación, acusación, difiducia, odio.

La militancia prowoke quiere ser, conforme a su etimología, una cultura del despertar. Sin embargo, es al mismo tiempo una cultura de la cancelación que silencia, margina y excluye a quienes se desvían de los dogmas ideológicos dominantes, de sus mitos y de sus ritos. Por todo ello su filosofía es el victimismo, el feminismo pretendidamente inclusivo cuando en realidad excluye denodadamente las disidencias, más numerosas que las coincidencias, al pretender visibilizar identidades no binarias bajo un arco iris donde todo vale, es decir, una cultura de la ambigüedad relativizadora. Dicha actitud se traduce en un totalitarismo duro contra lo ajeno, contra la desigualdad “opresiva” que al propio tiempo postula un totalitarismo blando (soft tolitarianism) con lo propio. Sin ánimo de ofender, podría caracterizársela como una actitud consentidora con los deseos y las flaquezas propias de cualquier mentalidad sectaria cuyo mensaje es seductor: ampliación constante de los ‘derechos’, supresión de toda culpabilidad y victimismo, “no es culpa tuya”, tú eres una víctima, tienes todos los derechos del mundo a que la sociedad te compense por tus sufrimientos e incluso te haga feliz.

Por todo ello, el wokismo no luchará contra el Estado como última realidad maléfica. Si todas las reivindicaciones corren a cargo de los fondos generales del Estado, entonces el Estado pasa a ser progresista y benefactor, de lo contrario se convertirá en un enemigo a abatir. Quienes, incluso desde las posturas militantes clásicas de la izquierda, se muestran críticos con esta situación son anatematizados automáticamente como de extrema derecha, ultras, homófobos, sexófobos, o tránsfobos. Este victimismo confortable deviene una especie de adolescencia social inmadura. Bajo apariencia de ferocidad radical, en realidad lo woke es una filosofía de la Blandness.

Los “nuevos derechos”, al modo en que los proponen los woke, implican una enmienda a la totalidad de los derechos humanos, sustituidos por los derechos de cosas y derechos de animales. El antropocentrismo es despreciado en favor del animalismo, convirtiéndose de tal guisa en la Umwertung aller Werte o inversión de todos los valores postulada por el nihilismo de Nietzsche, aunque ahora desde unos postulados muy diferentes, ya que únicamente lo woke es aceptado como humano. Por si fuera poco, en este inhumanismo del humanismo, los nuevos “derechos humanos” se basan en campos borroso en las redes. La fuerza del individualismo ha llevado a esta deconstrucción postmoderna, o así al menos pretendida, ya que no ha superado la postmodernidad, situándose regresivamente en la premodernidad. Si Voltaire levantara la cabeza, lo llevarían a la guardería. Las nuevas masculinidades intentan hacer de los varones unas “madres bis” o unas “mujeres bis”; ahora, el crossdressing resignifica lo que antes se entendía por travestismo, el sexo es pura “performatividad”, el homosexualismo se ha convertido en arma política. Hasta el abortismo recorre ese camino, presentado como algo progresista, cuando en realidad se trata de la máxima aberración. Y, si como lo desean los wokes, los animales merecen igual consideración moral que los humanos porque son seres “sentientes”, ¿por qué se aborta a las personas humanas sentientes y se ampara a los animales sentientes?

No tendréis hijos, os encantará tener perros, el mascoteo como compañía. La TCR (teoría crítica de la raza) está de enhorabuena: la raza canina con pedigrí vale más que la raza de los espaldas mojadas que mueren en su intento de pasar al primer mundo, y los colonizadores son superiores, como defienden las nuevas políticas inclusivas a ultranza, falsificando de paso la historia. Como señala agudamente Daniel Arasa, “en series que están ambientadas en la Europa de los siglos XV o XVI tienen que salir en pantalla personas de raza negra porque esto es lo políticamente correcto. Sencillamente, en aquella época no había negros en Europa. Que no aparezcan no es marginación ni racismo, sino coincidir con la historia”[1].

Este irenismo beato que criminaliza todo lo que no sea indigenismo idílico se ha convertido en una peste epistemológica, lo demencialmente correcto, el tribalismo ideológico con su correspondiente cultura de linchamiento, siempre la misma ley de Linch. La historia de la humanidad, lejos de ser la historia de la lucha de clases, es la historia de la lucha de bobos: entre bobos anda el juego. Dicho lo cual, obviamente, el dictamen que procedente de lo políticamente correcto caerá sobre estas líneas que ahora concluyen será inapelable: derechismo católico impenitente.

[1] Arasa, D: Woke, cristianismo y sentido común. Ideas y libros Ediciones. Madrid, 2025, p. 113. Este excelente libro es lo mejor que he leído al respecto hasta hoy, y no llevo poco leído ad hoc.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (14)    No(0)

+
0 comentarios