Tres filas de butacas del María Guerrero, Centro Nacional de Teatro, ocupan la escena. Los personajes están a cierta distancia uno de otro, dos butacas de separación como mínimo.
Antonio Buero Vallejo.- Yo lo que digo es que mi obra, La Detonación, sobre la vida y muerte de Larra, está registrada ya hace un año en el respectivo Departamento de Cultura, y no permitiré que en el mismo año del estreno se presente otra obra, de forma oportunista, que adumbre la mía. Es desaprensivo que un recién llegado a la dramaturgia, un nombre aún no conocido en la Literatura, aproveche mi nombre para coincidir en el mismo tema, y así subrayarse en este mundillo.
Francisco Nieva.- No se inquiete, admirado maestro. No vamos a coincidir en nada. Usted y yo seguimos caminos distintos, el mío es muy frívolo y experimental. En realidad, mi cosa es una versión tan libre de No más mostrador que es un texto totalmente nuevo y parasitario que ha fagocitado por completo la comedia original de Larra.
Antonio Buero Vallejo.- Bueno, si es una adaptación de No más mostrador, por libre que sea, no tiene nada que ver con mi obra, en donde la actitud vital de Larra y su posición política cuenta más que su exigua obra dramática en sí. Pero me choca un poco dos Larras el mismo año.
Olga Poliakoff.- Usted, señor Buero, con todo lo importante e integuérrimo que es en el teatro y en la vida, no tiene ningún derecho a monopolizar todos los temas que otros dramaturgos quieran desarrollar subiendo a la escena. Ninguna ley prohíbe tratar el mismo asunto siempre que no haya plagio. Yo participo en la obra de Paco, ocultando coquetamente la cara tras los velos, como un símbolo de la muerte, y le puedo asegurar que esta obra de Paco, muy argumentosa y muy distinta a la severidad doctrinaria de las suyas y a su concepción estética, supone el bautismo de un grandísimo dramaturgo que se convertirá seguro en otro clásico de la Literatura española, no menos que usted.
Antonio Buero Vallejo.- Disculpe usted que le diga, pero es usted un poco impertinente, señorita. Además, sin necesidad.
José María Morera.- No hace falta llegar a tanto, mis queridos amigos. Y todos tenemos que huir aquí de la discusión y del enfado. Yo afirmo ante toda España que Antonio Buero Vallejo es nuestra primera gloria en la dramaturgia nacional, combatiendo, además, siempre por la justicia, la libertad y la dignidad del hombre, con seriedad y coherencia, y mi determinación por montar esta obra de Paco Nieva, vanguardista y arriesgada hasta el punto de hacerme tener miedo sobre su éxito en Valencia, que no en Madrid, en nada va a interferir en la obra de La Detonación, que no he leído, pero que con toda seguridad será parte del gran catálogo de obras clásicas del teatro español, y tendrá un éxito seguro en Madrid, aquí, en este mismo teatro.
Manuel Cortés.- Tampoco, creo yo, es necesario hacer de flabelífero con Buero. Porque no sólo se representará Sombra y quimera de Larra en Valencia. También en Zaragoza, y terminaremos aquí, en el Teatro Nacional “María Guerrero”, en donde será un éxito completo. El aire de misterio que Paco ha respirado con los descendientes del dandi suicida y de Pepita Wetoret asegurará ese éxito.
Antonio Buero Vallejo.- De todos modos al Régimen le gusta el dionisismo hedonista de Paco, los fantasmas de la España muerta, principalmente los del Barroco. Es un teatro amoral, pero inocuo para el gobierno. Su incomprensible y fastuosa palabrería no aterra al poder ni lo pone en peligro. No es político precisamente en el momento en que España necesita teatro político.
Francisco Nieva.- Disculpe, don Antonio. También a mí este Régimen ha censurado mi obra, como es el caso de Pelo de tormenta, que me iba a producir José Luis Alonso, que aquí está. Respecto a la política tiene usted toda la razón: Lo que menos me interesa exhibir, además de aburrirme, es el menor entusiasmo político. Prefiero morir como traidor que como comunista, cuyo paraíso no es en absoluto mejor que el franquista. Eso sí, todo mi teatro es y será una expresión de libertad performativa, defendiendo la libertad con su ejercicio expresivo constante.
José Luis Alonso.- Es verdad lo de Pelo de tormenta. Aún no ha llegado su momento político para ser representada. Pero no se crea, mi querido general, que un éxito madrileño sea ya un éxito nacional. En Madrid un éxito ya no prolonga su onda fuera del estanque capitolino, en unos momentos en que los regionalismos, con mayor o menos justificación, se están convirtiendo en nacionalismos de campanario. Todo lo que se hace en Madrid de bueno o de malo es como si se hiciera debajo de una mesa camilla con faldas.
Antonio Buero Vallejo.- Creo que como subtítulo, Paco, le has puesto “Representación alucinada de No más mostrador”.
Francisco Nieva.- Efectivamente.
Olga Poliakoff.- “Ese vago clamor que rasga el viento/ es la voz funeral de una campana:/ vano remedo de postrer lamento/ de un cadáver sombrío y macilento/ que en sucio polvo dormirá mañana”.
Antonio Buero Vallejo.- Pero esos son versos de Zorrilla…
Guillermo Marín.- “Esos versos tan efectistas y de tan ampuloso campaneo romántico me los dedicó aquel jovenzuelo botarate llamado Zorrilla, justo el día de mi entierro y a la vista de mi cadáver insepulto. Malos son, pero su efecto surtieron, porque la ocasión se prestaba a ello. Una tarde violeta y un cementerio con sus buenos cipreses de centinela…Su juguillo le sacó a los cementerios Zorrilla”.
Antonio Buero Vallejo.- Bravo, Guillermo. Me gusta. Me gusta. Parece la prosa de un nuevo Mesonero Romanos.
Guillermo Marín.- Gracias.
Francisco Nieva. – Muchas gracias, maestro.
Antonio Buero Vallejo.- Me disculpo de lo que dije antes.
Francisco Nieva.- No hace falta, Antonio. Dentro de este mundillo eres de lo mejor.
Antonio Buero Vallejo.- Es curioso que de acuerdo a lo que acabo de oír en tu primera obra profesional como dramaturgo está presente el metateatro. Es como si nos dijeses que antes de presentar tus fantasías y mundivisión propia quieres definir qué es para ti el teatro.
Francisco Nieva.- Más exactamente cómo ve el mundo del teatro a sus dramaturgos.
Antonio Buero Vallejo.- Eso tiene mucho interés y puede llevar muy lejos.
Manuel Cortés.- Cuando presentemos la obra en Madrid me comprometo yo mismo a llevarle varias entradas a su casa.
Antonio Buero Vallejo.- Lo mismo haré yo con vosotros en el estreno de La Detonación. Por cierto, amigos, Larra en teatro es bastante más flojo que Moratín.
Francisco Nieva.- Desde luego que sí. Don Mariano nunca pasó de ser un aficionado inteligente.
Manuel Cortés.- Incluso llega a plagiar los temas de Moratín, como eso de los matrimonios de conveniencia, que conculcan los deberes de la edad, o los que se hacen por dinero, que conculcan los deberes del amor. Hasta Manuel Bretón de los Herreros mueve mejor a los personajes en escena.
Antonio Buero Vallejo.- Me encanta oír hablar así a un general español. Es la primera vez que oigo a un militar hablar de literatura, y hablar con conocimiento de causa.
Manuel Cortés.- Hay muchos prejuicios sobre los militares, y más en España, con la Guerra Civil, pero no podemos olvidar jamás que nuestro primer escritor fue un soldado. En fin, vosotros seguid minando a la sociedad y a las pretendidas buenas costumbres, a fin de que triunfen las auténticas.
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