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Elogio del moderantismo

Jordi Canal
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jcanalelimparciales/7/1/7/19
lunes 22 de diciembre de 2008, 21:25h
Valentí Puig es, sin lugar a dudas, además de un excelente periodista, poeta y novelista –en castellano y en catalán-, uno de los ensayistas más inteligentes y lúcidos de este país. Desde hace pocas semanas puede encontrarse en las librerías su última obra, titulada Moderantismo. Una reflexión para España (Barcelona, Península, 2008). La lectura es apasionante.

El autor es un moderado y como tal se define: “en casi todo soy un moderado que no quiere dejar de serlo”. Valentí Puig hace una apología de la moderación y el reformismo, frente a la ruptura y la revolución (“Una de las lecciones más contundentes del siglo XX fue la constatación de que las revoluciones crean dolor y muerte, mientras que el progreso casi siempre avanza gracias a las reformas”). Y propone huir de los extremos y los extremismos, citando la célebre fórmula del pensador inglés Michael Oakeshott: “Quienes abrazan un extremo de la política llegan a entender sólo una política de extremos”. El moderantismo, sostiene Puig, es una actitud intelectual y política que debe permitir, en España, la integración del centro-derecha en base a su reformismo y estrategia centrista.

El elogio del moderantismo de Valentí Puig empieza por la defensa del bien común –un valor patrimonio de Occidente- y de la libertad y la responsabilidad individual frente al Estado. A lo largo de dieciocho capítulos pasa revista a las grandes cuestiones que España, Europa y el mundo tienen abiertas y pendientes a principios del siglo XXI. Nos advierte sobre el maximalismo de los nacionalistas y los despropósitos de la no-España, al tiempo que propone volver a los fundamentos constitucionales de 1978. Integración y reintegración versus fragmentación. Apuesta por más familia y más sociedad civil, más meritocracia y una clase (o post-clase) media confiada y vital.

La crítica al buenismo, la emocionalidad y la retórica rupturista del zapaterismo en el poder resulta inevitable. También, está claro, la que dedica a la supuesta hiperlegitimidad moral de la izquierda. Frente a todo ello reivindica la Transición, que fue “una de las páginas más acertadas de la historia de España”. En otro orden de cosas, el autor asegura que una de las grandes prioridades de la España de hoy es una política exterior de calidad, pragmática, competitiva y solvente –de hecho, tener política exterior ya sería un enorme paso, añadiría yo-. El euro-realismo constituye una buena fórmula, el euroislamismo representa un peligro (se afirme lo que se afirme desde la corrección política y el multiculturalismo inmaculado) y la prioridad del vínculo iberoamericano debe ser para España la norma.

Muchas ideas, muchas propuestas y muchas sugerencias, en fin de cuentas, que difícilmente pueden resumirse en esta columna. La crítica demoledora de algunos postulados de la izquierda se combina con las advertencias, dirigidas al centro-derecha, de evitar la emergencia de una extrema derecha en España y huir del populismo. Reforma y moderación –esa moderación que, en España, hunde las raíces en el gran Jovellanos-, recomienda una vez tras otra Valentí Puig en este interesante ensayo. Una recomendable lectura, en definitiva, para estas fiestas (y para después de las fiestas y por muchos años).

Jordi Canal

Historiador

JORDI CANAL es doctor en Historia y profesor en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París

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