La abrumadora victoria del PP de Juanma Moreno en Andalucía rozando la mayoría absoluta y el descalabro histórico del PSOE de María Jesús Montero ponen a Pedro Sánchez contra las cuerdas por mucho que se aferre al poder y rehúya convocar elecciones generales. El resultado supone también la última prueba del cambio político que se avecina. Los votantes andaluces, al igual que los aragoneses, los castellanoleoneses y los extremeños, han mostrado su claro apoyo al PP y su hartazgo de las políticas nefastas y sectarias del Gobierno. Han vuelto a castigar al presidente por sus muchos errores, como abandonar a la Guardia Civil en su lucha contra los narcos, por la corrupción y por sus perversas alianzas con los golpistas catalanes y los proetarras.
La rotunda victoria de Juanma Moreno no sólo es consecuencia de su excelente trabajo como presidente de la Junta. Se ha producido por la delirante campaña electoral de María Jesús Montero, que cometió la infamia de calificar de “accidente laboral” el asesinato de dos guardias civiles. El histórico batacazo del PSOE andaluz en las urnas obedece también a sus nefastos antecedentes como vicepresidenta del Gobierno y por formar parte del núcleo duro de Pedro Sánchez escoltado, además, por un José Luis Rodríguez Zapatero acusado de emprender turbios y escandalosos negocios. El PSOE, así, se hunde irremediablemente, mientras crecen las sospechas sobre el pucherazo en las primarias, la posible financiación ilegal y los atracos de Ábalos y Cerdán, que han dado la puntilla a la historia del partido.
Con todo, Pedro Sánchez se aferra al poder y desdeña convocar elecciones, a pesar de su minoría parlamentaria, su incapacidad de gobernar, su inconstitucional prórroga de los Presupuestos de 2022 y el derrumbe de su credibilidad por los casos de corrupción que le acechan. Y para sortear el nuevo descalabro electoral, su estrategia pasa, ahora, por poner en marcha una feroz campaña electoral para frenar el trastazo anunciado en 2027. No sólo ensanchará y manipulará el censo con el voto de los descendientes de los exiliados republicanos y la nacionalización masiva de inmigrantes. También redoblará sus ataques al PP en su intento de aplastar a Feijóo y a su partido.
El PP logra su cuarta victoria consecutiva en las elecciones autonómicas y Núñez Feijóo se postula como indiscutible ganador de las elecciones generales de 2027. Pero no debe fiarse. Pues Pedro Sánchez es más peligroso que nunca, como un animal herido y acorralado. Y se lanzará a destrozar a su rival con todas las armas a su alcance. El líder del PP debe espabilar y asumir que se enfrenta a un manipulador, a un depredador sin escrúpulos. De ahí, que la victoria de su partido en las generales corra más peligro del que se imagina.