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¡QUÉ ESPECTÁCULO!

miércoles 27 de mayo de 2026, 12:40h
En los últimos días, el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero ha sido imputado, la policía...

En los últimos días, el expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero ha sido imputado, la policía ha entrado en su despacho y ha salido, a la vista de todos, con cajas, maletines, documentos, joyas y facturas. A continuación, las Fuerzas de Seguridad han irrumpido en varios despachos socialistas y han penetrado en la sede oficial del PSOE en la calle de Ferraz. ¡Qué espectáculo! ¡Qué bochorno! ¡Qué tremenda imagen ante la opinión pública!

Está claro que no se puede seguir así. La solidez democrática de España se desmorona ante Europa. El Gobierno de Pedro Sánchez carece de mayoría parlamentaria. No ha podido aprobar en los últimos tres años los Presupuestos Generales del Estado. Ni siquiera los ha presentado en el Congreso de los Diputados como exige la Constitución. El presidente del Gobierno mantiene la alianza y la política de concesiones con los partidos separatistas vascos y catalanes, dos de ellos, PNV y Junts, de centro derecha. Y está a partir un piñón con los herederos de ETA, con el altivo y displicente Bildu. Si a todo eso le unimos los dos secretarios generales del PSOE, imputados y todavía uno de ellos en la cárcel, parece claro que la normalidad democrática exige terminar con esta situación de bochorno. Las elecciones generales se han hecho imprescindibles. Y que el pueblo decida.

Pedro Sánchez no tiene prisa. Las encuestas certifican la catástrofe del PSOE. El presidente del Gobierno está preparando una jugarreta legal que consiste en la nacionalización de centenares de miles de inmigrantes y de hijos y nietos de los republicanos que se exiliaron en 1939. Toda la parafernalia en torno a este asunto de la inmigración se reduce a un punto final: otorgar carta de nacionalidad a los beneficiados para que puedan votar en las elecciones generales.

Asistimos a la descomposición de la democracia española y no sería extraño que Pedro Sánchez, además de la crecida del censo electoral, prepare un órdago constituyente que entierre la Transición.