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TRIBUNA

La pesadilla

sábado 06 de junio de 2026, 19:54h

¿Se puede decir algo más de lo que ya se ha dicho acerca de Sánchez, que sobra ya hasta el nombre? Que Sánchez no se tome las verdades como insultos, que es una propensión muy generalizada. De lo contrario nadie podría hablar de él sin insultarle, porque él está acostumbrado a la mentira y, aunque lo disimule es plenamente consciente de ello. Porque quien no vive en la verdad sólo puede decirla por equivocación o por error inconsciente. Hablamos del inconsciente que habita en nuestras pesadillas. Pero ordinariamente estas nos sobresaltan y nos despertamos. No es el caso de Sánchez. Este es una pesadilla de la cual parece imposible que despertemos, ni siquiera cuando nos apalea con la amenaza de “seguir más allá del 27” con un presupuesto imaginario, como es su costumbre. Entonces empezamos a dudar de si la pesadilla de Sánchez se ha convertido para España en un sueño o una realidad que tenemos la desgracia de soportar desde hace 8 años. Pero él, “impasible el ademán”, nos sugiere que nos tomemos una tila para aguantar su indomable resistencia. “No es un perturbado”, dice el psiquiatra forense Cabrera, “sino simplemente un resistente”. Pero aparte de un trastorno narcisista del carácter que no se lo salta ni el más avispado psicoanalista- autoabsorción, presentación superficial sedosa, pretenciosidad, susceptibilidad a los desaires, libido defensiva para evitar la confrontación con las decepciones edípicas, emocionalidad impenetrable, infantilmente centrado en sí mismo, cuando, sentado en su escaño, se ríe y hace guiños extraños, como el niño travieso que no tiene escapatoria - se puede ser muy resistente contra el mal o contra el bien, pero él es siempre resistente contra el bien de España- corrupción al por mayor en su entorno, de cuyo cercado no puede salir, y ese temor le incita a aferrase al poder, creyendo que así salvará los muebles, como blandiendo su delito amenazante de odio a la justicia-. Al fin y al cabo, desde niño él era el único importante, debería ser mimado, admirado y conseguir todos sus deseos.

¿Cómo librarnos de esta pesadilla sanchista? Hay principalmente dos opciones: una moción de confianza o una moción de censura. Sánchez no va a presentar la moción de confianza porque para eso hay que ser un demócrata y Sánchez no lo es, aunque presuma de lo contrario, acostumbrado a las trampas que es su modus vivendi con que siempre consigue sus propósitos, como un Maquiavelo de tres al cuarto, parafraseando el título de la obra de Bertold Brecht, la ópera de tres centavos. La moción de censura tendría que ser para quitarle inmediatamente la Presidencia. Plantearla para convocar elecciones, aparte de no cumplir con el propósito de la ley, sería espantoso que Sánchez se presentara otra vez, no las ganara y volviera a las andadas pactando con todo bicho viviente, desde los discípulos del terrorismo a los destructores de la nación, que en cualquier otro país democrático seguirían en la cárcel, y no sólo los líderes, sino todos los diputados que dieron el golpe, o la extrema izquierda, a la que ha hecho desaparecer y no escarmienta. Por cierto, ¿qué va a hacer Feijóo a propósito de la ilegalidad de la amnistía, la que le sirvió a Sánchez para mantenerse en el poder con trampas, que no lo ha dicho?Una amnistía con tal grado de corrupción que comparada con los latrocinios del PSOE estos resultan ser peccata minuta.

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