“Sin la Justicia, qué son los reinos sino una partida de salteadores”, escribió San Agustín en La ciudad de Dios. León XIV tuvo la generosidad de no citar esta conocida frase delante de Pedro Sánchez. El Papa prefirió hablar de encuentro y diálogo, tanto en el Palacio Real como en la Misa de Cibeles. El Sumo Pontífice, el sumo hacedor de puentes, se considera hijo de San Agustín y tiene la más alta consideración del papel de la Justicia independiente en la democracia pluralista plena. El abierto ataque contra la Justicia y los jueces independientes por parte del Gobierno de Pedro Sánchez, disimulado a ráfagas
indecisas, es, tal vez, el aspecto más negativo de la gestión frentepopulista del actual Gobierno que padece España.
El Poder Judicial ha sabido defenderse con eficacia, a pesar de que Alberto Núñez Feijóo entregó ingenuamente el control del Tribunal Constitucional a Pedro Sánchez, facilitándole indultos y amnistías. Pero los jueces y magistrados en los Juzgados, en la Audiencia Nacional, en el Tribunal Supremo, han sabido resistir y muchos de ellos esperaban que el agustiniano León XIV, pastor y navegante, fulgor de la cristiandad, se refiriera de forma explícita a San Agustín para poner en evidencia la situación que en los últimos años padece España.
Sin embargo, el Papa hizo bien. Su viaje a España consiste, ante todo, en una visita apostólica centrada en el diálogo, la moderación, el respeto y la espiritualidad. Eso no quita para que los profesionales del periodismo recuerden algunas enseñanzas agustinianas. El gran teólogo hubiera calificado el sanchismo de banda de salteadores. Como no estamos en el siglo IV, destacados analistas del XXI llaman mafia a la banda de salteadores.
Pero no vale la pena entrar en estas disquisiciones durante estos días de aroma pontificio. Lo importante del viaje de León XIV consiste en la revitalización del catolicismo. Frente a descristianización creciente en toda Europa, frente a la indiferencia y la relatividad que todo lo cuestiona, resulta que una parte relevante de la sociedad española, del pueblo español, mantiene el vigor espiritual y, con abrumadora presencia de jóvenes, está respaldando la visita pontificia, lo que viene a reafirmar la potente tradición católica, esencial en el desarrollo de la Historia de España. Según la Delegación del Gobierno de Pedro Sánchez, 1.100.000 personas asistieron a la Misa en el entorno de Cibeles. Otras instituciones elevan la cifra a 1.500.000. En todo caso, lo ocurrido durante el fin de semana demuestra lo que el catolicismo representa en España.