Brasil va tomando altura sobre la marcha en el Mundial 2026. Son las consecuencias de un etapa de profunda inestabilidad que conllevó una desastrosa fase clasificatoria que sepultó hasta a tres seleccionadores. Ahora, en el evento que de verdad importa, los futbolistas y el renovado proyecto están ganando confianza poco a poco. Y esto es muy importante, ya que la ausencia de seguridad en las propias facultades ha sido uno de los ingredientes del desastre acaecido en estos años. Después de debutar con un empate decepcionante ante Marruecos golearon a Haití y este jueves repitieron resultado plácido frente a Escocia, en el día en que no podían fallar, pues se jugaban el liderato del Grupo C.
La Federación contrató a Carlo Ancelotti como un clavo ardiendo, confiando en la inteligencia ganadora del estratega italiano. Y 'Carletto', como el equipo, va también entendiendo el mecanismo exacto para reflotar a este gigante con el paso de las jornadas. Su astucia y capacidad correctora le han convertido en uno de los entrenadores más laureados de la historia, así que interpretó los errores del estreno mundialista para después intervenir. Descubrió que el delantero centro debe poseer una gran movilidad y capacidad asociativa para que el juego colectivo fluya, agigantando la influencia de Lucas Paquetá y de Bruno Guimaraes. Por eso entregó la titularidad a Matheus Cunha y desde entonces la 'Canarinha' está disfrutando de la redonda como hacía mucho tiempo que no ocurría.
Vinicius reina con Ancelotti
En este evento se enfrentaron a la intensidad defensiva de un bloque escocés que debía al menos puntuar para sobrevivir. El conjunto preparado por Steve Clarke se había construido una oportunidad única para convertirse en legendarios en su país desde el achique. La victoria inicial frente al sistema caribeño y el rendimiento sólido mostrado contra el talento marroquí les dejaron a las puertas de alcanzar la primera clasificación histórica para una ronda eliminatoria mundialista. Se lo jugaban todo y, por tanto, saltaron al verde con su tradicional energía. Apretando, pegando y jugando por arriba. En el minuto dos Andrew Robertson ya había centrado hacia la llegada de un Scott McTominay que en esta jornada volvió al rol de mediapunta. Con el lateral emblema del Liverpool desplegado por la izquierda, el eléctrico extremo Ben Gannon-Doak en la derecha y el musculoso centro del campo impusieron su físico en un prólogo en el que los favoritos evidenciaron que en su libreto también figura el repliegue y la cesión de la iniciativa para explotar al contragolpe. Una de las marcas de la casa de Ancelotti que se ve de forma explícita es la orden de tender a la verticalidad en cuanto que recuperan el cuero. Otro de los mandatos es optimizar la presión alta para amortizar errores ajenos y por esta vía sentenciaron el desafío planteado por los británicos. El primer golpe de gracia arribó pronto, en el séptimo minuto, cuando Scott McKenna se durmió con el balón en su área y Rayan desvió su pase. El cuero le cayó a Vinicius en el punto de penalti y el atacante sentó al meta Angus Gunn con una finta maravillosa para marcar a placer.

Está de dulce el regateador madridista. Su juego ha alcanzado la plenitud en Estados Unidos, después de una temporada guadianesa en el Bernabéu. Al fin ha tomado las riendas del ataque brasileño con personalidad y está resplandeciendo. Su diana metió en un lío a la propuesta escocesa ya que les cuesta mucho meter goles y ya no les valía entregarse a sus virtudes defensivas. Además, la 'Seleçao' mantendría el posicionamiento reactivo (los isleños registraron más posesión en el primer cuarto de hora), obligando a los británicos a crear en estático, la suerte que peor se les da. Más aún desde que Billy Gilmour, su mediocentro más creativo, causó baja para este campeonato. Así pues el ajedrez de repente se le torció a Clarke (que había incluido a McKenna por las dudas dejadas en el encuentro previo por Grant Hanley) y el veterano técnico decidió dar un volantazo estilístico que terminaría de enterrar sus opciones de puntuar.
Conocido por el juego directo, el de los pelotazos y la pelea por las segundas jugadas, reaccionó encadenando pases a ras de suelo e intentando asociarse con armonía. Mala idea, tanto por las cualidades de sus muchachos como por la renovada hambre brasileña. Cunha avisó con un chut alto desde media distancia en el 12; Rayan envío fuera un remate demasiado cruzado después de un robo del delantero del Manchester United que desencadenó un contragolpe rápido -minuto 20-; y Vinicius firmó un doblete fulgurante al presionar y aprovechar el control fallido del zaguero Jack Hendry cerca de su área -minuto 22-. Escocia estaba en la lona pero le rescató el VAR, que anuló esta diana por una falta polémica en el duelo ganado por el delantero carioca.
La paradoja estilística (salir jugando desde atrás cuando acostumbran atacar con rudimentos básicos) estaba desorientando a un sistema británico que encontraría algo de aire a través del balón parado. En torno a la media hora lograron provocar un puñado de saques de esquina lanzados por Lewis Ferguson. De ese paréntesis sacaron un centro preciso del fundamental John McGinn y el testarazo desatinado de McKenna, y un desborde con envío lateral de Gannon-Doak que repelió Casemiro. Pero sobre todo se granjearon aplomo para oxigenarse... aunque les duró poco, ya que la relación de fuerzas y la lógica esquemática les jugaba en contra. Así, el voluntarioso y trabajador Rayan (19 años, un punzón potente y veloz que pelea por el rol de exremo diestro tras la lesión de Raphinha) emitió una rosca que se marchó cerca del poste tras el enésimo pase filtrado quirúrgico de Paquetá. Y en el descuento del primer tiempo llegaría el segundo golpe de gracia. El definitivo. En el 45 Vinicius se volvió a activar para sorprender por el perfil diestro, llegar hasta la línea de fondo y centrar con veneno una pelota que casi se coló después de ser rebotada por Ferguson. El atacante merengue compite con chispa y cuando está en ese estado resulta imparable, así que en la siguiente ocasión en la que le llegó la redonda decidió el resultado. Robertson cayó en la emboscada de Cunha, Bruno Guimaraes dibujó un centro espinoso hacia el segundo palo que dejó a Gunn en una salida falsa y ahí emergió 'Vini' para anotar de cabeza -minuto 49-. El rendimiento del regateador está alcanzando techo, con cuatro goles en lo que va de torneo y una dimensión impresionante como el líder absoluto de la 'Canarinha'. Ya ha llegado su momento y está respondiendo.
Volvió Neymar
Los escoceses escaparon sin mayor daño al descanso porque su portero le detuvo un mano a mano a Rayan sobre la bocina, después de que la perla de Bournemouth hubiera usado otra asistencia entre líneas de Paqueta para pintar un sombrero sedoso sobre Robertson. Así, Brasil llegó a vestuarios paladeando el gusto de saberse en buen tono, sin haber concedido ni un solo tiro a puerta. Mientras tanto, Clarke ya sabía a estas alturas que su mejor futbolista iba a ser Gunn, pero movió el árbol retirando a su capitán (que está de retirada de la élite y ha recalado en el Tottenham tras salir de Anfield) para dar entrada a Kieran Tierney. Ese movimiento revivió la intensidad de su delegación y el lateral zurdo del Celtic se reivindicó con un racimo de centros estupendos. De hecho, se convirtió en la principal arma ofensiva de su seleccionado.

La reanudación afianzó el escenario, con los favoritos rehuyendo la iniciativa y afilando el colmillo para exprimir los espacios en transición. Y se desarrollarían en paralelo dos ejes: los centros laterales de Tierney y el vuelo del contragolpe 'verdeamarelo' que engrandeció a Gunn. Una apertura de McGinn hacia el envío de Kieran que cabeceó McTominay para estrenar los guantes de Alisson -minuto 50- abrió la espita de una orgullosa producción isleña a la que, en todo caso, le faltaría finura. Un buen centro del lateral diestro Nathan Patterson al que no llegó por poco el punta Lawrence Shankland amplió el bagaje y siguieron un centro-chut de Ferguson despejado por el arquero brasileño -minuto 64-; un testarazo picado de McTominay a centro de Tierney que sacó lo mejor del guardián del Liverpool -minuto 64-; y un córner lanzado por Ferguson que Shankland remató cerca del travesaño.
Las llegadas escocesas ofrecían una estampa trabajosa, propia de una maquinaria que carbura a trompicones. En cambio, en el otro lado del campo el discurrir de los contraataques mostraba un correr frondoso que desembocaría en la goleada con naturalidad, sin necesidad de poner sobre la mesa toda la gasolina. Gunn había sostenido a los suyos al taparle un latigazo lejano y un cara a cara a 'Vini' -minuto 54- pero el arquero que se encuentra sin equipo hincó la rodilla cuando Paquetá aligeró una combinación fugaz en la que Casemiro puso en vuelo a Guimaraes, que se escapó al galope y le regaló a Cunha el 3-0. Redondeando el acierto táctico de un Ancelotti que pudo repartir descansos y brindar a la hinchada el emocionante y ansiado regreso de Neymar, que jugó con la 'Canarinha' después de una ausencia de casi se tres años (su última participación databa de octubre de 2023, época en la que sufrió la lesión grave ante Uruguay que fracturó por completo su carrera deportiva). Esta es la cuarta Copa del Mundo que disputa.
Compareció 'Ney' en el minuto 76 y pudo intentar un gol olímpico, botar un saque de esquina en el que Gabriel Magalhaes topó su remate claro en el cuerpo de Kenny McLean y chutar a las manos de Gunn. Como no puede ser de otro modo, por el currículum de lesiones y sus 34 años, arrastra una falta de ritmo ruidosa y la frondosidad anatómica de su juego se ha extinguido. Pero su regreso es una inyección anímica tremenda tanto para la plantilla convocada como para la afición. Con todo, este ya no es su equipo. Es de Vinicius, que seguiría buscando el triplete y rellenando de prestigio a la actuación del portero de una delegación escocesa que bordeó el tanto de la honra, mas Alisson se lo negó. Confirmando una mejoría de sensaciones que se refleja incluso en la alineación de encuentros seguidos sin encajar goles. Hasta los enormes problemas para dejar su portería a cero se están esfumando en el momento clave. Suya es la felicitad, aunque en las eliminatorias ascenderá el nivel de los oponentes y será ese listón el que subrayará el proceso de cocción del proyecto de 'Carletto'.
Ficha técnica
0- Escocia: Gunn; Robertson (Tierney, min. 46), Hendry, McKenna, Patterson (Ralston, min. 81); Lewis Ferguson, McLean; McTominay, McGinn (Curtis, min. 91), Gannon-Doak (Christie, min. 81); y Shankland (Ché Adams, min. 91).
3- Brasil: Alisson; Douglas Santos (Alex Sandro, min. 82), Gabriel Magalhaes, Marquinhos, Danilo; Casemiro (Fabinho, min. 66), Bruno Guimaraes, Paquetá (Martinelli, min. 66); Vinicius, Rayan (Endrick, min. 82) y Cunha (Neymar, min. 76).
Goles: 0-1, min. 7: Vinicius; 0-2, min. 49: Vinicius; 0-3, min. 60: Cunha.
Árbitro: César Arturo Ramos Palazuelos (México). Amonestó a Danilo, Fabinho y a Christie.
Incidencias: partido correspondiente a la 3ª jornada del Grupo C de la Fase de Grupos del Mundial 2026, disputado en el Hard Rock Stadium (Miami, Estados Unidos).