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DIECISEISAVOS

Mundial 2026. Francia pasa el rodillo ante Suecia y Mbappé manda un aviso a navegantes

Mundial 2026. Francia pasa el rodillo ante Suecia y Mbappé manda un aviso a navegantes
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(Foto: EFE)
miércoles 01 de julio de 2026, 01:46h
Actualizado el: 07/01/2026 05:06h
Goleada impresionante del equipo de Deschamps, con doblete del goleador del Real Madrid y exhibición de Olise. Los galos acceden a los octavos como el conjunto más en forma.

Hasta la ronda eliminatoria nadie había impuesto tanto respecto que Francia. En los tres partidos iniciales tuvieron tiempo para erigirse en la selección más goleadora (junto a Alemania y Países Bajos), la que más remató a portería y la que más asistencias ha repartido. Y su temible tridente ofensivo se manejó para anotar ocho dianas y entregar seis pases de gol en ese intervalo. Cifras inalcanzables. Con esos antecedentes a 'Les Bleus' sólo les faltaba demostrar que están en condiciones de trasladar ese impresionante dominio a los dieciseisavos y respondieron a la incógnita goleando y acomplejando a Suecia. Los máximos favoritos, que vienen de haber alzado el trofeo en Rusia 2018 y de rozar la reconquista en Catar 2022 (los penaltis se lo impidieron en la final), están en plena forma y ya son el rival a batir. Por méritos propios.

El seleccionado galo lleva casi una década jugando regular con balón y, sin embargo, arrasan. Al doble pivote defensivo le falta creatividad y su salida de juego no es el más fluida, pero es que no les hace falta. Aurélien Tchouaméni y Adrien Rabiot están ahí para equilibrar y destruir, nada más. Entonces, ¿por qué han escalado a la élite anotadora del torneo? Porque su ofensiva posee una jerarquía sencillamente inigualable. Esa superioridad atronadora de los cuatro atacantes niega peso a las teóricas lagunas estructurales que presenta el sistema. Y además se entienden a la perfección, cada cual asume los roles asignados (unos fijan, otros ensanchan el campo y otros se mueven con total libertad). La maquinaria está engrasada y atropellan a cualquiera. Aunque tarden en carburar, un fogonazo basta para clasificarse a la siguiente ronda.

Una Francia exuberante

Esta noche sintieron sorpresa por el planteamiento pensado por el seleccionador Graham Potter. El entrenador inglés asumió el cargo ofrecido por la Federación sueca a finales de 2025 y desde entonces ha construido una obra remarcable. Levantó a los futbolistas, les cohesionó y logró la gesta que constituye haberse metido en esta Copa del Mundo (no estuvieron en la de 2022), previo paso por dos repescas repletas de tensión. Han desarrollado una capacidad de sufrimiento que les ha dado un resultado magnífico. El mentón nutrido es capaz de digerir el 5-1 con el que debutaron en el torneo ante Túnez y el posterior 5-1 encajado frente a los neerlandeses. En la tercera jornada se jugaban la vida y resistieron al rebelde Japón. Saben competir y en esta fecha viraron su dibujo: por primera vez jugaron en un 4-4-2 que dejó de lado a la zaga de tres centrales con la que habían jugado hasta entonces. Esa variación generó un cortocircuito en las tropas de Didier Deschamps en el prólogo. De hecho, en el minuto tres avisaron de la potencialidad de su delantera cuando Victor Lindelöf puso un balón largo, Vikor Gyökeres lo bajó y Alexander Isak estrenó los guantes del meta Mike Maignan; y en el 12 la intensidad escandinava generó una pérdida de Bradley Barcola que derivó en una contra en la que Elliot Stroud dejó en la estacada a Julen Koundé y emitió un centro que no dispuso de rematador. El libreto sueco arrancó negándose al encierro y activándose tras pérdida para complicar el juego combinativo francés.

Los galos no entendieron bien cómo dañar a esta inesperada propuesta pero con el paso de los minutos la enorme calidad disponible iría abriéndose camino. Se medían dos escuadrones que disfrutan más en transición que en cualquier otro escenario y la ocurrencia táctica de Potter recibiría un revés importante. El estratega británico había optado por vaciar su eje de destructores y colocó en el doble pivote a los prometedores organizadores Yasin Ayari y Lucas Bergvall. La idea era juntar talento en la medular para enriquecer la generación de contras rápidas hacia su potente delantera (tres atacantes que juegan en la Premier League y que han movido en torno 270 millones de euros en traspasos). Además, les pidió a estos peones de buen pie ejercer de ancla ante el contragolpe más mortífero del planeta. Y la valentía táctica mutó en un envés de la moneda y naufragaría. Un disparo lejano de Lucas Digne que forzó la estirada del portero Jacob Zetterstrom, un derechazo raso de Kylian Mbappé que detuvo el guardameta del Derby County y el fulgurante eslalon de Barcola que el punta del PSG no supo definir con tino avisaron del agujero. Los franceses volarían a la carrera y los escandinavos no supieron cómo cerrarse.

Michael Olise comprendió de maravilla cómo herir a Suecia fluctuando a la espalda y a los lados de Ayari y Bergvall. Se volvió indetectable porque los norteños no habían desplegado a tres centrales, dibujo en el que uno de los zagueros puede saltar para taponar la mediapunta. Así pues, el astro del Bayern se tornó irrefrenable como facilitador e inauguró su espectáculo con una asistencia al espacio que Mbappé embocó -minuto 20-. El VAR anuló el tanto por un fuera de juego ajustado y rescató a los norteños del primer oleaje, pero la tecnología no podría hacer nada en lo consiguiente. Francia volvió del 'tiempo muerto' con más ritmo y una mayor voracidad, manifestada en la rapidez y la altura con la que robaban la pelota. Los escandinavos no lograban salir de la cueva y sólo el balón parado (una acción ensayada lanzada por Ayari que Isak remató, mordida, a las manos de Maignan) les tiró un flotador. En todo caso, del todo insuficiente.

Olise piensa y Mbappé remata

La tormenta de fútbol ofensivo duró 15 minutos, del 30 al 45, y dejó esta tarjeta: paradón de Zetterstrom al zurdazo cruzado de Rabiot; incorporación y centro atrás Koundé que Mbappé tradujo en un latigazo directo al poste -minuto 32-; cañonazo del motor del Milan que se marchó cerca del travesaño; semichilena preciosa de Olise, desde la frontal del área, que se fue a la madera antes de que Dembélé perdonase el rechace -minuto 36-; dos disparos que rozaron la diana de Olise en la frontal; y el golazo con el que Mbappé, ahora sí, abrió el marcador -minuto 45-. La acción brotó de un córner lanzado en corto, el goleador recibió pegado a la línea de fondo y trazó una diagonal en la que abrasó a su par con un cambio de ritmo marciano para, a continuación, enchufar un derechazo inapelable al segundo palo.

La lógica, la inercia y los merecimientos confluyeron en el 1-0. Y esta vez a Suecia le flaqueó la dureza mental. Fue de tal proporción la exhibición del ataque galo que la mentalización de Potter se disolvió. Sus muchachos respondieron de inmediato con una oportunidad clara, cuando Anthony Elanga (suplente en las primeras jornadas de forma incomprensible) se escapó por la derecha y puso un centre repelido in extremis por Koundé y rematado fuera por Stroud, con todo a favor -minuto 47-, pero no ya levantarían cabeza. Notaron la sensible baja del zaguero Isak Hien y en la reanudación no pusieron sobre la mesa el alma y la voluntad guerrera con la que había llegado hasta esta altura. Quedaron apocados por lo que habían padecido, un vendaval que sólo les permitía acumular faltas. En el primer tiempo sólo chutaron una vez entre palos y concedieron 15 remates, seis de ellos a portería. No pudieron forzar ni un córner y permitieron seis lanzamientos de esquina a sus contrincantes. Asimismo, Dayot Upamecano y William Saliba 'se comieron' a Gyökeres. La influencia del corpulento atacante del Arsenal quedó muy limitada y por ahí se terminó de cegar el juego directo escandinavo (influido sin duda por la no convocatoria de dos revolucionarios como Williot Swedberg y Roony Bardghji).

'Les Bleus' poseen muchas virtudes y quizá la mayor es su habilidad para oler sangre. Cuando detectan una debilidad ajena se lanzan a por todas. En esta fecha saltaron al verde en el segundo tiempo para resolver cuanto antes el brete y antes del desenlace completaron la misión. Los suecos yacían vencidos desde el prisma psicológico y ellos mismos enterraron sus opciones por una flacidez de espíritu explícita. En el minuto 53 Gustaf Lagerbielke cometió una pérdida terrible, Tchouaméni robó la redonda y conectó con Olise, que hipnotizó a la zaga antes de filtrar un pase delicado con el que Barcola aumentó la ventaja. A partir de ahí, los franceses pudieron combinar a placer, con el destacadísimo mediapunta dictando los movimientos. Incluso él mismo hizo volar al meta rival en el minuto 62 y obligó a Gudmunsson a ejecutar un despeje in extremis. Y en el 72 marró un mano a mano con Zetterstrom.

El 3-0 estaba al caer por la relación de fuerzas y arribó en el minuto 74, cuando Olise asumió su mejor rol, el de pasador, e inventó una asistencia extraterrestre para que Mbappé sellase su doblete. El creativo del Bayern dibujó un pase al espacio donde no había hueco, con el 'timming' adecuado, hacia el sutil desmarque de Kylian, que definió con un golpeo angulado. Otra muesca más para la excelencia que amontona Olise y otra diana del insaciable goleador merengue, que sigue rompiendo marcas. Su sexto tanto en esta Copa del Mundo representa el gol 18º en los 18 partidos mundialistas que ha disputado y nadie en la historia ha marcado más dianas que él en las eliminatorias de los Mundiales (nueve). Amén de ser el máximo goleador de las finales. Ahí se detonó el punto de inflexión definitivo del evento, pues los favoritos se tomaron el tiempo restante como parte del razonable cálculo de esfuerzos. Bajaron las revoluciones y aún así Désiré Doué y Barcola pudieron engordar la paliza. Un par de paradas de Maignan, que también pudo mostrar su categoría ante Gyokeres -minuto 89-, clausuraron un triunfo muy convincente de la delegación preparada por Deschamps. El técnico festejó a lo grande el resultado y las sensaciones, y se lo pudo dedicar a su madre (recientemente fallecida). A ver quién le pone el lazo a este transatlántico.

Ficha técnica

3- Francia: Maignan; Digne (Theo Hernández, min. 78), Saliba, Upamecano, Koundé (Malo Gusto, min. 75); Tchouaméni, Rabiot; Olise (Cherki, min. 85), Barceola, Dembélé (Doué, min. 75); y Mbappé (Mateta, min. 85).

0- Suecia: Zetterstrom; Gudmunsson, Lindelof, Lagerbielke; Stroud (Taha Ali, min. 66), Ayari (Nygren, min. 81), Bergvall (Zeneli, min. 66), Svensson (Svanberg, min. 81); Elanga, Isak (Nilsson, min. 89) y Gyökeres.

Goles: 1-0, min. 45: Mbappé; 2-0, min. 53: Barcola; 3-0, min. 74: Mbappé.

Árbitro: Danny Makkelie (Países Bajos). Sin tarjetas.

Incidencias: partido correspondiente a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, disputado en el MetLife Stadium (Nueva Jersey, Estados Unidos).

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