Disponer de un seleccionador como Javier Aguirre marca la diferencia en estos niveles. El 'Vasco' ha vivido todo tipo de experiencias en su dilatada carrera y ha desarrollado un conocimiento ambiental valioso, alimentado durante su etapa española. Maneja todos los aspectos que condicionan. Esa sabiduría entiende que para hacer valer la condición de anfitrión en la élite es obligatorio que los futbolistas den hasta la última gota de sudor. "Tenemos un país detrás de nosotros", sembró en la previa. Hay que provocar un incendio desde el primer pestañeo para que la grada acompañe y el rival sufra un impacto inicial. Esa es la receta que ha provocado que México haya roto marcas en este Mundial 2026 (primera vez que ganan los tres partidos de la Fase de Grupos, sin haber encajado ningún gol) y que este miércoles dejó a Ecuador en la lona.
El combinado mexicano se alineó con la hinchada que llenó el mítico Estadio Azteca y construyeron una olla de presión que se extendió desde el pitido inicial hasta la media hora. En ese segmento pasaron por encima del conjunto preparado por Sebastián Beccacece. La intensidad local -parecida a la de la tormenta eléctrica que retrasó una hora el comienzo del choque- gobernó cada centímetro del césped, entregándoles cada balón dividido, duelo y segunda jugada. Además, el zorro del banquillo ordenó ejecutar una vigilancia pegajosa sobre Moisés Caicedo, el generador visitante, y redondeó un plan perfecto que desequilibró la relación de fuerzas de manera definitiva, porque dio la sensación que la 'Tri' todavía estaba arrastrando la resaca del éxtasis vivido frente a Alemania.
Ecuador duerme y México arrasa
El seleccionado ecuatoriano venía de completar una clasificatoria sudamericana perfecta, donde quedaron en la segunda plaza, por delante de Brasil, Uruguay o Colombia. El equipo competía instalado en una consistencia impresionante (cimentaron una racha de 19 partidos seguidos sin conocer la derrota). Pero cuando deshicieron las maletas para disputar esta Copa del Mundo parecería que no trajeron consigo el poderío. Su rendimiento ha distado mucho de la frescura energética con la que plantaron cara a Argentina. En el estreno cayeron ante Costa de Marfil y en la segunda jornada no pudieron pasar del empate frente al frágil Curazao. Además de las dudas escénicas se juntó el cansancio acumulado por pilares como Caicedo y Piero Hincapié con el refresco del principal mal que les ha perseguido durante la mencionada inercia triunfal: les cuesta mucho marcar goles. La puntería es el punto débil del proyecto.
La histórica victoria contra los germanos les valió para llegar a esta altura pero fue en esta madrugada cuando debían confirmar ese resurgir... y no lo consiguieron. Saltaron al verde con dos o tres velocidades menos que los anfitriones y eso resulta imperdonable. El desmelenado cuadro azteca mordía en cada lance y los andinos se limitaban a guardar la posición. Además, el 'Vasco' le hizo un guiño a la grada y le entregó la titularidad al diamante Gilberto Mora. La asimetría también afectó a la concentración y a toda velocidad tuvo que multiplicarse el meta Hernán Galíndez. En el minuto seis avisaron con un derechazo del prometedor juvenil que se marchó cerca del larguero. A sus 17 años (Club Tijuana) tomó las riendas de la ofensiva de su delegación. Era sólo la segunda vez que figuraba en el once inicial en este torneo y jugó con una personalidad acorde a su creatividad. Inmensa. Sólo Pelé ha sido más precoz en competir en las eliminatorias mundialistas.
Al dictado de la calidad de Mora y de una presión asfixiante comandada por el fenomenal Erik Lira, México fue apretando el nudo. Robando rápido y combinando con fluidez. Antes del minuto 10 el todoterreno Luis Romo (titular por su entrega física) perdonó un tres para dos y Raúl Jiménez malgastó un gran centro del propio Romo tras un pase sensacional al espacio de la joya mexicana. Ecuador no sabía cómo ajustar su esquema, estaba desbordado por el ritmo oponente. La pujanza del trivote local gobernaría el centro del campo a placer y los extremos locales, que están siendo los jugadores más destacados de su delegación hasta ahora, se volvieron indetectables. Julián Quiñones hiere entre líneas con su movilidad y Roberto Alvarado centra con precisión a pie cambiado.
El discurrir susurraba a gritos la cercanía del primer gol azteca pero tardaría en materializarse. Eso sí, la corriente no frenaría. En el 14 Jiménez activó con clase una transición en la que Quiñones asistió para el chut de Alvarado que se marchó a córner; y en el 16 Mora recibió pegado a la banda, trazó una diagonal y conectó un remate con rosca que se fue cerca del poste. Entonces los visitantes localizaron un respiro y decidieron intentar subir las líneas. Y en ese oasis el fundamental Gonzalo Plata sentó a dos rivales en una contra que finalizó John Yeboah con un caño a Montes y un disparo directo al palo -minuto 18-. Sin embargo, no funcionaría con efectividad la presión de la 'Tri' y lo pagarían muy caro. En el 22 México les pilló a la espalda después de que Romo rompiera líneas. Alvarado puso en vuelo a Quiñones, que arrancó desde la medular en una conducción solitaria, encaró a Willian Pacho para frenar al central del PSG y descerrajó un cañonazo que se coló ajustado al primer poste.
Un equipo sólido y otro irreconocible
El golazo del colombiano naturalizado (la nacionalización del talento extranjero, como es el caso del asturiano Álvaro Fidalgo, es la guinda del exitoso proyecto azteca) hizo justicia y colocó a los pupilos de Beccacece en una situación compleja. Habían pretendido contemporizar y competir en un partido largo pero esta diana hizo saltar por los aires su guion. Estaban obligados a marcar, una suerte que se ha demostrado esquiva en estas semanas (un gol cada 23 remates). Debían reaccionar pero no pudieron. El tempo no estaba a su alcance y los locales estaban torturando a Hincapie, sobre el que pusieron una diana (por obra y gracia de la astucia de Aguirre). Por ese costado avanzaron una y otra vez, con Mora luciendo inteligencia. El juvenil prosiguió con su lección, lanzando todo el balón parado y pidiendo el cuero, sin miedo. Ese aplomo clarividente propulsó a su delegación y en el minuto 31 duplicaron la ventaja. Romo apretó a Joel Ordoñez, que perdió la redonda cerca de su área. Raúl Jiménez ganó un duelo, Quiñones engañó a todos devolviéndole el pase al delantero del Wolverhampton y éste pintó un trueno directo a la escuadra.
Otro gol de bandera, más justicia a lo visto. Jiménez festejó una diana muy trabajada que le vale para ascender a la segunda plaza de los goleadores históricos de su país, sólo superado por Javier 'Chicharito' Hernández (queda a cinco goles). El marcador era elocuente y los mexicanos no aflojaron. Siguieron presionando y golpeando. El hambre les pertenecía. En el 44 Mora se escapó para emitir un centro quirúrgico que Jiménez cabeceó alto y en el 45 el juvenil remató al poste una volea mordida de Jiménez proveniente de otra rotura por la derecha, esta vez amortizada por el lateral Jorge Sánchez.
Ecuador llegó a los vestuarios con un único disparo a portería registrado. Ocurrió en el minuto 40, cuando una apertura larga genial de Pacho conectó con Yeboah y el regateador de origen alemán se coló entre dos antes de activar un intento angulado que hizo volar al portero Raúl Rangel. El dibujo se rompía cada vez que perdían la pelota y cada vez que les superaban la flácida presión que intentaban. La última jugada del primer acto fue un saque de esquina a su favor que lanzaron en corto y el árbitro pitó el intermedio. En una síntesis de la actuación ecuatoriana, desprovista de la tensión competitiva y la atención necesaria. Para colmo Moisés Caicedo fue presa de las imprecisiones. Y en la otra trinchera todos los peones guerreaban en cada jugada. El despeje providencial postrero de Alvarado, en su área, puso en pie a la tribuna y describió la actitud de los anfitriones. La principal razón de su triunfo.
El seleccionador de la 'Tri' intervino en el camarín y dio entrada a Ángelo Preciado y a Yaimar Medina para otorgar un perfil más ofensivo a su escuadrón y proteger a Hincapié, que pasó al rol de defensa central. En la reanudación dispusieron de más iniciativa porque México gestionaría la ventaja desde la fórmula del repliegue y contragolpe hasta la conclusión. El desafío, entonces, se refería a la circulación de balón en estático. Sobrevino una fiscalización al juego ofensivo andino y aunque Beccacece acabó metiendo a dos delanteros centro espigados (Kevin Rodríguez y Jody Caicedo, se fue por la puerta de atrás un apagado Enner Valencia) casi no generaron peligro. La pelota no discurría con el ritmo exigido y Lira y compañía negaron el juego entre líneas con un esfuerzo colectivo tremendo. En consecuencia, a los visitantes sólo les quedó amontonar centros laterales, para regocijo de los antiaéreos Montes y Johan Vásquez.
Plata no apareció, tampoco Kendry Páez lo hizo cuando entró. Únicamente Nilson Angulo afinó los ataques con un puñado de centros venenosos a los que les faltó rematador. Así, Rangel casi no tuvo trabajo. Su intervención más destacada se dio en el minuto 75, cuando Moisés Caicedo dibujó en pase largo excelso que Kevin Rodríguez controló de maravilla y resolvió fatal. Remató fuera ante la salida apresurada del portero de las Chivas. Todo lo demás no pasó de disparos lejanos sin tino. Mientras tanto, en el otro campo la realidad era bien diferente. Los aztecas, que refrescaron sus piernas y reforzaron su cierre con los cambios, sí se acercaron al gol de verdad. Alvarado cruzó demasiado una opción clara; Montes y Vásquez cabecearon sin marca y cerca de la madera dos córners (en la desconcentración absoluta ecuatoriana); y Orbelín Pineda bordeó la goleada en el descuento con un remate que lamió la cruceta tras el enésimo robo alto de su equipo. Hincapié daría carpetazo al evento tapándose la boca y viendo la consiguiente roja directa, en el colofón de su terrible Mundial y en el epílogo del sueño de su país. En el escenario mayor fueron irreconocibles. Todo lo contrario que un México agigantado.
Ficha técnica
2- México: Rangel; Gallardo, Johan Vasquez, César Montes, Jorge Sánchez; Erik Lira, Luis Romo (Obed Vargas, min. 73), Gilberto Mora (Brian Gutiérrez, min. 59); Alvarado (Reyes, min. 80), Quiñones (Pineda, min. 80) y Raúl Jiménez (Santi Giménez, min. 73).
0- Ecuador: Galíndez; Hincapie, Paco, Ordoñez (Medina, min. 46), Alan Franco (Preciado, min. 46); Moisés Caicedo, Pedro Vite, Nilson Angulo (Kendry Páez, min. 79), John Yeboah (Jordy Caicedo, min. 79 ); Gonzalo Plata y Enner Valencia (Kevin Rodríguez, min. 59).
Goles: 1-0, min. 22: Quiñones; 2-0, min. 31: Jiménez.
Árbitro: Slavko Vincic (Eslovenia). Expulsó a Hincapié (roja directa por taparse la boca, min. 95) y amonestó a Alan Franco, Kendry Páez y a Moisés Caicedo.
Incidencias: partido correspondiente a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, disputado en el Estadio Azteca (Ciudad de México, México).