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LA SELECCIÓN NACIONAL VUELA HACIA LA SIGUIENTE RONDA

La mejor España se clasifica para los octavos de final tras golear a Austria

La mejor España se clasifica para los octavos de final tras golear a Austria
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(Foto: EFE)
viernes 03 de julio de 2026, 00:24h
Actualizado el: 07/03/2026 00:58h

Exhibición del equipo de Luis de la Fuente, que muestra su mejor versión cuando el Mundial se pone serio. Goles de Oyarzabal y Porro para romper el 'maleficio' de Sudáfrica 2010.

El verdadero Mundial 2026 empezó para España este jueves. La Fase de Grupos no resultó demasiado exigente y el combinado nacional lideró a pesar de algunas dudas mostradas. Por eso los dieciseisavos de final representaban el primer examen real para comprender la certeza de la candidatura a la gloria. Pues bien, la valiente y musculosa Austria se cruzó en el camino y el equipo entrenado por Luis de la Fuente respondió con un argumento irrebatible: una lección de fútbol coronada por una goleada más que convincente, que supo a poco dada la excelencia alcanzada. El dominio tiránico ejecutado se estiró durante los 90 minutos, rellenó la ilusión de la hinchada con una estampa que recordó a la Eurocopa 2024, el germen de esta etapa dorada, y dejó atrás el 'maleficio' del Mundial 2010 (desde entonces no se había superado una eliminatoria).

El seleccionador aseguró con su propuesta y replicó la alineación que mejor había jugado hasta ahora, la que abrasó a Arabia Saudí en la segunda jornada. Ese paquete incluye Pedro Porro en el lateral derecho y a Dani Olmo en la mediapunta. El técnico ha descubierto que esa fórmula es la que ofrece los resultados y las sensaciones más consistentes, entre otras cosas por el carrilero del Tottenham es mejor centrador que Marcos Llorente y el punzón del Barcelona es el único especialista de los espacios reducidos en la convocatoria. La inclusión de estas dos piezas añade fluidez y picante a la posesión y en esta fecha quedó corroborado una vez más.

El bloque austríaco, bien entrenado por Ralf Rangnick, quiso plantar cara desde el principio. El estratega germano es el gurú del "gegenpressing" moderno, ese libreto del que han bebido Jürgen Klopp, Thomas Tuchel, Hansi Flick, Julian Nagelsmann y muchos otros. Dicha filosofía pauta la aplicación de presiones muy elevadas y ardorosas con el fin de robar rápido y atacar a toda velocidad, con verticalidad. Con esa receta habían vuelto al Mundial tras 28 años de ausencia y superado el grupo de Argentina (eso sí, logró el billete con muchos apuros y un gol en el descuento ante Argelia), e intentaron reproducir dicha valentía frente a los españoles. Por tanto, el desafío de los favoritos consistía en combinar con agilidad y precisión para que los centroeuropeos no se creciesen.

El guion estaba claro desde antes del pitido inicial y el conjunto ibérico debía lucir una finura sobresaliente si no quería padecer apreturas. Además, debía ajustar las vigilancias tras pérdida, pues Austria sabe atacar a las defensivas defensivas adelantadas con desmarques de segunda línea como el de Romano Schmid que acabó con un centro despejado por Pau Cubarsí. Con esas advertencias sobre la mesa España se puso a la faena y dejó su impronta rápido. En el primer minuto Lamine Yamal ya había estrenado los guantes del meta Alexander Schlager y al décimo minuto ya habían provocado cuatro saques de esquina. Era fundamental entrar bien al encuentro, con la concentración e intensidad adecuadas, y cumplieron con creces. Es más, ejecutaron una presión tremenda que derivó en recuperaciones altas. Esa fue la fuente de las oportunidades inaugurales ya que a los austríacos les cuesta salir jugando desde atrás. Sólo el central David Alaba tiene buen pie en esa zona.

Metieron mucho ritmo los ibéricos, sin concesiones, y con celeridad empezaron a mostrarse las costuras de la zaga rival. En el ocho Porro emitió un centro peligroso y Dani Olmo estrelló su volea clara en el cuerpo de Mikel Oyarzabal. Era el aviso de lo venidero. Lamine Yamal atraía con su sola presencia la atención de su par, Konrad Laimer, y la ayuda del extremo Marcel Sabitzer. Esa situación le regalaba espacio y tiempo para el centrador extremeño, generando una ventaja que desequilibraría el envite. Asimismo, Alaba saltaba a los inteligentes movimientos del delantero donostiarra, dejando tras de sí un agujero muy aprovechable. Por estos matices iría perdiendo pie la resistencia del 'Wunderteam'. Y en el nueve Kevin Danso salvó a los suyos al impedir con un contacto que Aymeric Laporte abriese el marcador en un córner bien lanzado por Álex Baena.

Los problemas prematuros inyectaron respeto en los jugadores de Austria. Repensaron la valentía posicional y prefirieron replegar, pues comprobaron que esta noche los creativos españoles estaban sintonizados. Aunque Rangnick había ordenado un semi marcaje al hombre de Xaver Schlager sobre Pedri, que minimizó al genio canario antes del intermedio, la pelota volaba y no llegaban las coberturas. El tempo de pase y la movilidad de los centrocampistas españoles les desbordaban y no encontrarían más solución que sobrepoblar el centro. La dificultad estribaba en que en uno de los costados estuvo Lamine. Palabras mayores, porque el zurdo juvenil ya ha recobrado la chispa física. Torturaría a Laimer (un lateral diestro improvisado) y creó por su perfil varias llegadas. En el 19 hipnotizó y cedió para el centro de Porro hacia Baena que detuvo, curcial, el portero del RB Salzburgo; en el minuto 23 rompió con un movimiento a la espalda de Alaba que no fructificó porque el envío al espacio del lateral diestro fue un pelín demasiado fuerte; y en el 29 destrozó a dos zagueros con fintas, giró el juego para que Pedri filtrase hacia Olmo, que inutilizó a un central con un control soberbio pero Stefan Posch apareció in extremis para despejar.

Es una alegría mayúscula ver a Yamal de regreso. En este evento se gustó, tirando túneles y taconazos, desplegando su esencia colorida. Cuando está así condiciona el esfuerzo defensivo de los oponentes al completo. De sus botas nació el primer tanto del choque. Centró un córner cerrado que devino en lío en el área y remate cerftero de Marc Cucurella -minuto 29-. Sin embargo, el VAR llamó al colegiado para anularlo con polémica. Las imágenes evidenciaron que ninguno de los españoles colocados frente al portero le impidió despejar y subrayaron la 'cantada' de Schalger, pero el árbitro negó la diana. No pasa nada, Lamine atacaría de inmediato otra vez. En el 32 rompió a Laimer por la línea de fondo y, casi sin ángulo forzó una parada del guardameta cuyo rechace finalizaría en un pase filtrado de Baena y el zurdazo cruzado de Oyarzabal que sacó el protagónico arquero con una estirada de foto. Y acto y seguido el astro azulgrana volvió a amortizar el agujero dejado por el cándido Alaba, aunque estaba en fuera de juego.

Pasada la media hora todo carburaba en plenitud para España. Seguían robando con frenesí y asociándose con armonía y frescura. Parecía casi un milagro que los apocados austríacos se acercasen a la orilla sin una herida. En el primer acto sólo alcanzaron a inquietar a Unai Simón con un centro de Sabitzer al que no llegó el punta Michael Gregoritsch y un cañonazo lejano de Alaba que se marchó alto. No pudieron esquivar el sometimiento y no chutaron a portería hasta la reanudación (bien es cierto que pesaba sobre ellos la trascendental ausencia del llegador Christoph Baumgartner). Concedieron hasta 11 remates, seis de ellos entre palos, en una primera mitad de inferioridad supina. Y como la lógica se estaba volviendo aplastante, al fin aconteció el 1-0. La jugada partió de una circulación eterna que aceleró cuando Pedri controló la redonda. El arquitecto recibió dentro y abrió hacia afuera, siguiendo el manual, para que Cucuerella centrase con mala idea y Oyarzabal cruzase, de primeras, un chut inapelable -minuto 35-. En una oda al juego coral y a la astucia del delantero para separarse de sus marcadores.

Con la ventaja no flojeó el derroque español. Sólo fue interrumpido por una pérdida de Rodri con la que Sabitzer activó una contra fulgurante que fue abortada por la hiperactividad del combinado trabajado por De la Fuente. Estaban tan conectados con el juego que se impusieron en todas y cada una de las fases del juego. También en las más oscuras, con retrocesos hambrientos cuando los centroeuropeos salían de su campo. Y bordearon la sentencia en el descuento, cuando Baena estrelló en el larguero un lanzamiento de falta formidable desde media distancia y Yamal topó el rechace en el paradón de Schlager, desde el área pequeña -minuto 47-. Sin duda merecieron una renta mayor en el camino a vestuarios, hecho que podía confluir en un cierto desánimo. Mas ocurrió todo lo contrario, en el segundo acto subieron todavía más el listón y abrocharon la clasificación para la siguiente ronda.

Rangnick probó de todo para tratar de trompicar la inercia. Quitó a su doble pivote para apostar por un giro ofensivo con la entrada del creativo Florian Grillitsch y del motor Carney Chukwuemeka. Y ordenó subir las líneas. Mas ninguna variación le quitó de padecer otro ejercicio de control total por parte de España.De hecho, con la ganancia de ambición autríaca asomaron espacios y Dani Olmi y Pedri comenzaron a recibir en la mediapunta con asiduidad. Ese sería el clavo definitivo en el ataúd del 'Wunderteam'. La tozuda realidad les golpeó en el 50, con una emboscada comandada por Rodri que finazó Oyarzabal con un chut centrado. Los favoritos ni iban a soltar a la presa y las ocasiones se multiplicarían en lo sucesivo hasta arribar al 2-0. En el 54 el Balón de Oro recibió sin marca por dentro y emitió un latogazo que rozó al palo tras tocar en Grillitsch; en el 57 Lamine lo probó desde el pico del área en la guinda de la enésima circulación ágil de lado a lado; y en el 66 otra red virtuosa de pases localizó a Cucurella, que abrió para el centro medido de Baena que embocó por Pedro Porro. El lateral había irrumpido por sorpresa en el área y coronó una maravilla colecitva.

El juego en estático español tocó techo y Austria se fue a la lona a pesar de haber introducido a dos rematadores como Sasa Kalajdzic y el icónico Marko Arnautovic (que a sus 37 años ha perdido el sitio). Con el orgullo y la moral heridas, los austríacos tiraron de orgullo pero los excepcionales Laporte y Cubarsí contuvieron las acometidas aéreas. Y cuando se escapaba algún centro lateral Unai Simón bajaba el candado con suficiencia. Sólo alcanzaron a conectar un testarazo alto de Kalajdzic (el autor del heróico gol ante los argelinos), un derechazo alto de Chukwuemeka facilitado por el fundamental Sabitzer y un cabezazo desatinado de Posch. La fiesta ibérica sería total, con el portero del Athletic batiendo el récord de imbatibilidad mundialista (más minutos seguidos sin encajar, lo poseía Walter Zenga, en el Mujdial 1990). Todavía no le han metido un gol en este torneo. Pedri le puso el lazo al desenlace cuidando del balón y Oyarzabal redondearía la obra maestra en el 89 (para sumar su cuatra diana del camponato y superar a Fernando Moriente e igualar a Fernando Hierro en la tabla historica de anotadores españoles), al marcar a placer un centro de Cucurella tras otra sinfonía combinativa. Un despeje de Alaba bajo palos a tiro de Lamine evitó un sonrojo mayor. "A medida que pasan los días confío más ciegamente en este equipo", había afirmado De la Fuente en la previa. No le falta razón. La mejor España ha aparecido en el momento clave.

Ficha técnica

3- España: Unai Simón; Cucurella, Laporte (Pubill, min. 93), Pau Cubarsí, Pedro Porro; Rodri (Zubimendi, min. 75), Pedri (Fabián Ruiz, min. 93), Dani Olmo (Mikel Merino, min. 71); Álex Baena (Ferran Torres, min. 71), Lamine Yamal (Gavi, min. 86) y Oyarzabal.

0- Austria: Alexander Schlager; Laimer, Alaba, Danso, Posch (Prass, min. 86); Xaver Schlager (Chukwuemeka, min. 46), Seiwald (Grillitsch, min. 46); Wanner, Sabitzer, Romano Schmid (Kalajdzic, min. 60); y Gregoritsch (Arnautovic, min. 60).

Goles: 1-0, min. 36: Oyarzabal; 2-0, min. 66: Pedro Porro; 3-0, min. 89: Oyarzabal.

Árbitro: Glenn Nyberg (Suecia). Amonestó a Posch.

Incidencias: partido correspondiente con los dieciseisavos de final del Mundial 2026, disputado en el SoFi Stadium (Los Ángeles, Estados Unidos).

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