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EDITORIAL

¿Dónde está Zapatero? ¿Y de dónde salieron las joyas que ocultaba?

EL IMPARCIAL
lunes 06 de julio de 2026, 08:17h

José Luis Rodríguez Zapatero se esconde, después de ser imputado por tráfico de influencias, cohecho y blanqueo de capitales. Y calla. Se escabulle, mientras siguen descubriéndose los muchos chanchullos cometidos por el expresidente, las prebendas millonarias que cobró como embajador de honor del dictador Maduro, las incontables comisiones por sus trapicheos con Venezuela y China, por sus misteriosos viajes a Dubái y la República Dominicana, su más que turbia gestión en el rescate de Plus Ultra. Y calla sobre el origen de ese puñado de joyas valorado en más de un millón de euros, después de comprometerse ante el juez en documentarlo “en una semana o como máximo 10 días”. Y de eso ya han pasado 20 días. Se escabulle. No tiene nada qué decir sobre quién, cuándo, ni de dónde salieron los brillantes, los zafiros y demás piedras preciosas que ocultaba cual truhán en una caja fuerte en su despacho.

Zapatero ha sido imputado por el juez José Luis Calama del juzgado central de instrucción número 4 de la Audiencia Nacional de ser el cabecilla de una organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental en la causa que investiga supuestos cobros de comisiones ilegales en el rescate de la compañía aérea Plus Ultra, por la que se habría llevado 1,9 millones de euros de forma ilícita. Está acusado como presunto líder de “un estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias” cuya finalidad “es la obtención de beneficios económicos mediante la intermediación y el ejercicio de influencias ante instancias públicas en favor de terceros, principalmente Plus Ultra”. Según el magistrado, esta trama utilizó sociedades instrumentales, documentación simulada y canales financieros opacos “para ejercer influencias ilícitas, ocultar el origen y destino de los fondos y obtener beneficios económicos en favor de terceros y del propio entramado”.

Los cargos son tan graves que sólo por ocultar y no declarar a Hacienda las joyas podría enfrentarse a una condena de 6 años de cárcel. Pero se esconde y calla. Ya hasta los dirigentes socialistas comienzan a alejarse del expresidente, precisamente por las muchas incógnitas que se esconden tras su silencio y desaparición. Sólo Sánchez, con la boca pequeña, dice creer todavía en su inocencia. Como creía en la de Ábalos y Cerdán, por ejemplo. La pregunta ahora es saber si algún día dará la cara y explicará el origen de esas joyas que pueden suponer la prueba definitiva de sus sucias maniobras para enriquecerse. Unas maniobras que, por cierto, siempre estuvieron respaldadas por el presidente del Gobierno y el entero Consejo de Ministros.

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