Por exageradas que pudieran parecer las medidas cautelares que el juez Peinado impuso a Begoña Gómez con la retirada de su pasaporte, el magistrado Antonio Viejo, su sustituto, ha tomado una decisión, cuanto menos diplomática. Mantiene esas medidas, por lo que la mujer del presidente no puede asistir a Ankara, donde se celebra la cumbre de la OTAN. Pero permite “excepcionalmente” que viaje a Londres para asistir a la graduación de su hija.
De un modo u otro, el magistrado ha puesto en evidencia la realidad de la situación política de España. El presidente del Gobierno se encuentra solo en Ankara por estar rodeado de casos de corrupción que le afectan directamente. Tan directamente, que entre el centenar de dirigentes socialistas que circulan por los tribunales, se encuentran su mujer y su hermano. Pedro Sánchez estará solo en Ankara porque a Begoña Gómez le han retirado el pasaporte. Una anomalía institucional que perjudica la imagen del jefe del Ejecutivo por la avalancha de casos de corrupción que le acechan y que, ahora más que nunca, trasciende las fronteras hasta incrustarse en la cumbre de la OTAN, en la que, por cierto, también nuestro país queda en evidencia por su racanería al no contribuir con el 5 por ciento del PIB como se había comprometido, al igual que el resto de los miembros. Una racanería basada en el pacifismo retrógrado del presidente y, sobre todo, por el veto de sus propios socios de Gobierno, tan pacifistas de pacotilla como él. Con razón, Trump rechaza la mera presencia de España en la Alianza Atlántica. Si por él fuera, nuestro país ya habría sido expulsado.
El magistrado Antonio Viejo considera que "la investigada se encuentra sujeta a medidas cautelares de especial gravedad", acordadas por el juez Peinado ante "la constatación de un fundado riesgo de fuga y de indicios racionales de criminalidad. Y añade que “autorizar cualquier salida al extranjero supone un alzamiento, siquiera parcial, de tales medidas cautelares".
Por mucho que despotriquen Sánchez y sus corifeos, la Justicia mantiene las medidas cautelares contra Begoña Gómez por riesgo de fuga. No en vano, está acusada de tráfico de influencias, prevaricación, fraude a los intereses financieros de la UE y falsedad documental. Unos supuestos delitos que Pedro Sánchez tendrá que acarear en Ankara, mientras habla de igualdad y paz. Pero el motivo del escándalo diplomático que protagoniza España en Ankara obedece, sobre todo, a la supuesta corrupción de su mujer y de medio Gobierno y a los delirios “progresistas” del presidente, que aún tiene la desfachatez de ir dando lecciones de paz y democracia por el mundo.