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Trump consolida dominio en su continente con el Escudo de las Américas

Carlos Ramírez
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carlosramirezhhotmailcom/14/14/22
miércoles 15 de julio de 2026, 18:53h

Acompañado por una docena de gobiernos conservadores en América Latina y el Caribe, el presidente Donald Trump dio un paso estratégico en su doctrina Donroe –mezcla de Donad y Monroe-- para fijar con claridad su dominio en el continente americano a partir de la doctrina Monroe de 1823 bajo el apotegma que no necesita mucha interpretación de que “América (o sea, el continente americano) para de los americanos (o sea, de los estadunidenses)”.

El 7 de marzo de este año se creó la llamada iniciativa de cooperación militar multinacional “Escudo de las Américas” con objetivos que se apuntaron desde su origen: propiciar desde la Casa Blanca el regreso de gobiernos conservadores que fueron desplazando a gobiernos populistas y construir un simbólico muro político e ideológico conservador y neoliberal contra la penetración la región americana sobre todo de Rusia, Corea del Norte, antes Irak y hoy Irán.

Los bloques ideológicos que nacieron al calor del desmoronamiento del Muro de Berlín y de la guerra fría a finales de los años ochenta habían girado en torno a dos posicionamientos básicamente de origen europeo: la Internacional Socialista y la Internacional Demócrata Cristiana. La euforia con el fin de la Unión Soviética y el multicitado “fin de la historia” de Fukuyama, fue desinflando la confrontación ideológica aunque en los hechos más pragmática entre gobiernos socialdemócratas –o, vistos desde América, como de socialismo aguado o descafeinado-- y gobiernos de derecha democrática.

El modelo del Escudo de las Américas fue una propuesta de la segunda presidencia ee Trump que se inició apenas en enero de 2025 y formó parte de un replanteamiento ya muy formal que le escribió y comenzó a operarle la ultra conservadora Fundación Heritage bajo el apelativo de “Fundación 25”, recogiendo la característica de Heritage y planteando el 25 como el año de inicio de una nueva época en la reconfiguración ideológica del planeta.

En términos estrictos y geopolíticos, la iniciativa de Trump tuvo su razón de ser: a partir de la invasión de Rusia a Ucrania en 2022 se fijaron dos parámetros del reparto del mundo por razones de perfiles ideológicos. Putin tomó la decisión para marcar con claridad una nueva línea roja en la división planetaria y los indicios no se ocultaron: se presentaron criterios del lenguaje ideológico que recordaba las fronteras del Muro de Berlín de 1961.

El continente americano nunca fue prioridad geopolítica de Europa e inclusive la expansión sobre todo de España, Francia, Italia y un poco Alemania en realidad se redujo a algunos negocios, pero tomando en cuenta que la zona de Europa occidental pertenecía al universo geopolítico de la OTAN. Rusia abrió relaciones políticas Cuba, Nicaragua y Venezuela y de alguna manera expandió acercamientos con países de corte ideológico más populista que socialista.

Pero Trump, como se vio desde el sur del río Bravo, llegó con la espada desenvainada, comenzó a apoyar a grupos de derecha conservadora que conquistaron gobiernos que antes eran progresistas o hasta tibiamente populistas, pero sin ninguna intención real de transitar hacia un comunismo en modo cubano. Del lado contrario, los grupos conservadores sí se afiliaron a las doctrinas sobre todo económicas y de seguridad de la derecha.

El presidente de Estados Unidos encontró una veta político-ideológica en el tema de la seguridad estratégica y sustituyó el fantasma del comunismo con la amenaza real del narcotráfico que producía droga para meterla de contrabando a Estados Unidos y satisfacer las demandas de los adictos. Los cárteles del crimen organizado dedicados a la producción y contrabando de droga sí se convirtieron en un problema grave para Estados Unidos, pero no en un problema ideológico o de régimen, con excepción de los casos de México, Colombia y Venezuela en los que se percibieron relaciones peligrosas entre los recursos económicos del narco para financiar gobiernos asistencialistas con enfoques antiestadounidenses.

En su estrategia de seguridad, Trump está sobredimensionando el tema del narcoterrorismo sólo para afianzar la subordinación de los gobiernos no aliados a los intereses de la Casa Bkancva. Con un análisis forzado se ha querido meter a los cárteles de la droga en las características del terrorismo, pero el enfoque ha sido unidireccional y a partir del poder institucional de Washington.

El bloque estadunidense del Escudo de las Américas tendrá este 15 de julio, bajo la coordinación de Marco Rubio como secretario de Estado --y adelantado precandidato de Trump a la Casa Blanca en noviembre de 2028--, una reunión en Washington con los catorce países fundadores del Escudo y desde luego otros invitados.

La reunión en Washington le servirá al presidente Trump como plataforma para reactivar su discurso ideológico conservador de restauración de Estados Unidos como el centro económico, político, ideológico, geopolítico y de seguridad nacional en tono conservador, mientras el bloque --no en sentido estricto, pero sí replanteando las relaciones internacionales en un Nuevo Orden-- de China-Rusia y algunas partes de Asia están aprovechando también los reacomodos en Europa occidental para avanzar en alianzas políticas y económicas en el continente americano.

La cumbre en Washington del Escudo de las Américas servirá para fijar el marco referencial de la geopolítica de seguridad nacional de Estados Unidos ante los cárteles del narcotráfico, pero con mensajes de unidad continental que no se vea visto desde aquellos esfuerzos de Nixon, Kissinger y Reagan para afianzar el dominio absoluto estadunidense sobre el continente americano.

En ese sentido, la cumbre de Washington será geopolítica y sólo consolidará el uso de América Latina y el Caribe como argumento hacia las naciones que se niegan a someterse a los planes de dominación de la Casa Blanca. Y también será de utilidad para enviar un mensaje a una Europa que todavía no ha sabido construir un escenario sin Washington.

Carlos Ramírez

Maestro en Ciencias Políticas

Periodista, Maestro en Ciencias Políticas, columnista político desde 1990, director del Centro de Estudios Políticos y de Seguridad Nacional S.C., director del portal indicadorpolitico.mx

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