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INCENDIO POLÍTICO

martes 28 de julio de 2026, 12:34h
Los terribles incendios que asolan España, Madrid incluido, han desviado la atención pública...

Los terribles incendios que asolan España, Madrid incluido, han desviado la atención pública que estaba centrada en Sánchez-Zapatero. El presidente del Gobierno, con la habilidad política que tan descaradamente le caracteriza, dio instrucciones a todos los medios -impresos, hablados, audiovisuales y digitales, que controla Moncloa para que dedicaran espacios preferentes a los incendios de forma exhaustiva. Se trataba -y seguramente lo han conseguido- de que todo el país olvidara el escándalo Zapatero para centrar conversaciones y comentarios en el tsunami incendiario.

La espectacular victoria de España en el Campeonato Mundial de Fútbol desplazó durante unos días de los espacios preferentes periodísticos la atención prestada al escándalo Zapatero. Los incendios han dado continuidad a la explosión deportiva porque los alfiles periodísticos del sanchismo han multiplicado la realidad ciertamente pavorosa de unos incendios abrumadores.

Una vez más, Pedro Sánchez le ha ganado el relato a Alberto Núñez Feijóo. Claro que se hacía necesario prestar atención preferente a la victoria de España en el Mundial de Fútbol. Claro que resultaba imprescindible dedicar los mejores espacios periodísticos a la España que arde. Pero eso no quita que Feijóo debió ocuparse de que no se relegase casi hasta la nada la atención a la situación límite en que los testaferros de Zapatero, al tirar de la manta, han colocado al expresidente y al presidente. Pedro Sánchez estaba acorralado y debería seguir acorralado, entre otras razones porque si Zapatero, para exonerar a sus hijas, decide tirar de la manta, el cataclismo en Moncloa desbordaría la estabilidad del sanchismo.

En su decisión de no pasar de la poltrona monclovita al banquillo de los acusados, Pedro Sánchez está desplegando una actividad frenética con la esperanza de que la ampliación del censo electoral, a través de la concesión de nacionalidades, desbarate el resultado que las encuestas científicamente serias han puesto sobre el tapete político de España: más de doscientos escaños al PP y Vox; cien escasos al PSOE. Hasta la ampliación del censo electoral era fácil pronosticar lo que iba a ocurrir en España. Ahora no es así. Y todo ello sin olvidar que un Pedro Sánchez acorralado puede lanzar, como cree José María Aznar, un órdago constituyente que lo alteraría todo.